Auge y caída de Atenas en la antigüedad
Atenas fue durante los siglos V y IV a. de C. la abanderada de una forma de política que hoy es conocida casi universalmente por “Democracia”. La palabra literalmente significa, “poder del pueblo”, y esa es su esencia, el pueblo es que pone y quita a sus gobernantes, con lo que se puede decir que es la forma de gobierno más legítima que existe en el mundo.
En la Grecia continental, Atenas fue el adalid de esta forma de gobierno que posteriormente se exportaría a todo el mundo conocido., pero esto claro está, sería con el tiempo.
En estos momentos del siglo V, aparte de poseer una de las formas más perfectas de gobierno, también compartía unas fuerzas armadas considerables, (teniendo siempre en cuenta que solo nos referimos a las ciudades-estado de Grecia) las cuales eran las más potentes después de Grecia.
Remontándonos al finales del siglo V, Atenas tenía como forma de vida un concepto acusado de, diríamos, “nacionalismo griego”., el cual el gobierno de Atenas quiso llevar allá donde pudiera.
En lo que hoy es costa de Turquía, en Asia Menor, vivían sometidas bajo yugo persa numerosas colonias de origen griego, las cuales estaban sometidas en cada ciudad por un “Tirano”, gobernador con poderes absolutos y por supuesto, bajo órdenes de los persas.
Uno de esos “tiranos” llamado Aristágoras y que gobernaba en la colonia de Mileto, prendió en el año 499 a. de C. la llama de la rebelión en las colonias costeras de origen griego.
Las ciudades de Mileto, Éfeso, Focea, Clazómenes, Colofón, Priene, Teos, Quíos, Samos, Eritrea, Miunte y Lebedos, así como también la región de la “Eólida” (con sus colonias de Eólida, Dórida y Jonia) proclamaron su independencia de los persas.
Las colonias en rebelión eran conscientes de que el poderío militar persa respondería adecuadamente a tamaña insolencia, máxime si se tiene en cuenta que el imperio persa era inmenso, y que estaba gobernado por uno de los mejores reyes que la dinastía persa dio, ¡Darío I!.
Los rebeldes acudieron a sus hermanos de raza griega y de donde eran originarios, la Grecia continental. Por desgracia para ellos, los griegos eran poco dados a inmiscuirse en asuntos que surgieran fuera de lo que era la Grecia europea.
Solo dos ciudades-estado respondieron a su desesperado llamamiento, Atenas, que envió 20 barcos, y Eretria, que envió otros 5 barcos. En total, las fuerzas que trasportaban dichos navíos no representaban más de 2.000 hombres.

Acrópolis de la antigua Atenas
Sin embargo, la lucha de los rebeldes se prolongó a lo largo de seis duros años, tras los cuales la rebelión fue aplastada por completo. Sin embargo, la ayuda de las dos colonias griegas y sus naves ayudaron de manera importante a que la rebelión se consolidara y que Persia tardara más de lo esperado en disolver dicha rebelión.
El cuerpo expedicionario griego solo permaneció en el Asia Menor un año, tras el cual regresó a Grecia. Sin embargo, su ayuda consolidó la rebelión, logrado que los rebeldes obtuvieran más apoyos a su causa, prendiendo la llama de la rebelión hasta la isla de Chipre, (con excepción de la ciudad de Citio) así como la zona de la Propóntide y el Helesponto hasta Bizancio.
Como es natural, Darío I tras el fin de la rebelión estaba más que furioso con Atenas, a la cual deseaba dar un escarmiento más que ejemplar por la ayuda dada a sus colonias rebeldes.
No obstante, Aunque Darío I podía convocar a la batalla un inmenso ejército, decidió enviar un cuerpo expedicionario no muy numeroso, ya que no deseaba castigas a toda Grecia, sino solo a la ciudad de Atenas.
Desembarcó Darío en la zona costera del Ática en el año 490 a. de C., 20.000 hombres trasportados en 600 trirremes y lideradas por los generales Datis y Artafernes. El objetivo era la toma de Atenas, y allí se dirigió, entablando combate a pocos kilómetros de la ciudad.
Los atenienses reunieron 10.000 hombres, a los que se unieron 1.000 hombres de la ciudad de Platea, liderados por los prestigiosos generales Temístocles, Milcíades y Calímaco. La lucha entre ambos ejércitos fue reñida, aunque los hoplitas atenienses soportaban mejor los golpes de las armas del enemigo, gracias a la coraza de cuero o bronce que protegía su cuerpo (eran infantería pesada).
A los persas les ocurría lo contrario., ellos no tenían protecciones de ese tipo, ya que en las zonas donde vivían, llevar protecciones corporales de cuero o bronce, les habría dado un calor inmenso, de ahí que solo llevaban protecciones ligeras, las cuales no resistían las lanzas del enemigo.
Los persas fueron derrotados ampliamente en las llanuras de Maratón., perdieron más de 6.000 hombres por unos 200 de los atenienses. Las fuerzas de Darío I embarcaron, pero su orgullo no le impidió preparar para más tarde una sonada respuesta.
Sin embargo Darío I no pudo consumar su venganza debido a su muerte en el año 485 a. de C. ., no obstante, su hijo y nuevo rey de Persia Jerjes I recogió el guante de su padre y tras aplastar una rebelión en Egipto y Babilonia 483 a. de C., preparó una expedición a conciencia para, no solo someter a Atenas, sino a toda Grecia.

Arquero ateniense
Si bien Darío I envió a Grecia un cuerpo de ejército, Jerjes I (creyendo que este había sido el error de su padre, enviar pocas tropas) envió un poderoso ejército de más de 200.000 hombres.
Este inmenso ejército, tras cruzar el Helesponto en el año 480 a. de C., entró por Macedonia en ruta por el norte de Grecia dispuesto a conquistarla. Sin embargo, aunque algunas ciudades-estado griegas se sometieron a los persas, (de grado como Tebas, o por la fuerza como el reino de Macedonia) hubo otras que ofrecieron resistencia., en partículas Atenas y Esparta lideraron la resistencia de los griegos que no querían someterse.
En el paso de las Termopilas, 7.000 griegos (cuya columna vertebral la componían 300 espartanos) le dieron una lección al rey Jerjes I de lo que le podía ocurrir si persistía en su agresión a Grecia.
El paso al final fue tomado gracias a que un traidor griego llamado Ifialtes, indicó a los persas un paso secreto que les conduciría a la retaguardia de la fuerza griega que defendía el paso.
Finalmente el pequeño cuerpo griego que defendía el paso de las Termopilas se retiró, pero un pequeño contingente formado por los 300 espartanos y 700 tespios resistió hasta la muerte. Las bajas totales que les habían infligido los griegos, unos 20.000 hombre era indicativo de lo que una fuerza bien pertrechada y equipada como los hoplitas griegos, (infantería pesada) podía hacer a las unidades persas, equipadas más ligeramente.
Los persas entraron en Atenas y la incendiaron, no sin antes ver como su enorme flota había sido aniquilada por la ateniense en la desembocadura de Salamina. Las 1.200 naves persas entre naves de guerra y transporte, a pesar de su superioridad numérica, no fueron rivales para los más de 400 naves griegas, donde sobresalió la experiencia de las naves atenienses, que en número de unas 180 y el concurso de sus experimentados almirantes como el famoso Temístocles, (el cual fue el cerebro de la flota griega) sobresalieron de modo incomparable.
La pérdida de 40 naves griegas por 200 naves persas destruidas y muchas más capturadas, fueron triste testimonio del evolucionar de la flota persa, la cual era grande en número, pero no podía competir con la pericia de los griegos.
Esto empañó el anterior triunfo persa y Jerjes I decidió que estaba más que harto de esta aciaga expedición a Grecia, así que dejó a su cuñado Mardonio al frente de las operaciones militares con las mejores tropas.
Jerjes I retornó a Persia con parte de su Guardia personal y las tropas más mediocres, confiando en que Mardonio le diera la victoria (su regreso tampoco fue un camino de rosas, ya que tribus hostiles en la zona de Tracia hicieron que su regreso fuera un calvario con numerosas bajase entre sus tropas.

Mapa de las Guerras Médicas
Mardonio tuvo que hacer frente a la coalición de tropas griegas, en la cual a pesar de su pericia, no pudo hacer frente con éxito a las mejor mandas y adiestradas tropas griegas, en las que el ejército de Esparta militaba casi al completo.
Era el año 479 a. de C., cuando en la batalla de Platea, su ejército fue vencido de manera fulminante. Las fuerzas eran parejas, 110.000 griegos contra 120.000 persas y aliados griegos, pero la infantería pesada griega jugó un importante papel en la victoria Helena., los persas supervivientes se retiraron a su país, dejando Grecia libre de la dominación persa.
La siguiente fase de la vida de Grecia se conoce como la “Pentecontecia”, es decir, un periodo de 50 años que transcurre entre la batalla de Platea y el inicio de la Guerra del Peloponeso.
Dicho periodo puede ser calificado como el más esplendoroso del que disfrutó Atenas., está en la plenitud de su poder, reunió bajo su estela un imperio marítimo considerable, al punto de convertirse en la primera potencia de Grecia. ¿Cómo se gestó tal imperio?, ¡veamos!.
Tras la expulsión de los persas de la Grecia continental, el hecho es que no se sabía si más tarde los mismos persas una vez rehechos de la derrota, podían intentar retomar la empresa de conquistar Grecia. Había que tomar una serie de medidas encaminadas a evitar tal suceso.
Una de esas medidas paraba por la unión de una serie de ciudades-estado griegas que formaran una coalición con la que poder responder adecuadamente a una hipotética invasión persas.
Durante muchos años, tal certidumbre acongojó a un buen número de ciudades griegas, por lo que la formación de una asociación de ciudades helenas, supuso un hito en la mentalidad del modo griego, durante el que durante mucho tiempo, la forma de vida independiente y unitaria, siempre había sido una máxima en Grecia, en la que las coaliciones o uniones, eran muy raras y si alguna existió, solo durante un escaso tiempo.
La invasión persa hizo que muchas ciudades helenas dejaran de tener estrechas miras de cara al futuro, y que las alianzas y uniones o asociaciones eran beneficiosas, siempre de cara al bien común.
En Grecia llegaron a existir dos alianzas de ciudades griegas, las cuales fueron lideradas por las dos ciudades que fueron un ejemplo en la lucha contra los persas, ¡Atenas y Esparta!.

