Batalla de Nieuport, 1600
En 1598 murió Felipe II, y el imperio español pasó a manos de su hijo Felipe III, salvo los Países Bajos, El monarca los cedió en testamento a su hija Isabel Clara Eugenia y a su futuro esposo, el archiduque Alberto. Este había sido gobernador general de los Países Bajos desde 1595. El nuevo rey de España confiaba en que su cuñado continuaría agresivamente la guerra contra los holandeses, pero Alberto tenía otros planes.
España estaba en bancarrota y apenas quedaba dinero para pagar a los soldados para realizar una ofensiva con el fin de reconquistar las provincias holandesas. Alberto inició negociaciones con los holandeses, pero estos tramaban en secreto extender su control a Flandes. Les alentaban las noticias sobre un motín en varios tercios del ejército de Flandes, una victoria de Mauricio de Nassau sobre un pequeño contingente español y la necesidad de poner fin a las actividades de los corsarios españoles que operaban frente a Dunquerque y Nieuport.
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El archiduque Alberto
Los Estados Generales de Holanda ordenaron a Mauricio de Nassau que tomará el mando del único ejército de campo de la costa de Flandes y que capturara la ciudad de Nieuport. A Mauricio no le gustaba el plan, sobre todo porque los Estados Generales querían un asalto anfibio. Sin embargo, aceptó comandar el ejército. Reunió en Flushing unos 12.000 soldados de infantería, unos 2.000 de caballería y 38 cañones. Sin embargo, el mal tiempo impidió que la flota zarpara. Mauricio decidió suspender el desembarco y marchar por tierra, un plan que prefería. Los holandeses avanzaron desde Sas van Ghent hasta Ostende, bordeando Brujas, que estaba bajo dominio español. Llegaron a Ostende el 27 de junio y expulsaron a las escasas fuerzas españolas que vigilaban el puerto. Reforzaron la guarnición y siguieron hacia el sur, a Nieuport, el 30 de junio.
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Mauricio de Nassau
Mauricio esperaba que el mal estado del ejército español de Flandes impidiera una respuesta a su ofensiva. Pero estaba muy equivocado...
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La ciudad de Nieuport, en Bélgica
Los holandeses no tenían informes fiables sobre como evolucionaba la situación de las tropas españolas en Brabante. Cuando el archiduque Alberto supo que los holandeses habían cruzado el río Scheldt, reunió las fuerzas que tenía a mano y marchó a Brabante para evitar un amotinamiento. El archiduque les prometió a los amotinados todo lo que pedían si tomaban las armas. Su capacidad para convencer a los amotinados de volver a la lucha en cuestión de horas le permitió disponer de un ejército de 8.000 soldados a pie y 1.000 a caballo. Cuando Mauricio llegó a Nieuport, Alberto le seguía con un día de retraso. El archiduque avanzó contra la línea de comunicaciones de Mauricio, cortando sus enlaces con Ostende. Esta hábil maniobra dejó atrapados a los holandeses entre Nieuport y el ejército de Alberto.
Mauricio envió a su primo Ernesto de Nassau a Leffinghem, confiando en retrasar el avance español. Ernesto fue derrotado. Por esta derrota y por mandar anteriormente un destacamento a Ostende, Mauricio estaba ahora en igualdad numérica con Alberto. Pero los esfuerzos de Ernesto le permitieron desplegar a su ejército para la batalla durante la mañana del 2 de julio.
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Mapa de Nieuport. Mauricio desplegó a su ejército en la playa.
Ejércitos enfrentados
Ejército holandés
Hay que destacar la gran cantidad de extranjeros que había en el ejército holandés. Un tercio de los hombres era de Inglaterra y Escocia y más otro tercio estaba formado por hugonotes franceses, valones y suizos.
En cuanto a la infantería holandesa, Mauricio trató de reformarla. Cuándo el tomó el mando de las fuerzas holandesas, sus fuerzas consistían en mercenarios y contingentes enviados por monarcas europeos enviados para combatir bajo su mando y a sus expensas. Maurició convirtió a este ejército en uno permanente, y trató de normalizar todo el equipamiento militar, desde la longitud de la pica hasta el calibre de las armas de fuego. También trató de normalizar la instrucción militar, no importaba el origen de las tropas.
