La Fossa Eugeniana
Tras arrebatarles a los holandeses la ciudad de Breda en 1625, España se propuso que era hora de quitarles un río (con el agua incluida) y llevárselo para su territorio. Y puestos a robar un río, ninguno mejor que el Rhin...
1626. Estado de la Guerra de los Ochenta Años
Transcurridos ya más de cinco años desde la finalización de la Tregua de los Doce Años (1609-1612) entre España y las Provincias Unidas de los Países Bajos, Felipe IV pudo hacer la siguiente jubilosa declaración a las Cortes de Castilla.
"Nuestro prestigio ha crecido inmensamente. Hemos tenido a toda Europa en contra nuestra, pero no hemos sido derrotados, ni hemos perdido a nuestros aliados, mientras que nuestros enemigos me han pedido la paz. El pasado año de 1625 hemos tenido a nuestro cargo casi 300.000 hombres de a pie y de a caballo, y en armas a unos 500.000 hombres de las milicias, mientras las fortalezas de España se ponían en estado de defensa. La flota, que al subir yo al trono sólo tenía 7 barcos, se ha elevado en 1625 a 108 barcos de guerra marítima, sin contar los navíos de Flandes, y las tripulaciones están formadas por los marinos más diestros que este reino haya tenido nunca ... Este mismo año de 1626 hemos tenido dos ejércitos reales en Flandes y uno en el Palatinado, y todo el poder de Francia, Inglaterra, Venecia, Saboya, Suecia, Dinamarca, Holanda, Brandeburgo, Sajonia y Weimar no ha podido salvar Breda de nuestras victoriosas armas."
La victoria de Breda había sido ciertamente llamativa, pero hay que recordar que había costado 10 meses, una gran cantidad de dinero y había dejado al ejército español tan maltrecho o más que el neerlandés. Lo cierto es que el general en jefe en Flandes, Ambrosio Spínola, no estaba en condiciones de emprender una nueva gran acción.

Combate naval entre españoles y holandeses (Wikimedia).
Mejores opciones parecían presentarse en un campo que se estaba esforzando por promover el Conde-Duque de Olivares, valido del rey, y que era el de estrangular económicamente a las Provincias Unidas atacando sus pilares económicos:
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Las fragatas de los corsarios flamencos que operaban desde el recientemente remozado puerto de Dunkerque (y en menor medida desde Ostende), alcanzaron su apogeo en esa época consiguiendo numerosas presas y ensañándose en especial con la importante flota pesquera del arenque.
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Se pergeñó el “Plan Báltico” por el que España y el Imperio, en colaboración con Polonia, revitalizarían la decaída Hansa, desafiando el dominio neerlandés del comercio del Báltico expulsándolos militarmente de los mares y sustituyéndolos por una compañías comerciales habsburgo-hanseática.
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La revitalizada flota hispana había podido expulsar a los holandeses de Brasil (de la que esperaban se iba a convertir en una muy lucrativa colonia) y además suponía una amenaza para los convoyes holandeses, obligando a reforzar su escolta (con el consiguiente gasto) y a pagar más por los seguros marítimos (perdiendo competitividad).
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La posesión de puntos estratégicos en la zona de los grandes ríos y en el Noroeste de Alemania, permitía bloquear el comercio fluvial con las Provincias Unidas y someter a contribuciones económicas a zonas vulnerables como las partes orientales de las provincias rebeldes de Gueldres y Overisel. Destacan 3 pasos estratégicos que España controla en la cuenca baja del Rhin: Wesel, Rheinberg y Orsoy.
En esta época los neerlandeses sienten que ya no es una ciudad la que estaba bajo sitio, sino toda la República.

Mapa de la zona Rhin (morado) – Mosa (verde) y el recorrido del proyectado canal. (Fuente: J. Israel).
El Canal Rhin-Mosa
Proyecto.
Es en este contexto de asedio económico-militar donde surge la idea de un ambicioso proyecto de ingeniería. La idea surgió de la mente de Jan van den Wouvere (también conocido como Woverius o Boberio), destacado miembro de la corte flamenca de la archiduquesa Isabel Clara Eugenia (gobernadora de los Países Bajos Españoles). Wouvere, además de tener un importante papel en la administración de las finanzas de la región había acometido importantes obras de ingeniería como la mejora de los puertos y fortificaciones en torno al importante puerto de Dunkerque. Al igual que muchos flamencos, estaba profundamente preocupado por el desvío del tráfico comercial hacia las Provincias Unidas a costa de las provincias leales a España y buscaba alguna forma de recuperarlo para los puertos del Sur.

Los 4 filósofos (Peter Paul Rubens, Philip Rubens, Justus Lipsius y a la derecha Johannes Woverius), pintado por Rubens. Rubens era un gran amigo de Wouvere y estaba entusiasmado con su proyecto.
Las principales arterias comerciales interiores de la época eran los ríos navegables, ya que el transporte terrestre apenas era práctico salvo para muy cortas distancias. En un primer momento se estaba planificando un modesto canal a la altura de Maastricht que uniría el Mosa con el río Demer (en el Principado de Lieja), permitiendo una navegación segura hasta el puerto de Amberes. Pero pronto surge una idea mucho más ambiciosa para un segundo canal más al Norte.
La idea era unir el Rhin a la altura de Neuss (en el electorado de Colonia) con la población de Arcen en el Mosa, a través del Alto Gueldres. El proyecto es analizado por el "ingeniero jefe" del ejército de Flandes, Giovanni di Medici, y un competente equipo de ingenieros, matemáticos y arquitectos. La idea genera gran entusiasmo entre todos, incluidos la Infanta Isabel y el propio Spínola. Se escribe a Madrid en 1626 afirmando que la obra es fácil, breve y de no mucho gasto; se calculaban unos 8 meses y 500.000 florines. En palabras de Wouvere: “todo el Rhin se podría sacar de su cama y ser puesto en la (el) Mosa, por donde Holanda quedaría desislada, de una parte, y ahogada, por otra”.
Objetivos a conseguir.
Económicos. Habría un desvío de todo el trafico comercial del Rhin hacia el Mosa en el Brabante español y de ahí por el Escalda, hacía Amberes. No sólo privaría a los holandeses de una fuente importante de ingresos, sino que a su vez se generaría una fuente equivalente de ingresos para los Países Bajos Españoles.
Militares. El desvío de una buena parte del caudal del Rhin supondría eliminar buena parte de la barrera defensiva neerlandesa que se apoyaba en la curva que hace el río en la zona de Cleves y Gueldres. Igualmente el propio canal serviría de barrera defensiva para impedir penetraciones holandesas hacia el ducado de Jülich (ocupado por la fuerza por los españoles) y el Alto Gueldres.
Además de los objetivos principales había esperanzas de causar añadidos perjuicios sí la desviación del Rhin suponía el secado del río Ijsel y el crecido Mosa probablemente inundaría la zona de Dordrecht en su desembocadura.
Por último, pero no menos importante, era de esperar que si se cumplían los anteriores objetivos, sobre todo los económicos los flamencos vieran con mejores ojos su pertenencia al Imperio Español.

Retrato de la Infanta Isabel Clara Eugenia hecho por Rubens. Como gobernadora, fue uno de los principales impulsores del canal, sobre todo por las grandes ventajas económicas que aportaría a sus súbditos. (Wikimedia).
Modificación del proyecto.
Aunque los canales proyectados beneficiaban en general a los Países Bajos Españoles y a ciertas ciudades (Amberes, Maastricht...) en particular, no todo el mundo salía beneficiado y empezaron las protestas y las presiones para alterar su trazado.
Para el proyecto de los 2 canales era vital el consentimiento del elector de Colonia, que además era príncipe-obispo de Lieja: Ferdinand von Bayern. Aunque católico y teórico aliado de España, no veía con buenos ojos como ésta interfería en su territorio, además estaba dispuesto a conseguir el mejor trato posible, antes de dar su consentimiento. En menor medida también había presión por parte de la nobleza local que no quería ver sus tierras “expropiadas” u ocupadas por tropas para guarnecer el canal. Por último había una cuestión que todos en la zona, vieron claro: las tierras al sur del canal quedaban protegidas por una barrera mientras las de al norte quedaban vulnerables a posibles incursiones holandesas.
También se quejó la ciudad de Venlo, en el Mosa, que veía como el tráfico fluvial se iba a desviar en el sur por Maastricht e iba a aparecer por el norte en Arcen, quedándose Venlo en una zona “muerta” sin tráfico comercial.
Debido a las presiones el trazado del canal Rhin-Mosa se modificó de forma que en el lado del Rhin empezaría más al norte en Rheinberg, también posesión del elector de Colonia (y guarnecido por tropas españolas). En el lado del Mosa se trasladó algo más al sur hasta Venlo. Esto hizo que el canal casi doblara su longitud hasta unos 50 km.

Trazado del canal entre Rheinberg y Venlo. Destaca el desvío al sur hasta Venlo frente al proyectado trazado hasta Arcen. (www.kunstgeografie.nl)
Ejecución.
Las obras en la denominada Fossa Eugeniana comenzaron el 21 de Septiembre de 1626 cerca de Rheinberg. El ejército español de campaña al mando del conde van der Bergh acampó al norte del trazado en la localidad de Issum para proteger las obras de posibles ataques. Los holandeses no podían dejar de advertir las intenciones españolas y el príncipe de Orange, Frederick Hendrik, se presentó en la zona con el ejército holandés de campaña unos días más tarde. El ejército holandés se limitó a observar las obras desde la distancia durante un tiempo mientras que el español mantenía su posición ya que el de Orange no parecía decidirse a hacer ningún movimiento realmente amenazante. La única acción tuvo lugar cuando una “encamisada” del ejército de Flandes se deslizó por las líneas holandesas y sorprendió a un destacamento de caballería tomando unos 100 prisioneros y 250 caballos.


Izquierda: conde Hendrik van der Bergh. Segundo al mando del ejército de Flandes tras Ambrosio Spínola. (Wikimedia)
Derecha: príncipe Frederick Hendrik van Oranje. Comandante de las tropas de las Provincias Unidas desde finales de 1625. (Wikimedia).
Hay que señalar que además de construir un canal, había que construir las fortificaciones que permitieran defender en el futuro el canal sin necesidad de apostar un ejército. Cuando estuviera completo habría 3 guarniciones principales: Rheinberg, Geldern y Venlo, a lo que hay que añadir 24 fuertes.
Inicialmente el trabajo en el canal llevaba buen ritmo, con unos 8000 trabajadores involucrados. Para mediados de Noviembre se había avanzado bastante en la sección Rheinberg-Geldern, aunque de momento la anchura era la mitad de los 70 pies previstos y la profundidad 1/3 de los 15 pies proyectados. La mayoría de los 12 fuertes de esa sección ya estaban listos. Durante el invierno se siguió trabajando cuando el tiempo lo permitía. La idea de desviar todo el Rhin se desechó (lógicamente) en algún momento y ahora se trataba de hacer un canal normal con esclusas por donde desviar el tráfico fluvial.
En Junio la Infanta pudo hacer un viaje para inspeccionar el canal, llegando a navegar en bote por un tramo hasta Rheinberg. Para entonces el proyecto de canal de Maastricht había sido abandonado para centrarse en el principal. De todas formas la corte de Bruselas se empezó a preocupar ya que empezaban a escasear los fondos; sin duda el canal estaba resultando más costoso de lo inicialmente previsto.

En la primavera-verano de 1627 la corte de Bruselas seguía con gran expectación el desarrollo de las obras en la Fossa Eugeniana, decidiendo la Infanta cambiarle el nombre a Fossa Mariana o Fossa Sanctae Mariae, además de preparar la publicación de “folletos propagandísticos”. (www.kunstgeografie.nl/kanalen/)
En el verano de 1627 nuevamente ambos ejércitos estaban desplegados en la zona del canal: uno protegiendo y otro buscando la forma de interrumpir su progreso. Pocos días antes del viaje de la Infanta los holandeses conseguirían realizar su propio golpe de mano con una fuerza de caballería y causar bastantes destrozos en una sección del canal. Finalmente Frederick Hendrik se dio de cuenta de que estaba perdiendo el tiempo frente al canal y se fue a buscar algún objetivo apetecible en otro lado (la villa de Grol).
Sin embargo la principal amenaza para el canal no eran los holandeses sino la falta de fondos. Finalmente como se venía temiendo hubo que suspender los trabajos en el verano, a la espera de que mejorase la situación económica.
1628-1633. Evolución de la guerra y abandono del proyecto
En principio el proyecto estaba simplemente suspendido por falta de fondos, pero los hechos posteriores determinarían que su conclusión era irrealizable.
En 1628-30, España se enredó en el norte de Italia en una guerra por la sucesión al ducado de Mantua. Todo el asunto se llevó bastante chapuceramente tanto desde Madrid como desde el virreinato de Milán y acabó en una innecesaria y estéril guerra con Francia. El alto coste de dicha guerra supuso desviar los fondos tan necesarios en Flandes para horror de Bruselas. Obligados en Madrid a dar prioridad a Flandes o a Lombardía, se eligió éste último e incluso se sacó a Spínola de Flandes para mandarlo a Italia.
En 1628, el almirante holandés Piet Heyn consiguió capturar a la Flota del Tesoro en Matanzas (Cuba) y apoderarse de 8 millones de florines. Era la primera vez que ésto sucedía y supuso un gran golpe para el orgullo y la hacienda del Imperio, además de permitir financiar el esfuerzo de guerra holandés durante un tiempo.
En 1628-29, el proyecto báltico de Olivares se vino abajo tras el fracaso del asedio de Stralsund por parte de un ejército imperial al mando de Wallenstein, la falta de compromiso de los diversos implicados en sacar adelante el proyecto y la intervención del rey sueco Gustavo Adolfo que desembarcó en 1630 dispuesto a asegurar la supremacía sueca en la zona.
Tras estos sucesos, Frederik Hendrik iba a ir aprovechando la debilidad española para ir recuperando terreno y librándose del lazo que estrangulaba a la República. En 1629 tomaría Wesel y la vital fortaleza de s´-Hertogenbosch (espina dorsal de las defensas españolas en el Brabante). En 1630 los esfuerzos holandeses se concentraron en conquistar Pernambuco en el Brasil. Para 1631 se preparó una ambiciosa operación en la que un poderoso ejército desembarcaría en Flandes y tomaría el molesto Dunkerque, pero afortunadamente la llegada del ejército español hizo cundir el pánico y el avance se canceló. Finalmente en el 1632 se llevó a cabo una operación más convencional en el valle del Mosa que contó con la inestimable ayuda de la deserción del conde van der Bergh al bando holandés, en la cual se tomarían: Venlo, Roermond y Maastricht. Los ejércitos españoles al mando del marques de Aytona poco pudieron hacer.

Asedio de Rheinberg (Rijnberk) en 1633 por Frederick Hendrik. (Wikimedia).
Finalmente en 1633 caerían las aisladas Rheinberg y Orsoy en la zona del Rhin, y aunque se llegaría a recuperar Venlo (1637), estaba claro que el proyecto era ya irrealizable. El canal quedaría para el recuerdo, aunque todavía hoy en día se pueden ver restos de ésta ambiciosa obra que podría haber cambiado el curso de la guerra.
Como curiosidad Napoleón recuperó el proyecto original de canal Neuss-Venlo en su etapa de emperador (Grand Canal du Nord), pero las obras se paralizaron cuando Holanda se incorporó al Imperio Francés.
Autor: Flavius Stilicho

Fuente Principal:
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Jonathan I. Israel: Conflicts of Empires; Spain, the Low Countries and the struggle for World Supremacy (1585-1713).
Fuentes Secundarias:
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Geoffrey Parker: El ejército de Flandes y el Camino Español, 1567-1659.
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John Lynch: Historia de España. Edad Moderna; crisis y recuperación, 1598-1808.
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Me alegro de que te haya gustado, Galland.
Ganar una guerra no sólo se consigue llenando los rios de sangre; a veces hay que saber llevarse el agua a tu molino puerto. Aunque el plan original de desviar casi todo el Rhin era una locura; desviar el tráfico comercial a través de canales no era ninguna tonteria y se podría haber recuperado la inversión a largo plazo. El problema era el dinero necesario tanto para hacer los canales como para sostener unas guarniciones suficientes para defenderlos.
A continuación pongo unas fotos de la actual zona del canal, por lo visto es una especie de "vía verde" hoy en día:

http://www.rheinruhronline.de/niederrhein/niederrheinteil1/geldern/fossaeugeniana.htm
Magnífico.
Es mi primera participación y me ha gustado mucho.
Seguiremos en contacto.
Ignoraba ese capitulo.
No era mala estrategia. Pero el belicoso rey de la España de entonces hizo meternos en demasiadas guerras con su obsesion y fué lo que produjo la caida del imperio.
No era mala estrategia. Pero el belicoso rey de la España de entonces hizo meternos en demasiadas guerras con su obsesion y fué lo que produjo la caida del imperio.
Saludos Juan Manuel. Demasiadas guerras y unas cuantas buenas ofertas de paz rechazadas. Felipe IV tuvo en algunas ocasiones la posiblidad de conseguir la paz, quedando incluso como vencedor. Sin embargo una oferta de paz del enemigo se veía como una muestra de debilidad de éste y se creía que prosiguiendo la guerra se obtendrían mejores condiciones. El problema era que por un lado la economía española era un desastre que no se podía permitir el lujo de tanta guerra. Por otro estaba la cuestión de que la posibilidad de una victoria aplastante de España sobre un país solía generar mucha inquietud entre los paises del entorno, con lo que en muchas ocasiones acababan ayudando de una manera u otra a la posible victima.
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Mi mas sincera enhorabuena por este articulo tan bueno, solo decir que he disfrutado mucho de su lectura.