Jinete ateniense
Esparta cimentó la alianza con una serie de ciudades en torno a la base del poderío espartano, en el Peloponeso, no en vano, la liga que crearon se llamaría, ¡La Liga del Peloponeso!.
Los atenienses fundamentaron lo que se conoció como “la Liga de Delos”, en torno a la zona del Ática, base de su poderío., pero también logró establecer una serie de alianzas en diversas islas del mar Egeo, islas estacionadas en puntos estratégicos que lograron crear para el futuro, un sólido marco de estabilidad, no solo desde el punto de vista comercial, sino también del militar.
La Liga de Delos (cuya sede era la Isla de Delos) tenía una serie de leyes para todos los asociados a la misma., todos eran miembros en pie de igualdad, aunque se reconocía la supremacía del líder de tal asociación, Atenas.
Las leyes eran las siguientes:
-Los confederados tenían la obligación de proporcionar hombres, navíos y dinero para las campañas de guerra.
- Por su parte, la ciudad de Atenas se comprometía a organizar y dirigir dichas campañas y a procurar que las demás ciudades no fueran asaltadas ni invadidas por los persas.
-Las decisiones importantes se tomaban en las reuniones de un consejo en el que había un representante de cada una de las ciudades confederadas; este representante tenía derecho a voz.
A lo largo del tiempo el poder de la flota de la Liga de Delos se cimentó fundamentalmente en el poder de su flota, la cual con unos efectivos de entre 200 y 300 trirremes (nave de combate de la época) de media, era dueña indiscutible del Mar Egeo y la ponía en disposición para efectuar operaciones navales allende de su área de actuación.
El problema fue que con el tiempo, Atenas fue plenamente consciente del poder que tenía en dicha Liga. Muchos de los asociados a la misma (que llegaron a ser más de 200) optaron por pagar anualmente a Atenas un canon anual de dinero, evitando tener que aportar tropas o suministros, con lo que en teoría, Atenas se echó en las espaldas el peso del mantenimiento de la Liga, al menos en lo referente al plano militar.
Esto hizo inconscientemente que Atenas liderara sin oposición alguna la Liga de Delos, con lo que con el tiempo y poco a poco, las mismas ciudades que eran socios en pie de igualdad, pasaran a ser ciudades satélites del imperio marítimo ateniense, las cuales tenían que sufragar anualmente un tributo o subsidio a la misma.

Cerámica ateniense
El año de la fundación de tal Liga puede remontarse al año 477 a. de C., y su impulsor fue un estadista llamado Arístides, el cual fue el “alma mater” de la Liga, ya que la no solo se preocupó de crearla y organizarla, sino también redactó sus estatutos y la dio un impulso desde sus inicios, para lo cual, tuvo pleno control de la Liga de Delos desde un principio.
La labor de Arístides fue positiva para la Liga, esta desde un principio realizó una serie de conquistas en la costa persa del mar Egeo, a la par que se adueñaron del mismo gracias a la posesión de casi todas las islas de dicho mar.
Para tal plan de campaña contaron con los servicios de un “Stratego” (fue elegido varias veces en Atenas para este cargo) competente llamado Cimón, el cual se propuso limpiar el mas Egeo de la presencia de Persia, lo cual logró llevar a cabo felizmente para los atenienses.
Atenas o lo que es lo mismo, la Liga de Delos, no solo se dedicó a conquistar, además abrieron rutas seguras por mar hacia el Ponto Euxino o mar Negro y se preocuparon de colonizar las zonas conquistadas a los persas con colonos de la Liga de Delos.
Cimón tras estos éxitos, logró convencer a la Liga de Delos, que el expansionismo militar de la Liga no se tenía que detener tras la campaña del Egeo., podía buscar nuevos horizontes en otros frentes u otras tierras. En esos momentos Egipto, que había sido conquistada por Persia en el año 525 a. de C. por su antiguo rey Cambises II, se había alzado en armas contra su opresor en el año 464 a. de C.
Pero tal alzamiento tenía visos de ser ahogado si no recibía ayuda, ya que aunque triunfaron al principio, liberando Egipto de la presencia persa, el contraataque de las inmensas fuerzas del imperio persa no tardaría en producirse. Inaro, el líder de la revuelta apeló a la ayuda griega, y esta no tardó en producirse.
También la isla de Chipre bajo ocupación persa decidió independizarse, y la Liga de Delos también decidió participar en este frente, ya que su estrada en Chipre daría un incomparable juego al desarrollo comercial de la Liga., la isla y sus ciudades chipriotas eran inmensamente ricas, por lo que el futuro estaría asegurado.
La expedición de Egipto parece que suscitó algunos encontronazos en el parecer de muchos miembros de la Liga, ya que entretener y exponer recursos en una expedición que podía tener visos de obtener pocos frutos, hacía tener numerosos opositores en la Liga. Pero parece que Atenas, que había apostado personalmente por dicha empresa, se llevó el gato al agua en la decisión de seguir con la misma.
La expedición a pesar de algunos éxitos de la Liga, acabó con una derrota estrepitosa de las fuerzas griegas en la zona. En un principio La flota de la Liga de Delos compuesta por 200 naves y 6.000 hoplitas al mando de un prestigioso almirante Cimón, estaba operando en la isla de Chipre.

Navío ateniense
Se decidió cambiar el curso de la campaña para operar en Egipto en ayuda de los rebeldes egipcios. El rey persa Artajerjes I decide convencer a los espartanos (rivales que no enemigos de Atenas) para que luchen a su lado. Pero estos, muy celosos de intervenir fue del Peloponeso, se niegan en redondo a marchar a tierras tan alejadas en una empresa incierta.
El rey persa prepara en el año 459 a. de C. una flota de 80 naves y un inmenso ejército terrestre que entrará por Fenicia para invadir Egipto y devolverle a la obediencia. La expedición es un fracaso y los egipcios rebeldes junto a los hoplitas de la Liga de Delos derrotan al ejército persa en lo que se conoció como la batalla de Papremis , matando a su jefe Aquemenes.
Las operaciones en el río Nilo también son exitosas, la flota persa es derrotada al no poder maniobrar adecuadamente su flota en tan estrecho terreno., sufre el hundimiento de 30 naves y la captura de 20.
El rey pesa tiene que aplacar también alguna rebelión entre sus dominios, por lo que la campaña se cancela., pero por poco tiempo, en el año 457 a. de C. logra restablecer plenamente sus dominios en el imperio y prepara una expedición de envergadura para restablecer el orden en Egipto.
Los medios son poderosos: 200.000 hombres al mando de los generales Megabizo II y Artabazo I, apoyados por una numerosa flota de 300 naves al mando del almirante Orisco., Artajerjes I no quiere dar resquicios para un nuevo fracaso.
La expedición persa entró en Egipto, marchando sobre la capital de Menfis donde derrotó a las tropas de Inaro y las atenienses; los que escaparon se refugiaron en una isla llamada Prosopitis.
La posición no era mala, ciertamente la flota ateniense protegía la isla, así que los hombres de Inaro estaban en relativa seguridad, a la espera quizá de recibir refuerzos.
Pero Artajerjes I no les iba a conceder ni un momento de respiro; además de someter a un duro asedio a sus defensores para que no escapara nadie, ordenó que sus hombres desviaran el brazo del Nilo que pasaba por la isla. Con esto la flota ateniense quedó varada en el seco río y sin posibilidad de ser útil.
Los persas en el año 454 a. de C. destruyeron los indefensos barcos y asaltaron la isla indefensa. A pesar de que los defensores opusieron una será resistencia.
La derrota fue total, Inaro fue herido y la mayor parte de las fuerzas atenienses fueron aniquiladas, solo un pequeño grupo pudo romper el anillo persa y abrirse paso penosamente por el desierto marchando rumbo noroeste, donde se refugiaron en la colonia griega de Cirene.

Ática, territorio ateniense de Grecia
Inaro y el resto de sus fuerzas, incluidas algunas griegas que se quedaron con él fueron hechas prisioneras y llevadas a presencia de Artajerjes donde tiempo después fueron ejecutados. ¡Para colmo de males!, en Atenas se ignoraba el descalabro de sus camaradas, así que se despachó una fuerza expedicionaria de refuerzo.
50 naves con refuerzos se internaron por el río Nilo y allí acudió la flota persa para cortar su retirada y perseguirlos río abajo. Para colmo de males no podían desembarcar las fuerzas que transportaban, ya que las orillas del río estaban ocupadas por las fuerzas persas; la flota fue destruida y sus ocupantes muertos o hechos prisioneros.
La Liga de Delos podía hacer un balance tremendamente desastroso de la aventura egipcia, se había perdido 200 naves, 30.000 marineros y 8.000 soldados, la fuerza naval, que era donde se apoyaba la fuerza de la Liga había quedado seriamente dañada y para colmo de males fue aprovechado por alguno de sus socios que no estaban muy contentos con la supremacía que tenía Atenas en la Liga para intentar de separarse.
Atenas tuvo que hacer grandes esfuerzos para evitar separaciones en la Liga y para reparar el poder de su maltrecha flota; con lo que no le quedaron energías durante mucho tiempo para poder ayudar a los egipcios en una nueva revuelta y por supuesto, para organizar nuevas empresas militares fuera del mar Egeo.
Fueron momentos duros en los que sobresalió la figura de uno de los grandes hombres de la Historia de Atenas, Pericles. Muchas son las cualidades que adornan a este hombre, fue un importante e influyente político y orador ateniense, que en los momentos de la edad de oro de la ciudad de Atenas, subió a ésta a cotas nunca vistas hasta entonces.
Fue Pericles un gran dirigente, estadista y a la vez, hombre honesto y virtuoso, llamado el Olímpico, por su imponente voz y por sus excepcionales dotes de orador ocupar un alto puesto en la cúpula de poder de Atenas. También fue militar competente, que durante muchos años ocupó seguidamente el puesto de “Stratego” en la ciudad de Atenas, algo que nunca antes y después sucedió.
Del año 461 a. de C. en que logra deponer a su rival político Cimón como líder del partido democrático en Atenas, gobernará casi ininterrumpidamente en la ciudad hasta su muerte en el año 429 a. de C.
Quizá uno de los defectos, (o no, según el punto de vista de cualquiera) fue el amor que sentía Pericles por la ciudad de Atenas. Esto hizo que su actuación sobre la Liga de Delfos fuera más que discutida, empezando poco a poco, pero de manera segura, a establecer un control firme y sólido sobre una estructura de ciudades asociadas que si bien reconocían a Atenas como líder de la coalición, no estaban deseosas de lo que sucedería en el futuro, convertirse en ciudades satélites del nuevo imperio marítimo de Atenas.

Pisístrato, Tirano de Atenas
Pericles como hombre inteligente que era, y actuando siempre en beneficio de su ciudad, empezó poco a poco a establecer un control firme de la Liga délfica. Lo primero que se imponía era establecer una prosperidad económica que se consolidara a través de la paz y el comercio, por lo que Pericles decidió poner fin a la política de conquistas que se había iniciado tras la creación de la Liga.
Después Pericles convirtió Atenas en la primera y más importante ciudad griega de la Liga de Delfos y porque no, de toda Grecia. Consiguió a través de una serie de artimañas un total control sobre las demás ciudades de la Confederación de Delos, que se fueron transformando de ciudades aliadas en ciudades subyugadas. Era el comienzo de un imperio sometido a Atenas, que era quien dirigiría la armada, la marina y la diplomacia y que quiso además establecer en las ciudades su propio régimen político.
En el 454 a.C. se ordenó trasladar el tesoro de la Confederación a la ciudad de Atenas. Todos estos hechos, unidos al aumento de impuestos requerido, hicieron que las ciudades de la Confederación se rebelaran y empezaran a sentirse enemigas de Atenas, que además les impuso su moneda, su sistema de pesos e incluso la forma de gobierno.
Atenas se embelleció de modo incomparable gracias a las aportaciones de la “caja monetaria” de la Liga de Delos, solo que ahora estaba en la ciudad de Atenas, en manos de Pericles para ser utilizada como este dispusiera. Pero Pericles no buscaba el enriquecimiento económico, como dije antes y diré siempre, solo buscó el engrandecimiento de la ciudad, y como se ve, no reparó en malas artes (políticas claro está, era un hombre de honor, no un asesino) para conseguir tal fin.
El Partenón de Atenas, obra cumbre y uno de los monumentos antiguos más famosos de toda Grecia, tenía el sello de Pericles, su creador y de otra serie de reformas que encumbraron la ciudad ateniense.
Fueron años de paz y prosperidad, donde la caja recaudatoria de la Liga de Delos crecía, por supuesto los recursos económicos de la ciudad de Atenas no eran considerables. Toda la grandeza de la ciudad se debió a Pericles., sus construcciones, obras públicas, edificios religiosos, esculturas, etc. no habrían podido llevarse a cabo sin el gran recurso del tesoro de la Confederación de Delos, el cual engordaba gracias a los tributos anuales que le hacían llegar de las ciudades de dicha Liga.

Ágora o mercado de la antigua Atenas
Hubo ciudades que intentaron separarse, pero Atenas y su inmensa flota marítima sofocaron a todos los desafectos, ya que su poder era incontestable. Esparta veía celosa el auge económico de su rival en el norte de Grecia y a partir de entonces existió lo que hoy se llamaría, una especia de “Guerra Fría” entre ambos contendientes, los cuales no dudaron en apoyar y financiar a los rivales de una u otra Liga, ya fuera a la de la Liga de Delos (liderada por Atenas) o la Liga del Peloponeso (liderada por Esparta).
Remontándonos a fechas recientes, se puede decir que la Guerra Fría que existió entre los EEUU y la URSS en la segunda mitad del siglo XX, tenían muchos puntos de comparación entre la Liga de Delos y la Liga del Peloponeso en la Grecia continental.
Esta especie de “Paz Armada”, solo podía llevar a que tarde o temprano pasaran de enfrentamiento político al activo o la guerra. El año 431 a. de C. fue el año que las dos Ligas se declararon la guerra.
No es cuestión de narrar toda la guerra del Peloponeso, porque sino el trabajo podría eternizarse., así que narremos solo lo importante. La táctica hasta el año 421 a. de C. entre ambas Ligas, fue la de lanzar Esparta repetidas invasiones sobre el Ática, mientras que Atenas aprovechaba su supremacía naval para atacar las costas del Peloponeso, a la par que trataba de sofocar cualquier signo de malestar dentro de su Imperio, ya que muchos de los socios al amparo de la guerra, trataron banalmente de sacudirse el yugo ateniense.
Fue una guerra de lucha defensivo-ofensiva que lo único que hizo fue desgastar a las potencias y aliados de ambos bandos sin una victoria concluyente por parte de nadie. El desgaste fue tan evidente, que ambos bandos concertaron en el año 421 a. de C. una tregua temporal llamada, la Paz de Nicias.
Sin embargo esta pequeña tregua solo sirvió para que ambos bandos recuperaran fuerzas y volvieran con aires renovados al combate. Nuevos combates en el Peloponeso rompieron la tregua pactada.
La lucha desembocó en una expedición a la isla de Sicilia el año 415 a. C., por parte de Atenas; decidió en este envite poner toda la carne en el asador, conquistando la ciudad de Siracusa, ¿Cuál fue el motivo del ataque?. Una ciudad de Sicilia llamada “Segesta” estaba en guerra con otra llamada Selinunte.
A parte de ayudar a los ciudadanos de Segesta, estos pidieron de paso que les ayudaran los atenienses contra la ciudad de Siracusa, la cual se estaba convirtiendo en la ciudad más fuerte de la isla. ¿Cómo se les ocurrió a los atenienses meterse en una expedición sin vicio ni beneficio comprometidos como estaban en la guerra con Esparta?., es un misterio, ni aun cuando se pretextara que los habitantes de Segesta se comprometieron a sufragar los gastos de la expedición.

Stratego e historiador Jenofonte
Es posible que los atenienses tuvieran en mente conquistar la isla de Sicilia posteriormente. Era muy rica, así como sus ciudades, y la cantidad de ciudades de origen griego que había en la isla, podía servir a la Liga de Delos en la conquista de territorio de origen heleno, lo cual los satisfacía enormemente.
La expedición era de envergadura, la componían:
-134 trirremes (100 de las cuales eran de Atenas).
-130 transportes.
- 5.100 hoplitas (2.200 eran atenienses).
-1.300 arqueros, lanzadores de jabalina y honderos.
-300 caballos.
En total la expedición la conformaban 27.000 hombres.
Estaba mandada por los mejores generales del momento como Nicias, Lámaco, Demóstenes y Eurimedonte. Tras la promesa de los habitantes de Segesta de aportar como adelanto 60 talentos, de continuó adelante la expedición. Por desgracia, cuando los atenienses desembarcaron se encontraron que los habitantes de Segesta no tenían el dinero prometido.
Tras decidir en consejo que hacer, los atenienses decidieron no atacar la ciudad rival de Segesta, Selinunte, y marcharon directos a Siracusa, ciudad mucho más atractiva. Las defensas de la ciudad y la determinación de sus habitantes impidieron a los atenienses tomar la ciudad. El invierno se echó encima y las operaciones se suspendieron hasta la primavera del 414 a. de C.
Con la primavera y la llegada de un contingente de refuerzo ateniense compuesto por:
-250 jinetes.
-30 arqueros montados
-300 talentos de plata para contratar a 400 hombres más de caballería de sus aliados sicilianos., ya que la caballería se había revelado como una importante carencia ateniense en contrapunto a sus adversarios siracusanos, que la tenían en abundancia.
Sicarusa estaba siendo asediada fuertemente y la ciudad parecía a punto de claudicar cuando en socoro de los siracusanos, acudieron el general espartano Gilipo con 2.000 hoplitas de refuerzo y 100 jinetes. El general espartano era un experimentado combatiente que puso las cosas muy difíciles a los atenienses.

Batalla de Maratón contra los persas año 490 a. de C.
Tan mal estaban las cosas para los atenienses, que estos tuvieron que pedir a Atenas en envío de nuevos refuerzos. Finalmente, estos llegaron en el verano del 413 a. de C., la expedición la mandaban los generales Demóstenes y Eurimedonte y se componía de:
-5.000 hoplitas
-3.000 arqueros
-Todos sumados a los honderos y lanzadores de jabalina, totalizaban 15.000 hombres.
Con los refuerzos se pensaba que los atenienses tenían ya ganada la batalla,., pero Gilipo era muy correoso y no había manera de expugnar la ciudad. Sin embargo una noticia trastocó los planes atenienses., la llegada de noticias de que los espartanos estaban atacando el suelo del Ática convenció a los atenienses que tenían que defender su territorio y abandonar la inútil expedición que estaba dando más sinsabores que momentos dulces.
Gilipo viendo sabía que los atenienses zarparían, así que decidió interceptarlos con sus naves a la salida del puerto. Confiaba que la estrechez del terreno le favoreciera, ya que los atenienses eran muy hábiles en las maniobras marineras cuando disponen del espacio adecuado.
La derrota de la flota ateniense fue completa y cuando los atenienses decidieron retirarse y abandonar en creo a Siracusa, la derrota se completó. La marcha de los 40.000 hombres a la ciudad aliada de Catania se convirtió en un calvario para el ejército ateniense, los cuales tenían falta de agua y eran azotados por el severo verano reinante.
Los atenienses que no murieron en combate o asesinados, murieron en cautiverio por el brutal maltrato que les dispensaron los soldados de Siracusa. Prácticamente todos los hombres de las expediciones atenienses de los años 415-13 a. de C., sucumbieron irremediablemente.
Los recursos humanos, materiales y económicos destinados a la invasión de Sicilia por Atenas fueron inmensos:
-Al comienzo de la Guerra del Peloponeso, Atenas contaba probablemente con 9.000 hoplitas de todas las edades, unos 11.000 thetes y 3.000 metecos (ciudadanos no griegos que residían permanentemente en ciudades griegas y que prestaban servicio militar cuando se les requería). Aparte de la contribución de sus aliados, destinó a la operación militar al menos 3000 hoplitas y 9000 thetes, y un número indeterminado de metecos.

Mapa del gobierno de la antigua Atenas
-La flota de la Confederación de Delos perdió 216 trirremes, de los cuales 160 eran atenienses. Unos 100 se salvaron, pero no todos en condiciones de navegar.
-El tesoro aliado que en 431 a. C. disponía de 6.000 talentos, quedó reducido a menos de 500. Sin embargo los siracusanos obtuvieron un enorme botín, y destinaron una décima parte para la construcción de un tesoro en el santuario del templo de Apolo de Delfos.
Algunos de los expedicionarios lograron a escapar, pero su número con respecto a los hombres que se perdieron, fue ridículo. La derrota cayó en la ciudad como una bomba., los recursos defensivos que iban a ser destinados a reforzar la defensa del Ática nunca regresarían.
Esto fue aprovechado por estados griegos neutrales en la guerra para pasarse al bando espartano a la par que varios estados dependientes de Atenas se rebelaron para sacudirse el yugo ateniense. Atenas reaccionó enérgicamente, comenzando por reconstruir su flota, pero no tenía las energías necesarias para aplacar las revueltas de sus ciudades aliadas revueltas.
Aproximadamente 9.000 hoplitas habían fallecido, y aunque esto era un golpe, la auténtica preocupación era la pérdida de la enorme flota enviada a Sicilia. Los trirremes podían ser reemplazados, pero los 25.000 marineros experimentados caídos en Sicilia eran irreemplazables, y Atenas tuvo que depender de esclavos mal preparados para formar la columna vertebral de su nueva flota.
Atenas estaba tocada, pero sacó fuerzas de flaqueza para seguir la lucha contra los espartanos. Pero estos, con el apoyo económico de los persas, finalmente en el año 404 a. de C., en la batalla naval de Egospótamos, 180 naves atenienses fueron despedazadas (apenas 10 naves se salvaron) por la flota espartana, compuesta por 200 naves.
El fin de la Guerra del Peloponeso con el triunfo rotundo de Esparta inició una nueva era del dominio de Esparta en toda Grecia, triunfo que no hubiera sido posible gracias al apoyo de Persia. Sin embargo, los persas jugaron a un juego que les sirvió bien a sus propósitos.
Primero apoyado a los atenienses y luego cuando estos se hicieron muy fuertes a los espartanos., Persia hizo que esta guerra fuera una guerra de equilibrio, en la cual solo podía haber un ganador, ¡Persia!.
Efectivamente, el tesoro de los reyes persas era inmenso, cuyos recursos fueron utilizados en que los dos bandos griegos se desgastaran en una guerra que serviría para que los griegos no intentaran atacar a los persas, ya que estos en el plano militar habían perdido el nervio de otros tiempos.

Mapa de la antigua Atenas
Pero su oro no había sufrido merma alguna., apoyar a uno u otro bando, comprar a los políticos y militares griegos u otro tipo de sus gentes de la Grecia continental, era una inversión rentable a corto y medio plazo para los persas. Esto sin duda les saldría muy caro, dado los ingentes recursos económicos que debieron invertir, pero que los persas se podían permitir el lujo sin que sus finanzas se resintieran en absoluto.
Atenas se convirtió durante el siglo IV a. de C., tras la devastadora guerra del Peloponeso, en una potencia de segundo orden. Exhausta militar y económicamente, ya nunca volvería a convertirse en una potencia que liderara el orbe que era la Grecia continental.
Su imperio marítimo había mermado considerablemente, aunque todavía conservaba algunos territorios e islas bajo su mando y aunque había sido vencida, siguió en la medida de sus posibilidades intentar intervenir en ese siglo IV a. de C., en algunos conflictos con el vano intento de recuperar su antigua preeminencia., una potencia de su calibre, no podía resignarse a ser una ciudad sin vicio ni beneficio, aunque cuando no tuviera fuerzas para realizar empresas gloriosas.
Los años pasaron en la Grecia continental, con Esparta como líder indiscutible entre el conglomerado de estados griegos que componía la Hélade. Su ejército no tenía rival en campo abierto, pero respecto a su flota, aunque era poderosa, no era tan experimentada como su ejército terrestre.
Buena prueba de ello es que con el tiempo, Atenas recuperó en parte su poder marítimo., buena prueba de ello la tenemos en el año 376 a. de C., cuando las flotas griega y espartana su enfrentaron en una batalla naval.
La guerra fue causa de la política agresiva que mantenía Esparta en Grecia para mantener su supremacía, hizo que se ganara numerosos enemigos entre los estados griegos.
Atenas recogió a los descontentos, ciudades de la Grecia continental entre otras como Tebas, Quíos, Mytilene, Methymna, Rhodas y Bizantium y numerosas islas del Egeo como Perinthus, Peparethus, Sciatus se unieron a la causa ateniense., con todos estos aliados se formó una nueva alianza que se convirtió en la “II Liga Délica”.
Esta se dotó de una poderosa flota de guerra, la cual se componía de 200 naves de combate en la que Atenas puso el grueso de la flota y fue mandada por los mejores marinos del momento como Timoteo, Cabrias y Calistrato.
La marina aliada liderada por Atenas, se enfrentó con unas 80 naves a las 65 de los espartanos en la batalla naval de Naxos en el año 376 a. de C. Aquí la pericia marinera de la flota ateniense, liderada por uno de los mejores “Strategos” que vio Atenas en el del siglo IV, Cabrias, derrotó con claridad a la flota espartana, empezando un nuevo renacer en el poderío marítimo ateniense.

El Partenón de Atenas
La supremacía espartana tenía que luchar para mantener su supremacía militar, y aunque su poderío naval había sido tocado, al menos le quedaba su fuerza militar terrestre, invencible en campo abierto., sin embargo en este ámbito también llegó al límite de sus fuerzas y en el año 371 a. de C. en la batalla de Leuctra, su ejército fue la primera vez que fue derrotado ampliamente.
El ejército de la ciudad de Tebas, gracias a sus dos mejores generales Epaminondas y Pelópidas, infligió una derrota decisiva a las fuerzas espartanas lideradas por Cleombroto II. La táctica novedosa de “avance en oblicuo” ideado por el gran Epaminondas, quebró la sólida falange espartana, la cual no había sido derrotada hasta entonces.
El ejército tebano renació, el cual los siguientes años lideró de modo incontestable su superioridad militar en toda Grecia. Atenas fue la potencia que lideró la supremacía, al menos en el ámbito naval., pero este liderazgo le quedaba poco tiempo de vida. ¡Efectivamente!, un nuevo poder estaba a punto de renacer con una fuerza que dentro de poco llevaría en toda Grecia, no solo la voz cantante en cuanto a la potencia militar terrestre, sino también referente a su superioridad militar naval, ¡Macedonia!.
Sin embargo antes, aunque quedaban diez años de absoluta hegemonía de Tebas en la Hélade., esta ciudad dirigió diversas campañas contra Esparta, (que no se resignaba en absoluto a ceder su preponderancia en Grecia, a pesar de que había salido derrotada claramente en el año 371 a. de C.) con el objeto de minar el poder militar que los espartanos todavía poseían.
Durante los años 370-69 a. de C., el general tebano Epaminondas realizó dos campañas en territorio del Peloponeso, con objeto de ablandar a Esparta y alentar y entablar amistad con los países vecinos que tuvieran malas relaciones con Esparta, como Elis, Arcadia y Argolide.
Tan desesperados estaban los espartanos, que en la segunda invasión de Tebas a la zona del Peloponeso en el año 369 a. de C., concertaron una alianza con Atenas, la cual también estaba muy preocupada por la pujanza de Tebas.
La campaña que se inició con buenos auspicios para los Tebanos, ya que estos arrollaron a las tropas atenienses, espartanas y demás aliados suyos en los “Montes Oneos”, paso que conducía a Argos y Arcadia, finalmente se enfrascaron en la toma de la ciudad de Corinto, ciudad que no lograron tomar por la decidido resistencia de sus habitantes. La ciudad fue asediada, pero tal resultado no dio fruto alguno y los tebanos finalmente se retiraron con su prestigio maltrecho por la realización de una campaña que apenas dio su frutos y en la que el general tebano Epaminondas perdió buena parte de su prestigio a ojos del gobierno de Tebas.

Almirante ateniense Temístocles
El año 367 a. de C. nuevamente Epaminondas realizó una invasión a la zona del Peloponeso., la entrada se realizó por el Istmo de Corinto, el cual pudo realizarse gracias al concurso del ejército de Argos, el cual capturó el Istmo a requerimiento de Epaminondas.
El tebano junto a su ejército no tuvo rival en campo abierto, ya que todos conocían la potencia del ejército tebano, y nadie osó salir a hacerle frente. Epaminondas estaba interesado en la alianza con las ciudades del estado de Aquea., pero nuevamente la campaña en líneas generales no logró lo que Epaminondas pretendía, el fin de Esparta.
Si logró el general tebano debilitar territorialmente a Atenas, ya que éste en persona y al mando de la nueva y flamante escuadra tebana creada por Tebas, se dirige a Bizantium convenciendo a la ciudad de romper su alianza con la Atenas. También las islas de Chíos, Cos y Rodas rompen sus relaciones con la ciudad y provocan una guerra de la que Atenas a la larga saldrá muy debilitada.
Atenas, que había prestado su apoyo a un Sátrapa del Oeste del imperio persa llamado Ariobarzanes , se ve involucrada en la gran sublevación (366/334 a.C.) que los sátrapas persas llevan a cabo en Asia Menor en contra del rey Artajerjes II. Los ejércitos y generales atenienses apoyan a los rebeldes y se granjean de este modo el odio del rey persa.
La contienda es larga, y en la misma, vemos cambiar de bando a más de un Sátrapa rebelde., entre los personajes más famosos militan el rey de Caria Mausolo (quien daría posteriormente más de un quebradero de cabeza a los propios atenienses) y el sátrapa de Capadocia, Dátames.
Artajerjes II se vengará de la intromisión ateniense en el conflicto sacudiendo el dominio ateniense en el Mar Egeo, al lograr sublevar mediante el soborno a las islas de Rodas y Chios y a Bizancio.
Es la llamada guerra social, año 357 a.C., guerra que concluiría prácticamente con la batalla naval de Embata (356 a.C.) en la que los sublevados derrotaron a Atenas y provocaron la practica disolución de la segunda Liga Delica, síntoma de la debilidad en que quedo Atenas en el Egeo es la Liga naval creada a su vez por la Liga Beocia liderada por Tebas, (aprox. 350 a.C.) ésta contaría con varias e importantes ciudades del Egeo en sus filas como la ya famosa Bizancio.
Finalmente en el año 362 a. de C., Tebas decidió realizar una nueva incursión en el Peloponeso. Los que se conoció como la “cuarta campaña de Epaminondas en el Peloponeso”, fue una guerra destinada para abatir el poder espartano en la zona, cuyo orgullo le impedía darse por vencido y seguía mostrándose desafiante.

Habitantes de una casa de Atenas
Tebas consiguió una importante victoria sobre la coalición de fuerzas griegas enemigas, entre las cuales militaban Esparta, Atenas, Elis, la Liga de Mantinea y Acaya. Esta coalición pretendía acabar con la hegemonía Tebana., pero Tebas tenía también sus aliados, como la Liga Beocia (coalición de ciudades griegas en torno a territorio tebano) y Arcadia, casi única ciudad del Peloponeso que se oponía a Esparta.
La fuerza coaligada tebana compuesta por 33.000 efectivos, se oponía a los 23.000 mandados por el rey espartano Agesilao II (donde militaban fuerzas atenienses, 6.000 hoplitas y 1.000 jinetes). La victoria tebana fue clara, pero la misma se saldó con una baja terrible, la muerte del líder tebano Epaminondas. Esta baja fue fatal para Tebas, ya que Epaminondas no solo era el líder de las fuerzas tebanas, también era su Cerebro táctico y el que mantenía unidos a todo el conglomerado político y militar de la Liga Beocia.
Tebas poco a poco sin su líder natural, fue perdiendo terreno a favor de un nuevo líder que supo recoger el bastón de mando en el liderazgo de la Grecia continental, y este no era otro que Filipo II de Macedonia.
Filipo II ascendió al poder en el año 359 a. de C., tras varios años de reinado oscuro por parte de una serie de reyes mediocres, ascendió al poder un nuevo rey, astuto y taimado, el cual y jugando sus bazas políticas de manera magistral y creando un ejército de nuevo cuño, dominó los campos de batalla hasta no ser casi nunca derrotado en batalla.
Filipo II fue un buen general, pero no un destacado estratega., pero da igual, logró suplir esta cadencia con el manejo magistral de la política, arte el cual fue reconocido por sus enemigos como un maestro en tales lides.
Los inicios de Filipo II en Macedonia no fueron nada fáciles, tuvo que batallar considerablemente, ya que por entonces Macedonia era un país relativamente débil, rodeado de vecinos que si bien no eran muy poderosos, si eran batalladores y que desde luego, no estaban dispuestos a facilitar la política expansionista que realizó Filipo II a lo largo de su reinado del 359 a. de C. hasta su muerte en el 336 a. de C.
Tal política expansionista macedonia tenía que chocar tarde o temprano con Atenas, la cual también tras un periodo de decadencia, había recobrado fuerzas e intentaba también seguir su propio plan de expansión o de influencia en países griegos.
El choque se dio por la lucha en la región de Tracia, Atenas tenía intereses en la zona y Filipo II deseaba hacerse con toda la región si era posible o la mayor parte., era una zona rica a la par que una excelente cantera en el reclutamiento de tropas de infantería ligera, donde los tracios destacaban por encima de cualquier otro país heleno.

Stratego ateniense Alcibiades
Era el año 351 a. de C. cuando se inicia una especie de “Guerra Fría” entre Atenas y Macedonia., pero no será una guerra directa entre ambos contendientes, (no hasta los año 340-38 a. de C., en que los dos países se enfrentaron abiertamente) sino una guerra en la que apoyando a distintos bandos tanto financieramente o con tropas, intentará evitar el expansionismo macedonio., el cuya empresa dicho sea de paso, los atenienses fracasaron por completo.
Liderando el bando contrario a Filipo II sobresalió uno de los oradores atenienses más famosos del momento, Demóstenes. Este hombre era un patriota sincero que deseaba para su amada Atenas lo mejor. Su ver con claridad lo que Filipo II representaba en Grecia, un hombre que realizaría una política de expansión sin precedentes a costa de quien se le interpusiera por delante.
Esto hizo que Filipo II y Demóstenes fueron unos enemigos absolutamente irreconciliables., a pesar de sus diferencias, quizá no fueran muy diferentes el uno del otro. Demóstenes al fin y al cabo, habría seguido la política de Filipo II si hubiera contado sus recursos financieros y el concurso del potente ejército macedonio que su rey pudo reclutar y adiestrar.
Demóstenes también tuvo que batallar de firme contra el partido político de Atenas que fue creado por Filipo II para que defendiera sus intereses en la ciudad. El rey macedonio se apoderó unos estratégicos enclaves en la región de Tracia y Peonia., eran unas ricas zonas auríferas compuestas de minas de oro y plata.
Filipo II las explotó de manera inteligente y le dieron un rendimiento excepcional., a un ritmo de explotación anual de un valor de 1.000 de talentos oro, le proporcionó los medios económicos necesarios para seguir con su política expansionista. Pudo sobornar a políticos griegos en distintos países para que trabajaran para él, a la par que reclutar abundantes mercenarios., (importante componente de su ejército) también proporcionó a sus ejércitos el mejor armamento ofensivo-defensivo disponible.
Demóstenes tuvo que lidiar no solo políticamente en el gobierno de Atenas para que los políticos siguieran sus deseos, también jugaba en su contra el hecho de que Atenas era ya una potencia de segunda línea, y aunque se había recuperado en parte, no disponía de los recursos de Filipo II para llevar a cabo empresas militares de envergadura.
La ciudad de Olynto, en la Calcídica, (zona que deseaba conquistar Filipo II) fue una de las primeras ciudades que tanto Atenas como Macedonia intentaron disputarse en el 349 a. de C. ., Demóstenes logró tras mucho esfuerzo convencer al gobierno de Atenas que la defensa de la ciudad era vital para sus intereses. Logró los fondos necesarios para equipar una flota de 38 trirremes, la cual transportaba 2.000 mercenarios de refuerzo al mando del “Stratego” ateniense Cares.

La Diosa Atenea
La lucha por esa y otras ciudades es intensa en la península Calcídica, pero es un esfuerzo vano., Filipo poco a poco logrará hacerse con todas la ciudades. Olynto, ciudad por la que Demóstenes mostró un especial interés en defenderla del ataque macedonio logró en el 348 a. de C. que se enviara un nuevo refuerzo ateniense a la ciudad.
El Stratego Cares es enviado con una flota que transporta a 2.000 hoplitas y 300 jinetes, (todos ciudadanos atenienses)., sin embargo, al llega a la altura de Olynto, la ciudad había capitulado ante los macedonios, por lo que la flota dio media vuelta y regresó a Atenas.
Paralelamente se desarrollaba en el Mar Egeo una despiadada, “guerra de corso”, entre ambas naciones. Piratas al servicio de Macedonia y Atenas atacaban los intereses del bando contrario, tanto en sus costas como en las numerosas islas que disponían, aunque parece que el bando de los macedonios era el que llevaba la mejor parte.
Los países neutrales que no intervenían en la guerra también se veían perjudicados por la lucha, ya que los piratas atacaban a todo barco que no perteneciera al país que los había contratado.
En el año 347 a. de C. Filipo II de Macedonia en su avance hacia el sur de Grecia tenía la intención de hacerse con el estratégico enclave del, “Paso de las Termópilas”, ya que sería un trampolín en su marcha hacia el sur. Una fuerza eficiente que defendiera el paso podía bloquear permanentemente toda avance al sur de Grecia, y Filipo puso sus ojos en tal posición.
El año 346 a. de C. es decisivo en la lucha diplomática por hacerse con el control de las Termópilas., aunque en un principio los atenienses lograron hacerse con el control del paso gracias a una fuerza expedicionaria ateniense mandada por el Stratego Proxeno, Filipo II, que era un hombre muy terco, logró una solución final de compromiso.
Hizo el paso de las Termópilas fuera defendido por una fuerza de soldados de la región Tesalia., pero como dicha zona estaba bajo protectorado macedonio, el rey macedonio se llevó el gato al agua en tal asunto, para desesperación de Demóstenes. Ese año señaló una tregua entre Macedonia y Atenas, ambos países estaban más que exhausto tanto financiera como económicamente.
Por supuesto Atenas era la que lo llevaba peor., el comercio marítimo estaba prácticamente paralizado, las arcas atenienses estaban casi vacías y la riqueza de sus habitantes en franco descenso. Una tregua pactada era la mejor solución para que ambos bandos pudieran recuperar fuerzas y seguir la lucha más tarde.

Mapa de la Guerra del Peloponeso 431 a. de C.
Finalmente tras arduas negociaciones en las que ningún bando estaba dispuesto en aflojar sus posiciones, se llegó a la firma de tratado de paz conocido como, “la paz de Filòcrates”, la cual se firmó tanto en Atenas como en Macedonia.
El tiempo pasa y ya estamos en el año 343 a. de C., según parece, los atenienses parecen estar en trance de firmar una alianza con el imperio persa, (¿quizá Atenas busca un aliado fuerte para defenderse o planea atacar Macedonia?) el caso es que la diplomacia macedonia evita que esta alianza llegue a buen puerto.
Los macedonios trabajan en establecer su influencia en la zona de Epiro y los atenienses no pueden hacer nada al respecto., sin embargo, Atenas ese año logra un triunfo defensivo importante. En la ciudad de Megara, muy cercana al Ática ateniense, (y a un paso de Atenas) una facción de la oligarquía de la ciudad intenta, con el apoyo de mercenarios y fondos suministrados por Filipo, apoderarse del gobierno de la ciudad.
La rápida intervención ateniense (a instancias del partido de Megara contrario a Macedonia), logra evitar que Filipo II y sus colaboradores de Megara establezcan una estratégica base cerca del Ática, con la que poder vigilar estrechamente a sus rivales atenienses.
En el año 342 a. de C. Filipo II intenta expandir su influencia en la zona de Tracia y el Quersoneso., allí acudirá Atenas para, en la medida de lo posible, estorbar los intentos macedonios por establecer su hegemonía en la zona.
El orador y político Demóstenes, es plenamente consciente de que Macedonia está en trance de establecer definitivamente la hegemonía un Grecia como única potencia militar, así que decide realizar un esfuerzo supremo para evitar que Filipo II se haga definitivamente con las riendas del poder.
La batalla no es nada fácil, toda maniobra política que se realiza en Atenas, tiene que ser consultada en el gobierno de la ciudad., pero aparte de la apatía de muchos de sus dirigentes, Demóstenes tiene que hacer una encarnizada oposición con la activa facción pro-macedonia que Filipo II se encarga de mantener en el gobierno ateniense.
Pero el orador-político a establecido su influencia en el gobierno de Atenas., para explotar su odio a Filipo II, aprovecha su gran capacidad de oratoria y desde el año 351 a.C., se lanza a escribir regularmente sus famosas, “Filípicas”, discursos en los que destila todo el veneno que le inspira Filipo II de Macedonia, ridiculizándole en lo posible y llamando al gobierno ateniense a mantenerse en guardia contra el rey macedonio.

Batalla naval de Salamina 480 a. de C.
Buena parte de Tracia a caído bajo el poder de Filipo II, que ahora dirige sus ojos a la región del Quesoneso (donde Atenas tiene una parte bajo su poder) y el estratégico enclave de Bizantium, el cual separa el imperio persa de la (ahora) Tracia macedonia.
Bizantium es asediada por Filipo II, pero una flota comandada por Atenas, encabezados por el Stratego Foción, 120 trirremes que escoltan un convoy de alimentos y tropas de refuerzo, su llegada viene muy bien a las asediados y acaba con las esperanzas macedonias de una pronta entrega de la ciudad, por lo que al año siguiente, abandonan el asedio.
La isla de Eubea se hallaba en trance de ser conquistada por Filipo II, donde este había establecido en varias ciudades de la isla gobiernos favorables a su persona. Demóstenes, aprovechando que Filipo II está ocupado en Tracia, Bizantium y el Quersoneso, realiza una maniobra excelente.
Las ciudades de Eubea de Oreus,Chalcis,Eretria y Portmo, caen poco a poco bajo la férula ateniense, la cual no duda en enviar tropas para derrocar a los gobernantes afines a Filipo II.
Demóstenes y varios oradores entre los que destacan Hipèrides, Polieuctes y Calias de Calcide, marchar por Grecia realizando una campaña diplomática sin precedentes, estableciendo alianzas firmes para luchar contra Macedonia, la cual es vendida como un monstruo que quiere devorar toda Grecia.
La campaña tiene relativo éxito y varios estados griegos temerosos del poder macedonio se echan en brazos de Atenas. La campaña también sirvió para que Atenas viera un nuevo renacer en una nueva “Liga de Delos”. Pero aquí los atenienses supieron aprender de sus antiguos errores, realizando una labor de compromiso ético entre las partes y estableciendo alianzas sin imponer su potencia militar avasalladora, (claro que ahora tal potencia miliar ya no existía como antiguamente) quizá si esto lo hubiera realizado antiguamente, no sería ahora una potencia de segundo orden.
Pero vayamos a los hechos, Macedonia vio los intensos preparativos dispuestos por los atenienses, y una vez finalizada la campaña en las zonas de Tracia, Filipo II acudió a Macedonia para hacer frente a la amenaza que se cernía sobre su país.
Los dos contendientes estaban en estado de guerra, pero a la vez no estaban preparados al 100 % para la misma. Atenas lo tenía claro, no disponía de las fuerzas suficientes para llevar una invasión a suelo macedonio, así que elaboraría una campaña defensiva, esperando el ataque macedonio y elaborar la táctica a seguir cuando este se produjera.

Decreto que reglamentaba a los clerucos (colonos militares atenienses) de Salamina, 510-500 a. C.
Pero Filipo II tampoco estaba preparado suficientemente para la campaña a seguir, aunque desde luego, era el más capacitado para la misma y claro está, disponía del mejor ejército de la época para cualquier eventualidad.
El objetivo de ambos contendientes a continuación fue cortejar fervorosamente a Tebas., (ambos contendientes enviaron a Tebas a los más expertos diplomáticos de que disponían) además del concurso de su ejército, los macedonios tenían que pasar por territorio beocio para entrar en el Ática ateniense. Atenas por el contrario, aunque disponía de un ejército decente, no tenía las tropas suficientes para encarar al poderoso ejército macedonio, por lo que la participación de Tebas era vital para equilibrar la contienda.
Finalmente a este respecto Atenas se llevó el gato al agua, Demóstenes demostró ser un negociador sin par, pero a la vez, para atraer la alianza con los tebanos, Atenas tuvo que hacer importantes concesiones, las cuales irritaron a muchos de los políticos de Atenas.
Los atenienses tuvieron que renunciar a la ciudad de Oropus (una ciudad del Ática que les fue arrebatada por los tebanos y los eubeos de Calcìde en el 367 a.C.), renuncian también a reconstruir las ciudades de Platea y Tespias (beocios enemigos de la supremacía de Tebas en la Liga Beocia, las ciudades fueron destruidas y sus habitantes exiliados entre el 373 y el 371 a.C.).
Los atenienses llevarán el peso del costo de la campaña, ya que pagarán 2/3 del coste de la guerra, y además, entregaran el mando de las operaciones de tierra a los tebanos., el mando de la flota será compartido y por último, se comprometen a ayudar a los tebanos en el caso de que alguna de las ciudades beocias se rebele contra ellos.
Como se ve, las condiciones eran un tanto exigentes para los atenienses, (si no humillantes) pero Demóstenes las daba por bien hechas si al menos podía disponer de las fuerzas del ejército tebano para derrotar al odiado y aborrecible Filipo II. Tebanos y el atenienses estaban ahora numéricamente preparados para hacer frente al temible ejército macedonio (otra cosa era la calidad táctica de los dos bandos, como se vio en la batalla).
Filipo II movilizó a sus aliados y vasallos para la contienda en ciernes., incluso el concurso de Tesalia (con su poderosa caballería) no faltarían para la batalla. Parte hacia el sur cuando su ejército está lo suficientemente preparado para la contienda., atraviesa la Grecia central hasta llevar al valle de Cephisus, en territorio focidio.
Era el invierno del 339-8 a. de C. y en torno al valle se desarrolla una serie de escaramuzas de tanteo entre ambos bandos. Los coaligados tebano-atenienses llevan la mejor parte en los pequeños choques de tanteo, lo cual sirve para reforzar su moral de combate.

"Los Muros Largos", fortificación que protegía Atenas y su puerto
Antes de realizar las operaciones militares en serio, Flipo II decide dar una última oportunidad a sus enemigos para que recapaciten sobre la guerra en marcha y la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz. No obstante, los coaligados después de la exitosa campaña defensiva desarrollada en invierno, rechazan con desdén las ofertas de paz de Filipo.
Filipo II no pierde el ánimo y se prepara para el enfrentamiento que se cree definitivo., los coaligados habían previamente, establecido posiciones defensivas en la zona, donde los macedonios se habían visto obligados a detener su avance. Pero Filipo II estudió el terreno y decidió que en el cercano paso de Gravia, cerca de la ciudad de Amphissa, sería donde el rey macedonio forzaría las defensas coaligadas.
Las fuerzas tebano-atenienses se retiraron al río Cephisus, el cual lindaba con la localidad de Queronea., allí se establecieron los coaligados en la espera del ejército de Filipo II. En el río las fuerzas atenienses se situaron en el flanco izquierdo y los tebanos en el derecho, Filipo II adoptó para la batalla una táctica tan sencilla como eficaz.
Las dos fuerzas en liza contaban con efectivos similares, unos 30.000 infantes y 2.000 jinetes los macedonios liderados por Filipo II, y casi similar número los coaligados tebano-atenienses, unos 35.000 hombres dirigidos por el general tebano Nausicles (aunque no hay seguridad de que este hombre mandara los ejércitos coaligados); sin embargo, la iniciativa en la batalla siempre partió del bando macedonio, no quedando a sus rivales mucho margen de maniobra.
Filipo II demostró en la táctica a seguir que conocía a su enemigo a la perfección y supo como explotar sus debilidades. Sondeó la posición coaligada y vio que era muy fuerte., su ejército estaba apostado a los pies de unas colinas cercanas, protegiendo su flanco derecho con el río Cephisus y el izquierdo con las agrestes estribaciones que desembocan en la ciudadela de Queronea, tras ellos, había unas montañas, que en caso de peligro, les podía servir como cobertura para una mejor defensa.
Filipo II comprendió que un ataque frontal a tal posición solo podía tener pérdidas terribles, por lo que decidió recurrir a la astucia para que el enemigo no se beneficiara de tal posición defensiva.
Sabía que las fuerzas atenienses estaban menos avezadas en el combate y eran más inexpertas que las tebanas., serían más fáciles de provocar para que abandonaran su ventajosa posición defensiva si se les presentaba un cebo atrayente.
Filipo II hizo avanzar el flanco derecho donde él estaba apostado, para toparse con el izquierdo de los aliados, lugar donde estaban ubicados los atenienses; acto seguido fingió una retirada para que el ejército ateniense le persiguiera y el ejército coaligado perdiera su cohesión.

Mapa de la Confederación de Delos, imperio marítimo ateniense en el siglo V a. de C.
¡Efectivamente!, los ateniense picaron el cebo y se lanzaron jubilosos a perseguir al adversario en retirada (lo cual demostró que el mando coaligado dirigido por Nausicles, no tenía un mando unificado que decidiera los movimientos a seguir) el centro aliado perdió cohesión y se abrió una grieta que los tebanos tuvieron que taponar con tropas del flanco izquierdo aliado. Aun así, el centro era débil y el centro macedonio al mando del general macedonio Parmenión cargó contra el centro aliado.
La irrupción de los veteranos macedonios por el desorganizado centro coaligado rompió las líneas griegas de manera definitiva, sin posibilidad de reacción para que las fuerzas coaligadas recompusieran el centro de su dispositivo.
También a la vez, los macedonios que se estaban retirando de su flanco derecho se detuvieron y plantaron cara a los atenienses que les estaban persiguiendo. Los macedonios atacaron con fuerza y las inexpertas fuerzas atenienses huyeron conmocionadas, ya que no se esperaban esta reacción por parte del enemigo. Mientras, las fuerzas tebanas también se retiraron, ya que era imposible taponar el centro coaligado, roto por los macedonios.
También a la vez que los macedonios pasaron a la ofensiva en el centro y su derecha, enviaron a su izquierda a la caballería macedonia, (mandada por el que sería el gran Alejandro Magno) para cargar por donde estaba ubicado el “Batallón Sagrado Tebano”, el cual protegía el flanco derecho (donde estaba ubicado el ejército tebano) coaligado para evitar todo flanqueo por parte del enemigo.
La unidad miliar de élite tebana resultó masacrada y los macedonios también destruyeron el flanco derecho coaligado. Con los flancos rotos y el centro coaligado desecho, la batalla para los tebano-atenienses se podía dar por perdida y otorgar una victoria total para Filipo II.
Las bajas atenienses entre muertos, heridos y prisioneros fueron en torno a los 3.000 hombres, sin duda llevaron la mejor parte en cuanto a bajas, ya que al menos pudieron retirarse con éxito del campo de batalla con la mayor parte del ejército.
Los tebanos parece que tuvieron similar número de bajas que los atenienses respecto a muertos y heridos., sin embargo, en cuanto a los prisioneros, la mayor parte de sus fuerzas cayó en manos de Filipo, ya que les fue imposible retirarse al estar más implicados en la batalla que sus aliados atenienses.
Como anécdota, Filipo II estuvo tras la batalla bebiendo en las celebraciones del triunfo., paseó cerca de los prisioneros tebanos y se burló descaradamente de los mismos. Un ateniense que vio la acción del rey macedonio llamado Demades, político y orador, el cual afeó con valentía el descarado proceder del rey macedonio.

Reunión de ciudadanos griegos llamada "Ekklesía".
La valentía de ese hombre fue reconocida por Filipo II, hasta el punto de que posteriormente Demades tuvo una relación buena, tanto con Filipo II y su posterior sucesor Alejandro Magno.
Demades jugó un papel importante en las negociaciones de paz, donde su voz por parte de Macedonia fue tenida en cuenta. Incluso llegó con el tiempo a convertirse en uno de los defensores de Macedonia en la ciudad de Atenas, tanto entusiasmo aplicó en la buena relación con Macedonia, que con el tiempo le llevó a enfrentarse con los ciudadanos atenienses y a ser asesinados por ellos.
En Atenas la noticia de la derrota cayó como una bomba en la población ateniense, que ya veía los estandartes de Filipo II a las puertas de Atenas. Demóstenes se hizo cargo enérgicamente de las operaciones militares futuras., se preparó a la ciudad para un largo asedio y se reforzó murallas y bastiones, movilizando a todo hombre útil para la defensa de la ciudad.
Pero tales preparativos fueron innecesarios, Filipo II amaba secretamente a Atenas como ciudad paradigma del mundo heleno, y no estaba en absoluto pensando en la destrucción u ocupación de la ciudad., máxima que ahora había derrotado a su ejército y la tenía en sus manos.
Aunque las condiciones de paz con Tebas fueron muy duras, con respecto a Atenas, (y dado las circunstancias) las condiciones de paz fueron mucho más suaves que para sus antiguos aliados.
Filipo envió al orador Demades, (que había caído prisionero en Queronea) con la siguiente propuesta de paz: Atenas perdería su imperio marítimo, (el cual estaba ya muy menguado, se reducía poco más que al Quersoneso y algunas islas, donde también se incluían a los países aliados de Atenas) a cambio, no sufriría merma en su integridad territorial del Ática.
También se respetaría su independencia, la posesión de las islas consideradas territorio ateniense (Esciros, Imbros, etc.) y no recibiría guarniciones., magnánimamente, Filipo II devolvería la ciudad de Oropo, en posesión de los beocios por aquel entonces. El tratado fue recibido con un suspiro de alivio por la mayor parte de los políticos atenienses., la paz, en estas condiciones, era cosa hecha.
Como detalle, Filipo envío a su hijo Alejandro Magno y al general Antìpatro para entregar a los propios atenienses caídos en la batalla, para que Atenas realizara las honras fúnebres adecuadas a sus muertos. Para finalizar, el rey macedonio en un último acto de reconciliación, liberó a todos los prisioneros atenienses.
La hegemonía de Macedonia en toda Grecia era ahora mismo incuestionable e incontestada., Atenas y Tebas que eran las únicas ciudades-estado que hubieran podido haber supuesto una sobre en el poder de Macedonia, habían definitivamente dejado de ser una molestia.

Pericles
Filipo II podía ahora poner en práctica un sueño anhelado por él , “La invasión de Persia!. El objetivo inmediato era liberar las ciudades de origen griego de la costa del Mar Egeo sometidas al yugo persa. Quería liberarlas a la par que estas estuvieran bajo su protección y control, ensanchando más si cabe el poder de Macedonia.
Filipo II creo lo que se conoció como, “la Liga de Corinto”., una asociación de estados griegos que bajo hegemonía de Macedonia, tenían un objetivo inmediato, invadir Persia. Los estatutos de la Liga establecían que todo estado era representado en pie de igual respecto a los restantes miembros y que la independencia de cada estado era absoluta e inviolable.
Se pactó una alianza ofensivo-defensiva entre todos sus miembros y la obligación de cada miembro de aportar un contingente militar según la riqueza de cada nación griega. Excepto Esparta, la totalidad de estados griegos al sur de Macedonia pertenecían a la Liga de Corinto.
Atenas también pertenecía a la Liga., resignada ante los hechos consumados, a la espera de que se produjera un hecho destacable que pudiera hacer que se sacudiera la tutela macedonia.
La oportunidad llegó en el año 336 a. de C., Filipo II murió asesinado y acdió al trono su hijo Alejandro Magno. Este era un joven talentoso que superaría en mucho las hazañas de su padre., pero por aquel entonces era un muchacho que no se creía que estuviera a la altura de su augusto padre, (él se encargaría de transmitir a Grecia de que era tan enérgico o más que su padre).
Alejandro tuvo que marchar al norte de Macedonia para reprimir el conato de sublevación que se produjo entre las tribus del norte del país, ya que vieron la oportunidad de que con el rey nuevo se podían sacudir el control al que eran sometidos por los macedonios. Allí se encargaría Alejandro de trasmitirles el mensaje de que su hijo era tan audaz como su padre.
El caso es que llegó la noticia, (falsa naturalmente) de que Alejandro había perecido en un combate. Esto provocó una conmoción grande entre las ciudades-estado griegas, y señaló el inicio de la rebelión de la ciudad de Tebas.
Esta tras la batalla de Queronea en el año 338 a. de C., había firmado unos términos de paz que como poco podían ser designados como humillantes., la guinda de ese, “pastel” la conformaba el tener que soportar en la ciudad el establecimiento de una guarnición Macedonia, algo que humillaba a los tebanos en demasía y que solo esperaban resignados el momento de acabar con aquella ocupación.

