El general Mola y el Carlismo
Desde el 19 de abril de 1936, el general Mola estaba al frente de un grupo de Jefes y Oficiales que se habían conjurado contra la República. Por su parte, el Carlismo hacia años ya que conspiraba también descaradamente. Era, por consiguiente, necesario que se entendiesen. La cosa no estaba fácil, y los primeros contactos fueron un fracaso.
El general Mola tenía sus propias ideas de lo que representaría el Alzamiento de los militares y no quería demasiados compromisos con una fuerza, que al fin y al cabo, poco iba que tener que hacer, supuesto que el Movimiento militar se redujese a una marcha sobre Madrid.
Por su parte el Carlismo exigía mucho, conocedor de que al elemento militar solo, le podría ocurrir lo mismo que le pasó a Sanjurjo en 1932. Pero, ¿Qué pedían los Carlistas?
General Emilio Mola
Pues sencillamente que el Movimiento fuese encabezado por la bandera bicolor, la disolución de todos los Partidos y la estructuración corporativa del país. A partir del mes de mayo el general Mola entró en contacto con los primeros representantes del Carlismo. El 11 de junio, recibió un comunicado de Fal Conde, donde se indicaban los puntos bajo los cuales el Carlismo podía adherirse al Movimiento que se preparaba:
- Medidas de orden público, a juicio del Ejército.
- Derogación de la Constitución, de las Leyes laicas y de las atentorias de la Unidad de la Patria y al orden social.
- Disolución de todos los Partidos políticos, incluso de los que hubiesen cooperado al Alzamiento.
- Disolución de todos los Sindicatos y Asociaciones sectarias; incautación de sus fondos y bienes y expulsión de sus dirigentes.
- Proclamación de una Dictadura de duración temporal, con anuncio de la reconstrucción social orgánica o corporativa, hasta llegar a unas Cortes de esa naturaleza.
- Anuncio de reforma de todos los Cuerpos del Estado.
- Que la suprema dirección política correspondería a un Directorio, compuesto por un militar y dos consejeros civiles designados previamente por la Comunión Tradicionalista. El primero sería Presidente del directorio y del gabinete tomando sobre sí la Seguridad Nacional. De los otros dos, uno se encargaría del Ministerio del Interior y el otro del Ministerio de Educación Nacional.
- Llevarían las direcciones políticas del Directorio y la Administración general del Estado un Gabinete de ministros técnicos, previamente elegidos de entre las personas más capacitadas, desprovistas de prejuicios partidistas.
Se daba por descontado que la bandera bicolor sería la bandera del Movimiento. Esta nota sorprendió al general Mola y tildó estas condiciones de inadmisibles, ya que hipotecaban el futuro tras la victoria. Se hizo necesaria una entrevista personal entre las dos cabezas visibles de la conjura.
Carga de la caballeria de milicia carlista durante las guerras carlistas
Esta entrevista se llevó a cabo el día 15 de junio, en el Monasterio de Irache. Se limaron algunas asperezas, tales como la integración de los requetés en el Ejército, en una futura acción de fuerza contra la República, pero el programa político seguía sin aclararse. El punto de vista del general Mola sobre este tema, le había sido entregado a Fal Conde unos días antes. En él había varios puntos, completamente alejados del pensamiento tradicionalista. Ante la falta de acuerdo, se hizo necesaria una nueva entrevista personal. Esta se llevó a cabo el 2 de julio, pero Fal Conde no pudo asistir, acudiendo en su lugar su representante, el sr. Zamanillo.
El general Mola, era defensor a ultranza de la bandera tricolor, solamente porque era la enseña legal, presente en los Cuartos de Banderas de todos los Cuarteles del Ejército. No se oponía a que más adelante se pudiera cambiar.
No hubo tampoco acuerdo ni posibilidad de alcanzarlo. El general Mola añadía a esto que no podía obligarse a la Tropa a salir a la calle con la bandera bicolor, y que cada uno obrase con libertad en este punto. Por su parte los Tradicionalistas alegaban que no podían derramar ni una sola gota de sangre bajo la bandera tricolor.
Los siguientes contactos lo fueron epistolarmente. Hasta que el 9 de julio, el general Mola decidió romper unilateralmente estas relaciones bilaterales.
No obstante, hubo otros contactos, haciéndose intervenir al general Sanjurjo, a otros elementos de la Junta Regional Carlista de Navarra e incluso del Príncipe Javier. Pese a todo, el 14 de julio se llegó a un mínimo entendimiento. Ambas fuerzas irían juntas al Alzamiento. Quedó el Plan listo definitivamente. En esencia era que las fuerzas de África iniciarían la insurrección el día 17. A Navarra se le asignó el día 19.
Autor: Cosmos12
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