Por otro lado, confiaba en reproducir la flexibilidad de la legión romana. Con este fin, organizó los batallones en dos batallones o más batallones. Cada batallón tenía en teoría 550 hombres, 300 con armas de fuego y 250 piqueros.
En cuanto a la caballería, formada por coraceros y caballería ligera, era un arma secundaria, armada con pistolas (la lanza estaba prohibida), y que difícilmente derrotaría a una formación bien entrenada de infantería.
Ejército español
Los tercios españoles eran unas unidades muy experimentadas. El ejército de Alberto estaba formado por tercios españoles, valones y italianos. También había un regimiento formado por desertores ingleses y reforzados por católicos de Inglaterra. Las líneas españolas normalmente estaban formadas con más hombres de fondo que las holandesas. En total, los españoles eran inferiores en número a los holandeses.
En caballería había lanceros ligeros, caballería ligera y coraceros, que eran inferiores en número a los holandeses, y también eran un arma secundaria en el ejército.

Imagen de la batalla. Los holandeses (a la izquierda) están en formaciones más lineales que los españoles (a la derecha)
La batalla
Ambos ejércitos se desplegaron en tres líneas en la playa. La batalla se inició a las 13:00 con ligeras escaramuzas. Al mismo tiempo, la flota holandesa disparó contra el flanco español. Alberto, viendo el peligro, ordenó un nuevo despliegue en las dunas hacia las 2:30. Mauricio se adaptó al despliegue ordenando a su ejército que ocupara las dunas.
La batalla se reanudó cuando no habían dado todavía las tres. La playa era estrecha, por lo que Mauricio desplegó a su ejército en profundidad. La primera línea estaba formada por los regimientos ingleses, escoceses y los guardias holandeses. Su comandante, Francis Vere, vio dos colinas prominentes. En una desplegó una compañía selecta de ingleses y holandeses y en la otra dos cañones respaldados por infantería holandesa. El príncipe Luis, hermano de Mauricio, condujo a su caballería en torno a la posición de Vere y frente a los jinetes de Alberto. Mauricio marchó con los regimientos hugonotes, valones y suizos al este de Vere, mientras la retaguardia, formada por los restantes batallones y más caballería inglesa, se concentraba en una gran duna detrás de la batalla principal.
Los tercios de amotinados, que habían reclamado el derecho de ocupar la vanguardia, asaltaron la colina de Vere. Sin embargo, no lograron expulsar a las tropas angloholandesas de sus posiciones. Un segundo ataque tampoco tuvo éxito. Poco después, el archiduque Alberto mandó a cuatro tercios contra el resto de la línea de Vere. La caballería española los cubría, pero recibieron de inmediato la carga de la caballería holandesa. Los jinetes españoles se dispersaron y Luis los persiguió, pero finalmente fue obligado a retirarse por el fuego de la infantería de Alberto.
Mauricio vio avanzar a dos tercios contra la derecha de Vere. Temiendo que los holandeses pudieran sucumbir, mandó a su segunda línea que reforzaran el flanco. Sin embargo, su posición le impedía ver la situación en la izquierda de Vere, por lo que no le mandó refuerzos.

Vere pudo resistir durante un tiempo. Los amotinados apenas tuvieron éxito, y se retiraron tras sufrir grandes bajas. Alberto, al ver que los ingleses no podían resistir más, mandó a los tercios de Monroy y Villar, sus unidades más experimentadas, a que atacasen a los ingleses. Tras una dura lucha, los ingleses fueron desalojados de sus posiciones. Algunos hombres se arrojan a las olas para escapar. Vere casi fue capturado cuando mataron a su caballo. El ejército holandés estaba preso del pánico, y los gritos de victoria de los españoles se oían por todo el campo de batalla. Los españoles hicieron un breve alto, para después seguir con el combate.
Sin embargo, Mauricio aprovechó bien ese breve descanso. Viendo que los españoles estaban desorganizados, ordenó a su caballería que atacase a los españoles. La carga tuvo mucho éxito y los españoles comenzaron una lenta retirada. Vere logró reagrupar algunos regimientos, y volvió a la lucha. Finalmente, Mauricio ordenó a su tercera línea avanzar, y ordenó a su hermano que realizase una última carga contra la caballería española. Alberto perdió el control de sus regimientos que huían en masa del campo de batalla. La caballería holandesa los persiguió, causándoles grandes pérdidas.
Autor: Aleksandr_Nevski
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