La masacre de las Fosas Ardeatinas por las SS
Al comienzo de la primavera de 1944 los alemanes defendían la línea de Cassino frente a los aliados y ocupaban la mitad norte de Italia, incluyendo Roma. Las esperanzas de una rápida ocupación aliada de la capital se habían esfumado: nada menos que siete meses habían transcurrido desde los primeros desembarcos en
Al comienzo de la primavera de 1944 los alemanes defendían la línea de Cassino frente a los aliados y ocupaban la mitad norte de Italia, incluyendo Roma. Las esperanzas de una rápida ocupación aliada de la capital se habían esfumado: nada menos que siete meses habían transcurrido desde los primeros desembarcos en la península y los aliados seguían atascados en Cassino. No había sido más fructífero el desembarco aliado en Anzio, el 22 de enero de 1944, apenas a 25 km de los suburbios de Roma, donde la cabeza de la playa americana llevaba resistiendo desesperadamente la feroz contraofensiva alemana que pretendía arrojarles al mar. De cualquier manera, era del todo evidente que las acometidas aliadas contra Cassino rechazarían finalmente a la Wehrmacht y que la cabeza de playa de Anzio terminaría por desbordar a los alemanes.
Pero las esperanzas de una liberación a medio plazo consolaba poco a los romanos, que vivían tan pobre como peligrosamente. El racionamiento era duro; el toque de queda riguroso; la presencia alemana, opresiva; los registros domiciliarios en busca de partisanos o judíos, continuos. La oposición a los ocupantes, al fascismo y a la República Social Italiana tenían en los comunistas su principal fuerza de choque, tanto en las guerrillas campesinas como en los grupos de acción urbana. En febrero de 1944 una de las agrupaciones comunistas que operaba en Roma, denominada Comitato di Liberazione Nacional (CLN) decidió realizar un atentado. Concretamente tendría lugar el 23 de marzo, con la intención, por un lado, de fastidiar a los fascistas (que en esa fecha celebraban su aniversario fundacional) y por otro lado, señalar su presencia y postularse en el reparto del poder cuando Italia estuviese libre de alemanes.
A mediodía del 23 de marzo de 1944, un comandante comunista colocó una bomba en un carro de basura situado en Vía Rasella, la cual hizo explosión a las 15.30 horas, cuando pasaba por el lugar una columna de reservistas alemanes, reclutados en el Alto Adagio, que ejercían funciones de vigilancia en edificios oficiales. El atentado produjo 33 muertos. Como consecuencia, desde Alemania llegó a Roma la orden de Hitler de fusilar a 50 italianos por cada alemán muerto.
La magnitud de la represalia horrorizó a los propios jefes alemanes, que lograron reducir la venganza a 10 italianos por cada muerto en Vía Rasella. La orden de ejecutar a 330 italianos le llegó al coronel Kappel, que para reunir el número necesario de víctimas sacó de las cárceles de Roma a todo tipo de detenidos.
El 24 de marzo, a media tarde, comenzaron las ejecuciones en las Fosas Ardeatinas, unas cuevas de los alrededores de la ciudad. El oficial que llevaba la contabilidad era el capitán Erich Priebke, que extremó su celo mandando a la muerte a 335 hombres, cinco mas de los que figurarían en la orden.

Priebke fue juzgado y condenado después de la guerra, pero en 1977 logró escapar. De nuevo en manos de la justicia italiana, fue juzgado en 1996. Su defensa se basó en el cumplimiento de las órdenes recibidas, pues de lo contrario el mismo podría haber sido ejecutado, y descargó la responsabilidad sobre los comunistas autores del atentado. Esa incriminación de los partisanos comunistas desató toda una campaña de prensa, que puso de actualidad la guerra civil que vivió Italia desde el verano de 1943 hasta el final de la contienda.
El tribunal le encontró culpable, pero no lo condenó a pena alguna porque habían transcurrido mas de 30 años desde aquella atrocidad (concretamente habían pasado ya 52 años) y por la avanzada edad del acusado que ya contaba con 82 años. La decisión provocó un escándalo mayúsculo y el Tribunal Supremo ordenó que se celebrara un nuevo proceso. Volvió a ser hallado culpable, pero como dije, dado el tiempo transcurrido y la vejez del celoso verdugo de las Fosas Ardeatinas, fue condenado a reclusión perpetua en su propio domicilio.
Algo que no parece cumplir de manera estricta… pues se le ha visto en la calle varias veces. Precisamente el pasado mes, un tribunal militar decidió bajo la sorpresa de todos autorizar al ex capitán de las SS, que ya tiene 93 años, a abandonar cada día el arresto domiciliario para trabajar en su estudio de abogados. Ante tan numerosas manifestaciones en contra de la decisión el permiso solo le duró un día.
![]()
Polémicos sellos con el rostro de Priebke. Circularon una veintena acompañando postales navideñas.
Y es que la polémica es algo que sigue habitualmente a Priebke que ya el año pasado disfrutó de unos días de relax en el pueblo italiano de Cardana di Besozzo, en las costas del Lago Maggiore. El pueblo se sublevó cuando comprobó que el ex oficial nazi, sentenciado a prisión perpetua por su participación en la masacre de las Fosas Ardeatinas llegara a ese poblado a pasar unas vacaciones autorizadas por un tribunal, en la casa de un amigo.
- Admin MH's blog
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios











