La invasión americana de Japón: 1945-46
Lo que en un principio se conoció como operación “Downfall”, era un recurso que se venía planeando hacía tiempo por el mando americano para poner fin a la Segunda Guerra Mundial de manera definitiva, ya que los alemanes habían capitulado en el mes de mayo de 1945.
Los EEUU tenían antes de recurrir a este fatídico desenlace, otro as en la manga; era un proyecto ultra secreto y solo conocido por unos pocos altos mandos, el “proyecto Manhattan” dedicó sus esfuerzos a experimentar con la creación de una bomba de carácter nuclear, dotada la misma de un poder de destrucción como nunca se ha visto jamás.
Si tenía éxito, se lanzaría sobre alguna ciudad japonesa para comprobar su altísimo poder de destrucción y ver si Japón se avenía a rendirse de manera incondicional; el mes de julio de 1945 la prueba fue todo un éxito en Los Álamos (Nuevo México), en los EEUU.
En agosto de 1945, los días 6 y 9, sendas bombas fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki respectivamente, con lo que Japón aterrado por el poder de destrucción de las bombas atómicas, y el hecho de que la URSS declarara la guerra a Japón invadiendo Manchuria y Corea, hizo que capitulara incondicionalmente el 14 de agosto de 1945.

Acorazado japonés "Yamato"
Pero, ¿y si la bomba que se probó en los EEUU hubiera sido un clamoroso fracaso?, en ese caso, la operación que se canceló con la rendición de Japón en agosto, hubiera seguido plenamente vigente y puesta en práctica por el mando aliado.
¿Cómo se desarrollaría?, el plan consistía en la invasión del archipiélago japonés, ya que no olvidemos que Japón está formado por cuatro islas; el mando americano realizó un estudio con la inteligencia americana para ver que resistencia japonesa se podían encontrar y si sus bajas serían apreciables.
Los americanos en un principio vieron que la resistencia sería seria, pero no tanto como quizá esperaron; pero a medida que aumentaron los esfuerzos defensivos de los japoneses, los americanos elevaron la cifra de posibles bajas.
En julio de 1945 creían poder tener unas 350.000 bajas, pero en agosto, llegando a estimarlas en 545.000, llegando en los cálculos más pesimistas, a abordar la posible cifra de 1.000.000 de bajas entre las fuerzas americanas si la resistencia japonesa era fanática, todo según calculó el jefe de Inteligencia de Mac Arthur, general Charles Williughby.
Ciertamente las conquistas de la islas de Iwo Jima en febrero de 1945 y Okinawa en abril-junio, habían demostrado la fanática resistencia que ofrecerían los japoneses en defender el suelo patrio, ¡no se hacían muchas ilusiones respecto al número de bajas que podrían tener!.

Comandante, 82º Regimiento de Infantería, 21 División de Infantería, 1939
Para la invasión de Japón los americanos destinarían unos medios poderosos, los cuales hicieran ver a los japoneses que iban en serio y que aun estaban a tiempo de rendirse, por supuesto, los japoneses no se dejaron intimidar y ambos bandos hacían unos preparativos intensísimos para atacar y defender respectivamente.
Previa a la invasión de la isla, la aviación americana se encargaría con bombardeos masivos allanar el camino a sus tropas: se bombardearía todo lo que sería de utilidad para el ejército japonés.
Bases militares terrestres, aéreas o navales serían destruidas, así como también las industrias japonesas y otros objetivos menos específicos, pero también de mucho interés como puentes, carreteras estratégicas, puertos navales etc... Serían machacados sin compasión por los bombarderos y ametrallados por los cazas.
La flota mercante había sido destruida y la de guerra estaba literalmente aniquilada, por lo que Japón no podía recibir recursos de ningún tipo en materia de petróleo y materias primas para alimentar sus fábricas de guerra, las cuales eran objeto de ataques intensivos por parte de los americanos desde noviembre de 1944.

Caza japonés "A6M Zero"
Desde julio de 1945 los aliados también con el objetivo de estrangular económicamente a Japón, había iniciado un minado masivo de las aguas del Mar del Japón, con el que se quería conseguir que las zonas ocupadas por las tropas japonesas en China, Manchuria y Corea quedasen aislados del archipiélago japonés, incluso también se minaría las cuatro islas del archipiélago japonés para que no se comunicasen entre ellas.
Se quería minimizar al máximo las bajas americanas, ya que la vida del soldado americano era en extremo apreciada por no solo el mando militar americano, sino por la opinión pública del país; la prensa americana era una herramienta de peso que podía poner las cosas difíciles al mando militar si las bajas eran escalofriantes, de ahí el hecho de minimizar las bajas al mínimo posible.
La inteligencia americana estaba satisfecha de que la aviación japonesa prácticamente había desaparecido de los cielos de Japón, lo cual era una buenísima noticia, ya que producía escalofríos en el mando americano la posibilidad como en la batalla de Okinawa de recibir ataques kamikazes japoneses, los cuales habían hundido 32 buques y dañado otros 400 en la flota americana.
Pero los americanos eran realistas, y suponían que los japoneses tendrían a lo sumo unos 2.500 aviones de caza y bombardeo, de los cuales unos 300 serían para operaciones de Kamikaze, los cuales serían barridos por la aviación americana, ¡no sabían la sorpresa que les aguardarían los japoneses a este respecto!.

Infante de marina americano
PLANES AMERICANOS
Las operaciones de invasión de Japón serían supervisadas por los altos mandos americanos, (la participación británica sería casi testimonial) los cuales serían: el Almirante de la Flota Chester Nimitz , el General del Ejército Douglas MacArthur; también participaría el “Estado Mayor Conjunto”, el cual estaría formado por el almirante de la flota Rey Ernest y William D. Leahy , y los generales del Ejército George Marshall y Hap Arnold ( este último era el comandante de la Fuerzas Aéreas del Ejército EE.UU. ).
OPERACION “OLYMPIC”
El día 1 de noviembre de 1945, la que se conocería como operación “Olympic”, supondría el desembarco de las tropas americanas en la isla más meridional del archipiélago japonés, ¡Kyushu!.
La isla de Kyushu tenía en el sur de la isla una excelente zona para desembarcar, el centro de la misma era montañoso, por lo que no sería necesaria la completa ocupación de la isla.

Visión global de la invasión de Japón, operación "Downfall"
El plan de Olympic consistía en el desembarco de tres cuerpos de ejército en la costa sur de Kyushu, con la cobertura aérea de 34 portaaviones y la aviación con base en tierra que operaba desde Okinawa.
Una vez ocupada la mitad sur de Kyushu (la región central de la isla es muy montañosa, y sería fácilmente defendible de contraataques desde el norte, por lo que no se consideraba necesaria la ocupación de toda la isla), la marina norteamericana tendría una base para penetrar en el Mar Interior, y acabar con todas sus comunicaciones marítimas entre los puertos japoneses. Al mismo tiempo, la aviación ligera podría alcanzar Tokio, y los bombarderos B-17 y B-24 tendrían a su alcance todo el territorio japonés.
Había un plan alternativo a esta invasión, lo que se conoció como “operación Majestic”, era un plan destinado a desembarcar en la isla más septentrional de Japón, ¡Hokkaido!, pero el sistema logístico americano, ya muy sobrecargado, hubiera tenido que navegar otros 1.600 Km al norte, lo cual hubiera sido una barbaridad, por lo que se desechó el plan.
Otro plan alternativo era estrangular sistemáticamente a Japón con el bloqueo naval y bombardeando sin interrupción de todas sus instalaciones hasta que pidiera la rendición incondicional.

Ejercito Japonés durante la ofensiva del Pacífico 1942
Se realizaría un minado del “Mar del Japón” para evitar que todo buque o barco pequeño intentase burlar el bloqueo naval, a la par que se destruirían las naves o buques existentes para evitar el abastecimiento para la metrópoli japonesa; pero eso podía llevar mucho tiempo, y el mando aliado quería resultados a corto plazo, no a largo plazo.
Incluso se contempló también, el minado de las islas del archipiélago japonés para impedir el abastecimiento entre las islas y apretar aun más la difícil situación de los japoneses.
Japón comprendería que si Kyushu era tomada, los americanos tendrían una excelente base para su flota y nuevos aeródromos para bombardear cómodamente el resto de Japón, por lo que se aplicaría a su defensa de manera irresoluble.
La preparación americana del desembarco sería la siguiente:
- La 3ª Flota, mandada por el almirante William "Bull" Halsey, se extendería a lo largo de las costas orientales de Honshu y Hokkaido, con 21 portaaviones y 10 acorazados rápidos, para impedir los movimientos de las fuerzas japonesas. Formando parte de la 3ª Flota estaría la Task Force 37 británica.
- La 5ª Flota, al mando del almirante Raymond Spruance, sería la fuerza de asalto. Contaría con 26 portaaviones, reforzados con 8 más de la 3ª Flota en el momento de la invasión, 13 acorazados, 20 cruceros, 139 destructores, 167 destructores de escolta, y barcos auxiliares para un total de 800 buques de guerra. Las tropas y el equipo se transportarían desde las Filipinas y las Marianas en 1.500 transportes.

Código japonés "Busido", el cual lo era todo para la mentalidad japonesa del imperio nipón
La 20ª Fuerza Aérea seguiría con la campaña de bombardeo estratégico contra el archipiélago japonés. El apoyo táctico a la invasión estaría a cargo de la 5ª, 13ª y 7ª Fuerzas Aéreas.
En total, 1.000.000 de hombres entre combatientes y destinados a servicios, serían los que participarían en tan arriesgada misión.
Previamente, el 24 de octubre comenzaría el bombardeo naval, con acorazados, cruceros y destructores disparando miles de toneladas de explosivos en las zonas de desembarco. También unos días antes del día D, el 27 de octubre, tendría lugar un desembarco preliminar, a cargo de la 40ª División de Infantería, en una serie de pequeñas islas al oeste y suroeste de Kyushu.
El día 28, el 158º RCT (Equipo Regimental de Combate) ocuparía la isla de Tanega Shima. Esas islas servirían como bases de hidroaviones, y se instalarían radares que sirvieran como centros de control aéreo para los aviones que diesen cobertura a los desembarcos principal.

Caza "Hellcat" americano
Además servirían como fondeaderos de emergencia para los buques de la flota de asalto. La experiencia de Okinawa había demostrado la utilidad de contar con esos fondeaderos seguros para los buques dañados o que no se necesitasen en el área de desembarco.
Lo que se conoció como día “X”, El 1 de noviembre, día D, tendría lugar el desembarco principal, simultáneamente en tres sectores. En el este, las divisiones de infantería 25ª, 33ª y 41ª desembarcarían cerca de Misayaki y avanzarían para capturar la ciudad y su campo de aviación.
En el sur, la 1ª División de Caballería y la División “Americal” desembarcarían en el interior de la bahía de Ariake y tratarían de capturar Shibushi, y la ciudad de Kanoya con su campo de aviación. En el oeste desembarcaría el V Cuerpo Anfibio, formado por las divisiones 2ª, 3ª y 5ª de Infantería de Marina, enviando a continuación la mitad de sus fuerzas a Sendai y la otra mitad a la ciudad portuaria de Kagoshima.
El 4 de noviembre la fuerza de reserva, formada por las divisiones de infantería 81ª y 98ª y la 11ª División Aerotransportada, después de simular un ataque a la isla de Shikoku, desembarcaría (si no se precisaban para reforzar otro sector) en el extremo sur de la bahía de Kagoshima. Se esperaba que la conquista y ocupación total de la mitad sur de la isla llevara un máximo de 4 meses. Si era necesario, desembarcarían tres divisiones de refresco al mes.

Pilotos Kamikazes japoneses
DEFENSA JAPONESA
La “Ketsu-Go” u “Operación Decisiva”, era el nombre del plan japonés para la defensa del archipiélago. Toda la población japonesa estaba siendo preparada para la lucha a muerte que se iba a desarrollar.
Bajo el lema "La Gloriosa Muerte de los Cien Millones" el gobierno japonés estaba movilizando en masa a los civiles: obreros industriales, agricultores y estudiantes, acogiéndose a la Ley del Servicio Militar Voluntario de enero de 1945, formaron una fuerza combatiente de 28 millones de hombres, armados con viejos fusiles, cócteles Molotov, arcos, espadas, o simplemente lanzas de bambú afiladas como estacas.
Estos serían apoyados por los 4 millones de hombres y mujeres civiles que servían en los ejércitos de tierra y mar (recordemos que Japón no tenía una fuerza aérea independiente, y que la fuerza de aviación estaba integrada en el ejército y la marina) en labores lo logísticas, con lo que el total de este “Cuerpo Voluntario de Combate” formado por civiles, alcanzaría los 32 millones de hombres y mujeres.

Milicianos japoneses recibiendo instrucción
La edad de servir en dicho Cuerpo, fue de 15 a 60 años para los hombres y de 17 a 40 años para las mujeres; para encuadrar y entrenar las nuevas unidades de milicianos, fueron nombrados oficiales militares retirados y civiles con experiencia en armas para dicho cometido.
Las mejores armas estaban en manos del ejército y la marina, pero entre la variada gama de armas que pudieron disponer los milicianos fue la siguiente:
-El Kokumin Giyu Sentōtai unidades estaban armados teóricamente con armas, incluyendo:
-Pistola “Nambu” del tipo 94 de 8 mm.
-El fusil “Arisaka” del Tipo 38 empleaba cartuchos del calibre 6,5 X 50 mm.
-Fusil de Caballería “shiki Kiju Yonyon” del tipo 44, empleaba cartuchos del calibre 6,5 X 50 mm.
-Ametralladoras pesadas “Iti-shiki juu-kikanjuu” del tipo 1, empleaba cartuchos del calibre 7,7 X 58 mm y tenía una cadencia de unos 400 disparos por minuto.
-Armas Antiaéreas “Go-shiki jyūgo-senchi Koshahō” del Tipo 5, con un calibre de 15 cm.

Bomba volante kamikaze japonesa Yokosuma MXY-7 Ohka
-Cohetes de mortero del tipo 4 con un calibre de 20 cm.
-Lanzagranadas “nen-shiki tekidantō Juu” del tipo 10, con un calibre de 50 mm.
-Lanzagranadas “hachijūkyū shiki jūtekidantō” del Tipo 89 de un calibre de 50 mm
-Granadas de mano.
Minas anti-tanque, las cuales se atarían a una caña de bambú.
Este fue el mejor armamento del que dispusieron los milicianos, pero en la mayoría de las ocasiones, estos estuvieron pertrechados con otras armas mucho más modestas, entre las que figurabas:
-“Cócteles molotov” (bombas de gasolina en botellas).
-Cañas de bambú afiladas como estacas o lanzas de madera.
-Arcos y flechas, espadas, bayonetas, cuchillos o cualquier arma u objeto punzante.
-Antiguas armas de fuego, como pistolas, arcabuces o mosquetes.

Ejercito Japonés en Burma 1942
En el verano de 1945 los estadounidenses suponían que la fuerza aérea japonesa había sido prácticamente aniquilada. Los bombarderos arrasaban las ciudades y las instalaciones militares e industriales japonesas sin oposición. Los ataques kamikaze a la flota estadounidense, que en Okinawa habían hundido 32 buques y dañado otros 400, habían cesado por completo.
La estimación de la inteligencia aliada era que al Japón le quedaban unos 2.500 aviones de todo tipo, de los que unos 300 serían utilizados en ataques suicidas. Pero la realidad era muy distinta. Los japoneses habían estado reservando sus aviones, pilotos y combustible para enfrentarse a la invasión. Se habían preparado campos de aviación camuflados por todo Japón y Corea, y especialmente en el sur de Kyushu.
En pequeños talleres repartidos por todo el país, ocultos en minas, túneles o sótanos, se habían seguido fabricando aviones. Cuando Japón se rindió, el Ejército japonés tenía 5.651 aviones, y la Marina otros 7.074, para sumar un total de 12.725 aviones de todo tipo.
Aproximadamente la mitad de ellos iban a ser utilizados en ataques suicidas (los aparatos más antiguos, los aviones de entrenamiento, o los nuevos modelos diseñados expresamente para misiones kamikaze, que se estaban fabricando masivamente).

Bombardero americano B-24 Liberator
Todo esto se refiere a los aviones disponibles en el mes de agosto; para noviembre de 1945 cuando se invadiera la isla de Kyushu o la de Honshu el 1 de marzo de 1946, los aviones disponibles por Japón serían muchos más, con lo que el sufrimiento americano sería mucho mayor.
La mayor parte de esta fuerza iba a ser enviada al sur de Kyushu, mientras se esperaba que la nueva producción sustituyese a los aviones retirados en Honshu.
Sólo el primer día de la invasión los japoneses esperaban utilizar 2.000 aviones de combate para enfrentarse a la aviación norteamericana, mientras otros 2.000 kamikazes se lanzarían contra los transportes de tropas en sucesivas oleadas de entre 200 y 300 cada una. Los planificadores japoneses esperaban poder mantener los ataques suicidas durante diez días. Al final, todo avión superviviente sería utilizado en ataques kamikaze.
Los ataques aéreos comenzarían cuando la flota de invasión llegase a una distancia de 180 millas de Kyushu, coordinados con el ataque de los 40 submarinos que le quedaban a la Marina Imperial.
Además la Marina aún contaba con 2 cruceros y 23 destructores operativos, que serían enviados contra la flota estadounidense. Algunos de los destructores serían varados en el último momento en las playas de invasión, para ser utilizados como plataformas defensivas.

Almirante Isoroku Yamamoto
6 cruceros, 2 portaviones y 1 acorazado (no todos operativos) eran las naves más pesadas con que contaba Japón, pero la carencia de combustible era tanta, que se prefirió dejar en puerto a casi todas las naves (dado su elevado consumo de combustible) y a las naves más ligeras (como los destructores) surtirlas de petróleo.
Más cerca de la costa, los norteamericanos serían atacados con las "armas especiales": submarinos enanos, torpedos tripulados, y lanchas cargadas de explosivos. El objetivo era que las pérdidas provocadas al enemigo fuesen tan elevadas antes del desembarco, que los norteamericanos renunciasen a él y se retirasen.
DEFENSA DE KYUSHU
Si finalmente los estadounidenses lograban desembarcar, les estarían esperando las defensas en tierra. A diferencia de lo que ocurrió en Okinawa, donde los japoneses permitieron los desembarcos enemigos y presentaron batalla en el interior de la isla, y a pesar de que Kyushu también era una isla muy montañosa, ideal para su defensa en el interior, el plan japonés era aniquilar a los norteamericanos en las playas.
Los japoneses contarían en el sur de Kyushu con un total de 14 divisiones, 7 brigadas mixtas independientes, 3 brigadas acorazadas, y millares de tropas navales y voluntarios mal armados, haciendo un total de 790.000 hombres; aunque existen informes de posguerra en los que se dice, que el número total de defensores en Kyushu, podría haber sido de hasta 900.000 efectivos.

Operación "Olympic" 1 de noviembre 1945
En gran parte serían tropas de calidad, de lo mejor del ejército japonés, bien alimentadas y equipadas. Tendrían preparadas redes de comunicaciones camufladas, en muchos casos subterráneas, para que los movimientos de tropas y suministros no pudiesen ser detectados desde el aire.
Las fuerzas japonesas se dividirían en dos grandes grupos, uno a cada lado de la bahía central de la isla. En cada una de las probables zonas de invasión se situaría una defensa estática en las mismas playas, con la misión de mantener una defensa suicida, y una reserva móvil en el interior, que sería la encargada de contraatacar y enviar a los norteamericanos de vuelta al mar.
A las tres divisiones que desembarcarían en Mizayaki se les opondrían tres divisiones japonesas, y dos más en segunda línea preparadas para el contraataque. En la bahía de Ariake, dos divisiones estadounidenses se enfrentarían a una división y una brigada independiente.
En el oeste, donde desembarcarían las tres divisiones de la Infantería de Marina, estarían esperándoles tres divisiones de infantería, una brigada mixta, una brigada acorazada y un mando de artillería. Otras dos divisiones más estarían esperando para lanzar el contraataque.

Bombardero japonés Mitsubishi G4M
En la bahía de Kagoshima, donde tenía previsto desembarcar la fuerza de reserva el día D+4, se encontrarían dos divisiones, dos brigadas independientes y millares de tropas navales.
A lo largo de la costa se construirían obstáculos, fortines, bunkers, se emplazarían baterías costeras y se colocarían millares de minas. Centenares de buzos suicidas esperarían a las lanchas de desembarco bajo el agua, armados con pértigas explosivas. Otros hombres, enterrados en la arena con cargas de demolición atadas al cuerpo, esperarían el paso de los vehículos norteamericanos para abalanzarse sobre ellos.
En las playas, los atacantes estarían sometidos al fuego de ametralladoras, francotiradores, morteros y artillería, a las minas, las trampas explosivas, y a las unidades suicidas ocultas bajo tierra esperando para contraatacar. La artillería pesada estaría en las montañas del interior, en gran parte en emplazamientos subterráneos, preparada para crear una cortina de fuego en las playas.
Si lograban salir de las playas, los norteamericanos se enfrentarían a las defensas ocultas en las montañas, con fortines y blocaos interconectados entre sí por kilómetros de túneles.

General Macarthur, jefe supremo de operaciones en la invasión de Japón
OPERACION “CORONET”
Si para entonces Japón persistía en su empeño de no rendirse y continuar la lucha, estaba prevista una segunda fase de la invasión de Japón; la fecha prevista para el comienzo de la operación Coronet, (o el día “Y”) la invasión de la región central de Honshu y la conquista de Tokio, era el 1 de marzo de 1946.
El bombardeo naval y aéreo comenzaría el día D-15. El día D habría dos asaltos anfibios simultáneos. El 1er Ejército desembarcaría al este de Tokio, al sur de Kujukuri, con cuatro divisiones, para asegurar una cabeza de playa.
El día D+5, con el añadido de dos divisiones más, se desplazaría a través de la península para despejar el lado este de la bahía de Tokio y para avanzar hacia el norte y tomar la ciudad portuaria de Choshi.
Simultáneamente, el 8º Ejército desembarcaría con cuatro divisiones en la bahía de Sagami, al sur de Tokio, para establecer otra cabeza de puente y ocupar la base naval de Yokosuka y la península de Miura. El D+10 dos nuevas divisiones desembarcarían y se dirigirían al norte para aislar Tokio desde el norte.

Ejercito Japonés en Filipinas y Malasia 1942
Otras unidades ocuparían las ciudades portuarias de Yokohama y Kawasaki. Hacia el D+30 el 1º Ejército avanzaría sobre Tokio a través de la llanura de Kanto. En total intervendrían 28 divisiones, repartidas en los ejércitos 1º, 8º y 11º, con la posibilidad de enviar más divisiones desde Estados Unidos o Europa si fuesen necesarias. Tendrían el apoyo de 30 grupos aéreos, toda la Flota del Pacífico y la Flota del Pacífico británica.
En total para esta operación los americanos habían destinado un número superior de tropas, las cuales rondarían el 1.500.000 de soldados.
Aquí los japoneses dispondrían entre 560.000 a 1.000.000 de soldados para su defensa; ciertamente las mejores tropas habían sido trasladadas a la isla de Kyushu para su defensa, pero aquí en Kyushu, Japón dispondría de las mayores reservas de milicianos, que si bien no serían mucho obstáculo para los americanos, desencadenarían una terrible defensa de su territorio como amargamente comprobarían los americanos y donde probablemente estos, sufrirían sus mayores bajas.
La toma de la más septentrional de las islas japonesas, Hokkaido, quizá revestiría menor sufrimiento para los americanos, ya que en las anteriores islas sería donde Japón destinaría casi todos sus recursos ofensivos-defensivos, por lo que la toma de la isla no revertiría mayor importancia.

Torpedo tripulado japonés "kaiten", utilizado para futuras operaciones suicidas
Ciertamente los soldados y milicianos destinados en la isla ofrecerían una resistencia apreciable, pero dado que el poder armamentístico de los mismos era escaso, es muy posible que en ese año de 1946 o como mucho, 1947, la guerra para entonces ya estaría concluida.
“ARMAS ESPECIALES"
- Kamikaze: Los aviones suicidas. Había en Kyushu unos 2.700 de la Marina y 2.100 del Ejército (en realidad el nombre Kamikaze sólo se refiere a los de la Marina). Eran viejos aviones, aparatos de entrenamiento, o nuevos modelos fabricados expresamente para misiones suicidas, como el Tsurugi:
- Ohka: Llamados Baka por los norteamericanos. Bombas volantes tripuladas. En el momento de la rendición se habían fabricado unos 850.
- Submarinos enanos: El Koryu, armado con dos torpedos, tenía una tripulación de cinco hombres. Estaba prevista la construcción de 750 unidades, aunque sólo se pudieron terminar 212. El Kairyu, también con dos torpedos y una tripulación de dos hombres. De los 760 previstos se terminaron unos 200.

Bandera imperial japonesa
- Kaiten: Torpedos tripulados. Se construyeron unos 400, de los que 100 llegaron a ser utilizados.
- Lanchas suicidas, con cargas de explosivos en la proa. Las de la Marina se llamaban Shinyo, y tenían una tripulación de dos hombres. Las del Ejército era Maru-Ni, y estaban tripuladas por un hombre. Había unas 6.000 Shinyu y 3.000 Maru-Ni.
APROVECHAR TODOS LOS RECURSOS EN LA DEFENSA
Por supuesto todos estos datos son facilitados por lo encontrado los americanos en agosto de 1945; es más que probable que dichas armas serían aumentadas en número en los meses siguientes hasta el desembarco americano.
Los japoneses habían hecho varios avances en materia de aviones Kamikaze; ciertamente cuando finalizó la guerra, los japoneses ultimaban unos prototipos de última generación por lo acabado de su tecnología, que de haber podido ser puestos en funcionamiento, habrían sembrado el caos entre las fuerzas navales americanas.
Así mismo, el gran avión a reacción alemán, el Me-262, había sido copiado por los japoneses, pero adaptado a un modelo a sus necesidades; en agosto cuando acabó la guerra, ya estaba empezando a ser producido; de hecho, cuando acabó la guerra el 15 de agosto, Japón había producido dos prototipos, y entre 18 y 25 aparatos se encontraban en construcción en ese momento.

Fortificación japonesa, emplazamiento abierto para un cañón de campaña de 70 mm
No hay duda de que haber tenido varios meses para su producción, los americanos se habrían encontrado con un rival temible en los cielos de Japón; también otros prototipos de aviones de caza y bombardeo estaban siendo estudiados por los técnicos japoneses, de haber podido entrar en juego, ¡la gran superioridad americana podía haber sido un poco cuestionada!.
Los americanos no tendrían fácil su recorrido en territorio japonés, al ser zona desconocida, a pesar de los reconocimientos aéreos que pudieran hacer del mismo.
También estaba el hecho de que se enfrentasen a fuerzas no completamente conocidas, y a tener que “limpiar" el terreno; un terreno escarpado, árido, difícil, donde se emplean la resistencia en las playas y en el interior con blocaos y casamatas construidas y excavadas bajo tierra, con conexión entre sí por miles de kilómetros de túneles, realizando sobre todo, la acción las cargas suicidas.
El japonés es un enemigo digno de temer, pues va a la muerte sin importar como, así como también eran temidos por la crueldad tan conocida que llegaban a desarrollar; sería desmoralizante para las tropas americanas la gran dificultad que supondría pensar que "avanzan" y en el momento menos esperado observar cómo se abalanzan sobre ellos.

Infante de marina japonés 1942
Cómo desesperadamente luchan ante interminables líneas de defensa escondidas y cargas desesperadas o tiradores camuflados, fuego de mortero y ametralladoras. Y parece no tener fin.
Parte de la moral japonesa infundida era hacerles saber que luchaban en contra del invasor: "Luchaban para defender el suelo de su patria" y eso implicaba el sacrificio y un esfuerzo mayor el que debían poner las fuerzas japonesas.
Es un hecho que las fuerzas americanas lograrían tomar el archipiélago, pero a costa de un mayor sacrificio de vidas que en Europa.
La geomorfología del terreno hace más difícil atacarla que defenderla: roca volcánica y constantes elevaciones de terreno, muy pocas llanuras, más bien valles encerrados entre montañas ideales para las emboscadas.
Las zonas de desembarco, dada la orografía del archipiélago japonés, eran muy limitadas, por lo que los americanos desembarcarían en aquellos pocos sitios que eran ideales para tal fin.

Caza americano F4U-1 Corsair
Por supuesto el mando japonés conocía tales sitios, y fortificaría en dichas playas y sus costas un complejo defensivo que haría un infierno no solo el desembarco americano, sino poder adentrarse tierra a dentro.
La inteligencia japonesa precisó con bastante exactitud donde tendrían lugar los desembarcos americanos: el sur de la isla de Kyushu, en las zonas de Miyazaki, Ariake Bay, y / o la Península de Satsuma.
Luego el avance por territorio japonés tampoco es que sería un camino de rosas; los milicianos y soldados se atrincherarían y camuflarían en todo terreno favorable, en que como comenté, pudiera ser aprovechable para tener emboscadas a la infantería americana.
Posiblemente los japoneses destinarían sus mejores tropas para enfrentamientos que pudieran ser utilizables para provocar grandes bajas entre los enemigos; los milicianos, aunque tenían el objetivo significado de servir de cobertura a las tropas del ejército, dado su enorme masa de combatientes, servirían también para lanzar sangrientas cargas suicidas al grito de “banzai”.
Esto podía ser utilizado para retiradas de tropas japonesas u objetivos de distracción mientras las tropas del ejército lanzaban un ataque sorpresivo a tal o cual sitio; también podía ser utilizado para sembrar el miedo entre las tropas americanas, no había nada más aterrador que un enemigo que se lanza a voz en grito contra tu posición.

Almirante Nimitz, jefe de las operaciones navales de invasión de Japón
Otra defensa que podía ser despiadada y en la que los japoneses se aplicarían con terrible decisión sería el combate callejero; la lucha defensiva de sus ciudades sería algo por lo que los americanos pasarían su peor prueba, y es que no hay nada tan espantoso como los “combates callejeros”.
La lucha casa por casa, abrir una puerta y encontrarte con un enemigo dentro o peor, abrirla y que estallara un artefacto explosivo, solo es descriptible para quien la a vivido; luchas como en la ciudad de Stalingrado, en Rusia, donde la lucha entre rusos y alemanes fue apocalíptica entre agosto de 1942 y enero de 1943, podían ser testimonios de los que a los americanos podían encontrarse en las grandes ciudades japonesas.
Un enemigo desesperado y que defendía su patria contra el invasor americano, soldados y milicianos atrincherado en cada casa, callejón, boque de edificios, alcantarillas o cualquier tipo de edificios y perfectamente mimetizados para atacar o defenderse contra un enemigo que pagaría muy cara cada centímetro conquistado a los japoneses.
Ciertamente los americanos eran los amos y señores del cielo, la aviación japonesa no existiría casi por entonces y el avance de la infantería americana estaría muy bien apoyado; no solo por los aviones desde el cielo, sino de los carros de combate por tierra, amén de la artillería de campaña.

Caza japonés Kawanishi N1K2
Sin embargo los japoneses habían ideado un sistema defensivo subterráneo que, aplicado a las islas donde combatieron anteriormente, sería aplicado a sus ciudades; objetivos que las armas americanas no podían destruir eficazmente y que haría que los japoneses pudieran sorprender, atacando por sorpresa al enemigo y realizando un letal fuego defensivo que haría difíciles a los americanos saber por dónde atacaban.
Todo valía para detener el avance americano en tierra, lo cual haría que los japoneses pusieran en juego todos los recursos disponibles y, ¿Por qué no?, la utilización de los prisioneros aliados en su poder como escudos humanos para apelar a las conciencias de de los mandos aliados.
Claro que otra cosa es que los americanos cayeran en la trampa; dado las bajas que estarían sufriendo como consecuencia de la invasión, estos estarían deseosos de acabar cuanto antes con la carnicería y muy posiblemente no se anduvieran con remilgos a la hora de efectuar bombardeos sobre posiciones estratégicas japonesas, sin mirar o saber que había dentro del objetivo.
Era muy difícil verificar informaciones, debido a que solo los reconocimientos aéreos o la inteligencia americana podía ayudar en eses tema; y aunque dicho objetivo tuviera algún prisionero adentro, la destrucción del mismo quizá evitaría la muerte de muchos más soldados americanos, por lo tanto, la sensiblería tendría que ser abandonada en bien de prevenir una pérdida aun mayor.

La nave americana USS Enterprise es alcanzada por un ataque suicida el 14 de mayo de 1945
La lucha en el terreno arbolado o frondoso también revestiría un carácter especial; la posibilidad de que soldados y milicianos se apostaran en sus entrañas, mimetizándose ante el enemigo y atacándoles por sorpresa, obligaría al mando americano a realizar una terrible resolución, bombardear con napalm amplias zonas boscosas sospechosas de contener japoneses emboscados.
Claro que para lo que no se tenía medida alguna era para los pozos camuflados al lado de carreteras o zonas por donde las tropas americanas pasaran; perfectamente abrigados a la vista del enemigo, los suicidas participantes en tales actos saldrían por sorpresa y abrirían fuego ante el enemigo americano, abatiendo algunos soldados antes de morir.
Para tales actos sería preferible gente armada con armas de fuego, ya que con espadas o cualquier otra arma cortante, podía dar tiempo a los americanos a abrir fuego sobre los japoneses asaltantes, perdiéndose el factor sorpresa; aunque por supuesto dado la escasez de armas de fuego, el ataque con armas blancas también sería adoptado por los japoneses.
Los japoneses temieron cuando los americanos desembarcaran en la isla de Honshu en la primavera de 1946 por la vida de la familia imperial, a la cual veneraban por el carácter divino que ellos representaban, por lo que se realizó preparativos para su defensa en caso de peligro.

Ejercito Japonés en Nomonhan y China 1939
Ciertamente los americanos tendrían un especial interés en poder cogerles con vida, ya que con la familia real en sus manos, se podía hacer chantaje sobre soldados y milicianos para que depusieran sus armas, y no sería descabellado pensar que los americanos pudieran estar preparando unidades de comandos para efectuar un golpe para capturar la familia imperial japonesa.
Los japoneses secretamente habían construido una sede subterránea a las afueran de la ciudad de Nagano, que podría ser utilizada en caso de invasión aliada para ser destinada como vivienda del emperador, su familia y el personal Imperial asignado a la familia.
Para la protección de la familia imperial, habían asignadas tres divisiones de la Guardia imperial; las 1ª y 2ª divisiones de la Guardia tenían alguna experiencia en combate, ya que participaron en operaciones en China y en la ocupación de Indochina, así como también en la conquista de Malasia en 1942 y la posterior ocupación de Singapur. Las unidades de la Guardia lucharon agregadas al 25º Ejército del general Tomoyuki Yamashita.

El emperador de Japón Hirohito
Por el contrario, la 3ª división de la Guardia Imperial había sido creada en un año tan tardío como el 1944, y nunca salió de Japón para luchar en frente alguno, permaneciendo como guarnición hasta el fin de la guerra.
Posiblemente buena parte de las tropas de dichas divisiones habrían sido asignadas para luchar contra los americanos, (excepto la 2ª división que estaba estacionada en China y Manchuria) pero algunas unidades estarían asignadas al refugio del emperador, donde lucharían hasta morir en caso de que los americanos descubrieran dicho enclave e intentaran apoderarse de sus miembros.
Dichas tropas eran leales al emperador y su familia, estaban dotados de una buena preparación y excelente armamento; sus unidades estaban dotadas de todos los componentes que podía haber en un ejército regular: infantería, artillería, caballería, ingenieros (los cuales jugarían un papel esencial en la defensa del refugio japonés del emperador) etcétera.
No hay duda de los americanos pagarían un precio terrible en caso de intentar capturar vivos a los miembros de la familia real (aunque conociendo la mentalidad japonesa, el capturar vivos a la familia imperial, podía ser objetivamente muy dudoso).
El complejo tendría una doble función, ser utilizada por el emperador Hirohito y su familia y ser el Cuartel General Imperial japonés para dirigir las fuerzas armadas que lucharan contra la invasión aliada de Japón.

Infante de marina americano
El complejo tendría un palacio, algo que el emperador japonés desconocía; cuando finalmente se enteró, se negó a ser trasladado al mismo, ya que esto opción le mantendría aislado del pueblo, algo que beneficiaría a los “Halcones de la Guerra” japoneses del ejército, ya que eran partidarios de luchar hasta sus últimas consecuencias, algo a lo que se oponía el emperador.
La finalización de la guerra, evitó saber que hubiera ocurrido, pero no hubiera sido descartable un golpe de estado por el partido “Belicista” japonés, y que estos trasladaran al emperador a las instalaciones por la fuerza, en caso de que los americanos hubieran desembarcado en la isla de Honshu; ya que la seguridad de la familia imperial estaba por encima de toda cuestión.
Para el partido “belicista” japonés, no hay duda de que la baza del emperador era fundamental para la defensa del archipiélago japonés, ya que sin su apoyo, la defensa se desmoronaría.
El emperador era partidario de las negociaciones de paz, por lo que tendrían difícil ganarse su complicidad; solo quizá cuando los americanos invadieran Japón, posiblemente el emperador solicitara el apoyo del pueblo.
Ciertamente el emperador nunca se había dirigido directamente hasta ahora a sus súbditos; una alocución radiofónica arengando a la defensa a ultranza contra el enemigo invasor es más que seguro que galvanizaría la moral de los defensores, por lo que la resistencia sería un infierno para los americanos.

Entrada al complejo situado en el suburbio de Matsushiro, en Nagano, (Japón). La instalación iba a ser utilizada por el emperador Hirohito, su familia, y el Cuartel General Imperial japonés durante la invasión de Japón
Si bien es cierto que a lo mejor al principio los americanos no se plantearan capturar al emperador Hirohito, la conquista de la isla de Kyushu y la cantidad de bajas que ella produciría, haría que los americanos se plantearan el golpe de mano para capturarlo.
¿Cómo se llevaría a cabo?, quizá con las mejores unidades americanas para este tipo de operaciones; quizá entre las unidades que se hubieran sido designadas para tal fin, hubieran estado la 82º o la 101 º divisiones aerotransportadas.
Las unidades que realizarían la operación tenían que saber que la operación era muy arriesgada y casi suicida; lanzados en pleno territorio enemigo para una acción que era escandalosa para los japoneses, (y porque no decirlo, ¡sacrílega!, ya que el emperador para los japoneses era un Dios) haría que si eran capturados con vida, serían literalmente hechos pedazos por los japoneses.
Quizá si dispusieran de cierta cobertura, la operación pudiera tener éxito; por lo que a la vez que se realizaban las operaciones de desembarco en la isla de Honshu y su avance por el interior de la isla, sería este un momento ideal para realizar tal operación, en vez de estar solos, aislados y sin ayuda de ningún tipo las unidades americanas de asalto.
¡Ciertamente!, cuando los americanos supusieron tener 1.000.000 de bajas, (quizás entre muertos y heridos o desaparecidos) la cifrar no sería muy escandalosa, dado lo que les esperaba por parte de los preparativos defensivos japoneses.

Lancha suicida japonesa tipo "Shin'yō" en 1945
DATOS DE INTERES
También como dato anecdótico, los americanos habían fabricado cerca de 500.000 “Corazón Púrpura”, medallas que fueron fabricadas en previsión de las enormes bajas resultantes de la invasión de Japón.
También dada la superioridad material de loa americanos, los japoneses también pagarían un precio terriblemente alto, el cual oscilaría en torno a los 8.000.000 millones de muertos entre soldados y milicianos.
En torno a 3.500.000 o 4 millones de soldados (incluidos los combatientes y tropas de guarnición) estaban listos para efectuar las labores de conquista y posterior ocupación en las islas japonesas.
Comentar también el elogio a los japoneses sobre el ataque de los aviones Kamikaze; estos habían visto que en la batalla de Okinawa habían hundido 32 naves y causado averías de consideración a otras 400.

Operación Coronet 1 de marzo de 1946
Pero en la batalla, la aviación japonesa había perfilado como prioritaria los grandes buques de superficie: acorazados, cruceros, portaviones y destructores; sin embargo estos buques de guerra eran relativas presas fáciles al principio de los ataques.
Cuando los americanos se recuperaron de la sorpresa, elaboraron una serie de contramedidas con aviones de caza patrullando y refuerzo de la defensa antiaérea, que a partir de entonces, las presas de los aviones kamikaze disminuyeron considerablemente.
En el momento que los americanos desembarcaran en Japón la táctica kamikaze varió ostensiblemente; estos astutamente, eligieron como blanco, los buques que transportaban tropas y los lanchones de desembarco.
Querían los japoneses que los americanos pagaran un precio tan alto por la invasión, que los americanos se aviniesen a negociar cuando viesen que la lista de bajas aumentaba alarmantemente, lo cual tendría un efecto devastador en la opinión pública americana, algo a lo que el alto mando americano era muy sensible y una debilidad que los japoneses intentarían explotar plenamente.

Soldados de la "Guardia Imperial Japonesa", avanzando a través de Kuala Lumpur (Malasia) enero 1942
Los americanos también habían estudiado en abril de 1944 la utilización de gases venenosos (como el gas “mostaza”) para ser lanzados sobre las ciudades japonesas, con especial atención de que se cobrase un altísimo precio en sus vidas y que no fuera necesaria la invasión militar de Japón, de hecho, se había estudiado que se probaría en 25 ciudades niponas, aunque al parecer, todo quedó solo en un estudio, sin ser llevado a la práctica.
Los bombarderos americanos serían los indicados para realizar dichas misiones y se calculaba que unos 8.000.000 de civiles y militares en las ciudades niponas podían sucumbir, todo con objeto de provocar la rendición japonesa y que no hiciera falta la invasión de Japón.
Los ataques se harían por el día, con el objeto de que habría muchos civiles en las calles y esto lograría un efecto psicológico aterrador en la población nipona, ¡el pánico sería total!, y los EEUU tenían 70.000 bidones del gas “mostaza” listos para ser arrojado en Japón.

Caza japonés Me-262
Por el contrario, fueron los nipones los que más lejos llegaron con la experimentación de armas químicas, especialmente en seres humanos, utilizados como “cobayas”; había una unidad especializada en la guerra química, la “ Unidad 731”, especializada en este tipo de armas, la cual cometió auténtica aberraciones con prisioneros chinos principalmente.
Pese a todo, los militares japoneses parecían temer el uso de armas químicas por parte de los americanos, ya que consideraban que ellos no podrían responder de manera adecuada y también que sus soldados estaban peor preparados para ese tipo de guerra.
Así pues, el uso de armas químicas, aunque improbable, no podía ser ignorado en la lucha por el sur de Kyushu, y bajo determinadas circunstancias, es posible que se llegara a usar en combate, estando los norteamericanos mejor preparados en general.
Cambiando de tema, la URRS con Stalin al frente, posiblemente podría realizar acciones de distracción, (si la situación política oportuna para él le beneficiaba) desde Manchuria y Corea; operaciones defensivas encaminadas a que las fuerzas japonesas situadas en China (entre las que se encontraban las mejores fuerzas del ejército de tierra) no pudieran intentar enviar fuerzas adicionales al archipiélago japonés.

Submarino enano japonés "Kairyu", para misiones suicidas
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Eljoines's blog
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¡Muy bueno el articulo! Conocía que la cifra de bajas se estimaban en torno al millón pero no sabía nada más de la operación. Aqui hay un excelente análisis de ¿qué hubiese ocurrido si...?
Los suicidas japoneses eran temibles y de grán variedad pero tenían la desventaja de que era una acción totalmente falto de organización debido más a los altos mandos que a los suicidas. Por aquel entonces la relación entre la marina y el ejercito japones eran peores que entre sus semejantes norteamericanos, no se ponían de acuerdo en ninguna campaña.
Ondo joan.
Me alegra de que os guste el trabajo amigos., respecto a lo que comentas Jonan sobre como se llevaban la marina y el ejército japonés, me recuerda a lo que oí en un documental sobre la hipotética invasión de los americanos a Japón.
En el documental se afirmaba que la marina americana encabezada por Nimitz, estaba muy cabreada por la ingerencia del ejército de tierra (osea Macarthur) en la operación, ya que la marina era la que debería tener el control de todo el plan de invasión.
Tácitamente se había decidido que la invasión del continente europeo, sería una misión en la que el ejército de tierra americano sería el líder y el que llevaría la voz cantante, a cambio de que en el Pacífico, la marina tendría un papel determinante.
Que Macarthur pasara a liderar la operación de invasión de Japón, hacía que la marina pasara a segundo plano o al menos que les quitara el protagonismo debido., lo cual como es normal, (y dado que la operación era en el Pacífico) no les gustaba, ¡nada,nada,nada!., en fin, ¡cosas de política!, je,je,je.![]()
saludos
Eljoines,¡qué interesante artículo por lo bien escrito e ilustrado!
Desconocía tanto detalle del Plan B de los norteamericanos. En realidad, la muerte y destrucción hubiera sido impresionante. Otro capítulo negro de la historia humana. Me pregunto, si ya el poder destructivo de la bomba de Hiroshima fue tan grande que devastó la ciudad entera, ¿cuáles fueron las consideraciones de los norteamericanos para lanzar otra bomba de inmediato, en Nagasaki? A priori, parece que fue un asesinato innecesario de civiles? Eljoines, ¿conoces las razones?
Otra ves, felicitaciones.
Carrera-Ortega
Bueno Carrera, yo solo puedo responder en base a la documentación que manejé para hacer el trabajo y también quizá aplicando y poco la lógica del bando americano.
Una bomba a pesar de lo terrible y los efectos devastadores que causó en Hirosima da impresión de fuerza por parte de los EEUU., pero si lanzas una segunda bomba, (tras tres días en que la población japonesa no tuvo apenas tiempo de asimilar psicológicamente tal impacto) das una demostración de fuerza increíble, a la par que lanzas en mensaje indirecto de que puede haber más de camino y de que como no te rindas, ¡ZAS!, pueden caer más.
Los japoneses lo entendieron rápido, porque en pocos días se rindieron. Claro está, la invasión de la URSS de Manchuria, precipitó los hechos.
Digo todo esto sin ánimo de ser insensible., pero la devastación de las dos bombas, es más terrible que una sola bomba y los americanos, (dado lo que se esperaban que sería una invasión de Japón, amén de lo sensibles que eran con las bajas americanas) sin duda creyeron que más asustaba dos bombas que una, pura matemática.
Sin contar que cuantas más bajas civiles sufría japón con las bombas, más se pensaría en la rendición incondicional. Esto lo digo como opinión personal, pero en cuestión de ahorrarse vidas americanas los EEUU, no dudo que si Japón hubiera ofrecido más resistencia, alguna que otra bomba atómica más habría sido lanzada.
Como comentario indirecto, la toma de Berlín por los rusos a finales de abril de 1945 se debió en parte a que los rusos querían ese trofeo a toda costa., pero también a que los americanos habían hecho un cálculo de las bajas americanas que costaría tomar Berlín, y cedieron, (más que de buena gana) la toma de Berlín a los rusos con mucho gusto.
"Bajas Americanas", una palabra que a políticos y sobre todo, militares americanos despertaba un gran pavor. las batalla de Iwo Jima y Okinawa habían encogido los corazones de los mandos americanos a la par que había provocado una oleada de protestas de los políticos americanos en los EEUU.
Los cálculos de la invasión de Japón habían sido muy descorazonadores, sobre todo cuando la inteligencia americana averiguó que Japón había hecho intensos preparativos para que el recibimiento a los soldados americanos cuando desembarcasen fuera sangriento y costoso., tanto que obligara a los americanos a pactar en condiciones honorables y olvidaran lo que tenían en mente, !la rendición incondicional de Japón!.
Finalizando, no dudo que para evitar las bajas americanas, los americanos lanzarían las bombas que fueran necesarias.
saludos
Muy interesante el artículo.
Parece ser que se planteó la posibilidad de si Japón no se rendía tras las dos bombas atómicas, reservar varias de las siguientes para uso táctico en la invasión. Por aquel entonces no se entendían los peligros de la radioactividad y pensaban que era seguro avanzar por una zona bombardeada atómicamente pasadas unas 48 horas.
Parece ser que se planteó la posibilidad de si Japón no se rendía tras las dos bombas atómicas, reservar varias de las siguientes para uso táctico en la invasión. Por aquel entonces no se entendían los peligros de la radioactividad y pensaban que era seguro avanzar por una zona bombardeada atómicamente pasadas unas 48 horas.
Hola!
Esto lo he escuchado ya alguna que otra vez,hablando sobre los efectos del bombardeo nuclear sobre Japón, pero no encuentro (ni me han contado) ninguna evidencia que lo sostenga y sí unas cuantas cosas que parecen desmentirlo.
Por ejemplo, es indiscutible que la actividad radiactiva ya se había descubierto a fines del siglo pasado, por Becquerel (de ahí el nombre de la unidad de medida). Este fenómeno fue relacionado directamente con los materiales fisionables muy pocos años después, e incluso también data de fines del siglo XIX la primera clasificacion de estas radiaciones (alfa, beta y gamma) por Rutherford, quien también relacionó directamente estas emisiones con la desintegración de los materiales fisionables. Además, en la década de los veinte se realizaron toda una serie de experimentos relacionados con los efectos que podían tener las radiaciones sobre las personas. Uno de estos primeros investigadores era el genetista Joseph Muller, quien descubrió que uno de los perniciosos efectos de las radiaciones (en este caso rayos X) era favorecer las mutaciones hasta extremos letales. De hecho, este personaje ganó mucha popularidad en la posguerra cuando existía la posibilidad de una confrontación nuclear a gran escala.
Para fabricar una bomba de fisión hay que conocer mucho de física nuclear. Es evidente. Por otra parte, las radiaciones fue lo más fácil de descubrir y entender, y sabemos que en la época se conocían los efectos perniciosos de la radiación. No creo muy aventurado asegurar que, cuando se echó la bomba en Hiroshima o en Nagasaki, los científicos del proyecto Manhattan sabían muy bien qué tipo de productos se iban a obtener y qué efectos iban a causar.
Otra cosa es que, desde un punto de vista militar, al Estado Mayor americano le importara un pito qué consecuencias a largo plazo iba a tener todo aquello, lo cual es totalmente lógico, porque teniendo en cuenta la destrucción que se sabía que iban a causar de manera inequívoca e inmediata las bombas, a cuento de qué vendría preocuparse por la contaminación (muerte al fin y al cabo) de unos pocos miles de supervivientes. Pecatta minuta vamos.
Un saludo
Se quería minimizar al máximo las bajas americanas, ya que la vida del soldado americano era en extremo apreciada por no solo el mando militar americano, sino por la opinión pública del país; la prensa americana era una herramienta de peso que podía poner las cosas difíciles al mando militar si las bajas eran escalofriantes, de ahí el hecho de minimizar las bajas al mínimo posible.
Es notable la importancia de la opinión publica norteamericana durante los años de la guerra, tanto así que como bien dice el articulo tuvieron que analizar mil veces sobre si lanzar o no la invasión terrestre de japón, que al final fue descartada justamente por las supuestas enormes bajas y la presión que la opinión publica pudiera ejercer si esto ocurria.
Tanto era así que un par de meses antes el gobierno estadounidense tuvo que montar todo un show sobre la bandera de Iwo Jima para desviar un poco las miradas sobre la bajas estadounidenses en la batalla.
Gran articulo!!! Un saludo!
Excelente articulo, bien estructurado, ejeplificado, con analisis, imagenes y si....hubiera sido una verdadera carniceria y desastre de terribles proporciones para ambos bandos pero quizas quien lo resentiria mas serian los yankees con su millon de bajas (si bien les iba) que a los nipones con sus 8 o 10 millones, costaria mas de 10 veces la cantidad de hombres que la Batalla de Normandia.
EXCELSO ;D
Gracias Eljoines:
Cuesta pensar que en las guerras las vidas humanas solo son cuestión de sumas y restas. Creo que si EUA no hubiera tenido una posición tan fuerte en medio de un mundo devastado, su presidente y colaboradores hubieran sido juzgados por genocidio. Mucho menos que las bombas de Hiroshima y Nagasaki fue lo de los Balcanes y alguien pagó por ello. Si embargo, tu análisis no deja de tener elementos para pensar. Gracias por tu respuesta.
Carrera-Ortega
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Que notable lo de los torpedos tripulados!!! grcias por el curioso (al menos para mí) dato.
Muy interesante el artículo, las ilustraciones y la iconografía... que el primer soldado imperial que se ve esté altivo y el primer infante yanqui se vea abatido y fatigado... nada, que es llamativo también, pero más lo es el tema de los kamikazes y la originalidad con que daban su vida.