Batalla naval de Siracusa 413 a. C., supuso la destrucción de la flota ateniense en la guerra del Peloponeso
La tardanza en recibir noticias de la suerte de Alejandro llevó a la confianza en Grecia de que la noticia era cierta. Este fue el momento para el sagaz Demóstenes para poner en práctica un plan audaz y valiente.
El orador ateniense había recibido de los persa la bonita cantidad de 300 talentos., este dinero tenía un origen: en el año 336 a. de C. tras el ascenso al poder dentro del imperio persa de un nuevo rey llamado Darío III. Éste decidió crear un clima de inestabilidad en toda Grecia., para ello, sobornó a una serie de ciudades y personajes de Grecia haciendo uso del ilimitado dinero que tenía encerrado en la cámara del tesoro en Persépolis.
El gasto no resintió ni de muy lejos las arcas reales y por el contrario, crearía un clima de inestabilidad en Grecia, con el que el rey persa esperaba ganar tiempo y aplazar la proyectada invasión Macedonia.
Atenas fue una de las ciudades tentadas por los persas, (¡el oro inundó el país con avidez!) un emisario ofreció una suma considerable al gobierno ateniense, el cual valerosamente rechazó la propuesta persa., pero Demóstenes en una de sus actuaciones audaces, pidió hacerse cargo de la suma de los persas para emplearla en una ocasión propicia.
Ahora era la ocasión, Demóstenes, convertido “de facto” en un agente de los persas, entregó sumas considerables a los habitantes de Tebas para que estos se rearmaran y organizaran una rebelión en toda regla. Los tebanos animaron a los atenienses a que se unieran a la rebelión, pero estos mantuvieron una actitud neutra y la promesa de que lo pensarían seriamente.
En Tebas la “ciudadela o Acrópolis” (recinto militar que era utilizado como último reducto, en caso de que la ciudad fuera invadida por el enemigo)) de la ciudad, donde se alojaba la guarnición macedonia fue atacada., al no poder tomarla, fue asediada vigorosamente por las fuerzas tebanas.
Pero los habitantes de Tebas recibieron la desagradable noticia de que Alejandro Magno no había muerto., es más, había partido desde Iliria y se acercaba a la ciudad a marchas forzadas con todo su ejército para devolverles a la sumisión y castigar a los culpables de la rebelión.
Tebas pudo rendirse, pero su orgullo y su espíritu libre de ciudad independiente les impidió seguir los requerimientos de Alejandro a que se rindieran, ¡lucharían hasta el amargo final!. Alejandro Magno respondió como en el cabía esperar., derrotó a las rebeldes tebanos y liberó la guarnición macedonia asediada por los mismos.
El rey macedonio estaba dispuesto a realizar sobre la ciudad un escarmiento ejemplar que también sirviera de ejemplo a las ciudades de toda Grecia de lo que les podía esperar si se alzaban en rebelión contra su poder. La ciudad fue destruida por completo., a parte de los 6.000 tebanos que murieron en la rebelión, los 30.000 supervivientes fueron vendidos como esclavos.

Mujer ateniense
Alejandro Magno no acabó aquí con las medidas disciplinarias., se enteró de que Demóstenes y otros principales ciudadanos atenienses habían participado activamente en la rebelión tebana y exigió su entrega para que respondieran de sus actos ante la justicia macedonia.
En este acto hace presencia el orador y político Demades, aprovechando la buena relación que tenía con los macedonios, logró que Demóstenes y los otros compinches suyos se salvaran de la justicia de Alejandro. Pero por el contrario, tuvieron que exiliarse voluntariamente excepto Demóstenes., algunos de ellos eran militares de valía y se trasladaron, ellos y las tropas que tenían a su servicio, para servir como mercenarios en el imperio persa, la única nación que estaba en guerra activa con Macedonia.
Una vez que Alejandro Magno consolidó su posición en Grecia y todas las naciones se dieron cuenta que la muerte de Filipo II no había servido de nada, y con su hijo todo seguía igual, Alejandro retomó el proyecto de su padre, preparar una expedición para invadir el imperio persa.
La expedición fue preparada a conciencia., era el año 334 a. de C. cuando la misma se puso en marcha. Los efectivos eran importantes, aunque se tuvo la prudencia de dejar las tropas suficientes en Macedonia para tener vigilados a los espartanos, siempre hostilmente opuestos a la política macedonia y también vigilados a las restantes naciones griegas, las cuales estaban sometidas a la hegemonía griega por la fuerza., pero que podían levantarse ahora que Alejandro Magno y buena parte de su ejército estaban ausentes de Grecia.
El ejército macedonio comprendía:
-12.000 infantes macedonios (con seis regimientos de falangitas –cada uno de los cuales contaba con 1.500 hombres- y 3.000 hipaspistas, batallones de elite, en los que se incluía también la guardia real o Agema).
-1.800 jinetes de los Compañeros (hetairoi).
-900 infantes ligeros del interior de Macedonia.
-6-7.000 infantes de las tribus del norte (epirotas, ilirios, tríbalos, peonios y tracios).
-1.800 jinetes tesalios.
-5.000 mercenarios griegos, sobre todo etolios y acarnanios, y un contingente relativamente pequeño de la Liga de Corinto.
-7.000 hoplitas y 600 jinetes, lo que muestra probablemente del escaso entusiasmo que despertaba en Grecia la expedición de Alejandro.

Mapa del imperio ateniense en el año 362 a. de C., fondo rojo
A todos ellos hay que añadir la flota con 170 trirremes y unos 40.000 hombres entre remeros y hoplitas de las naves.
A Alejandro se le unieron los 8.000 mercenarios griegos que estaban ya en Asia bajo el mando de Parmenio y que habían conseguido asegurar una cabeza de puente en la orilla asiática del Helesponto.
En Macedonia quedaron 12.000 infantes y 1.200 jinetes bajo el mando de Antípatro, gobernador del reino en ausencia del monarca.
Aquí Atenas entre las fuerzas aliadas griegas aportó un contingente de tropas., posiblemente hoplitas. Las fuerzas griegas indirectamente podían servir de rehenes para Alejandro, en caso de que alguna ciudad que aportara tropas, tuviera la ocurrencia de rebelarse en ausencia del rey macedonio.
El comportamiento de las ciudad griegas en ausencia de Alejandro Magno fue ejemplar, o digamos que resignado., sin embargo, con el tiempo y al calor de las victorias del rey macedonio con los persas, la política de los griegos fue seguir con la alianza establecida con los macedonios, ya que al estar ellos en racha victoriosa, no podían aprovechar ningún resquicio o grita en el poderío macedonio.
Mientras Alejandro Magno estaba ausente, los griegos eran vigilados estrechamente por el regente del país llamado Antípatro, el cual gracias a la red de espías que tenía por toda la Hélade griega, tenía vigiladas a todas las naciones griegas, evitando toda confabulación o intento de rebelión.
Loa años pasaron, y aunque Demóstenes seguía clamando contra los que habían pactado la paz con Macedonia, se cuido muy mucho de atacar a esta abiertamente., también el partido político ateniense partidario de los macedonios, bloqueaba los intentos de Demóstenes de mostrar actitudes hostiles contra los macedonios.
Los partidarios atenienses de Macedonia, vieron felizmente en el año 324 a. de C. el hecho de deshacerse del incómodo Demóstenes. El orador ateniense fue acusado de un delito de desfalco., lo cual le valió una multa, su encarcelamiento y posterior fuga de la cárcel y consecuentemente, voluntario exilio.
Sin embargo no por mucho tiempo., al año siguiente, en el año 323 a. de C., moría Alejandro Magno y en toda Grecia se inició una rebelión general contra el poderío macedonio. El hecho fue aprovechado por Demóstenes para retornas a Atenas.
Antípatro en Macedonia, recibió noticias del suceso. Los estados griegos creyeron que había llegado el momento de sacudirse el yugo macedonio. Atenas, Etolia, Tesalia, Sicyon, Elis, Argos y otros estados más, formaron un frente común para sacudirse el domino del Regente macedonio Antípatro.

"Ostracismo", consistía en que una vez cada año se preguntaba al pueblo sobre la conveniencia de expulsar a alguna persona de la ciudad de Atenas
Demóstenes vuelto del exilio, jugó un papel importante a la hora de convencer a muchos griegos de sumarse a la coalición anti-macedonia. Los coaligados formaron un poderoso ejército compuesto inicialmente de 10.000 atenienses, 12.000 etolios y algunos contingentes mercenarios hasta totalizar unos 25.000 hombres, al mando de estas fuerzas se puso un general ateniense llamado Leóstenes.
Por contra, el regente de Macedonia Antípatro , intentó reunir un ejército formado apresuradamente, incluso alistó contingentes macedonios de las tropas que Alejandro que habían vuelto de su aventura por Persia. Con todo, solo pudo reunir una fuerza de 13.000 infantes y 600 jinetes, aun que, aun estaban más fuerzas por llegar.
Había fuerzas tesalias en el bando de Antípatro que se dejaron convencer para marcharse al bando de Leóstenes; esto desequilibró la balanza a favor de las fuerzas del general griego. Las fuerzas de Antípatro fueron derrotadas y obligadas a retroceder a la ciudad de Lamia.
En la ciudad había fuerzas de Tesalia, las cuales vigilaban en un río cercano llamado Esperqueo a las macedonias al mando de Antípatro. Este se hallaba en una situación terrible, con los griegos coaligados a su retaguardia y la imposibilidad de cruzar el río porque los tesalios estaban en su orilla esperándolos a que intentaran cruzarlo.
Pero Antípatro, hombre astuto y sagaz, recurrió a una treta; hizo un alarde de movimientos para que fuera divisado por los tesalios; dio a entender a estos que se disponía a descansar en un campamento que había construido cerca del río. Sin embargo, Antípatro tenía a sus tropas listas y preparadas para la marcha.
Este espero a que los tesalios se retiraran a descansar a Lamia, una vez que comprobaron que los macedonios se disponían a dormir y que no serían un problema inmediato. Una vez que el enemigo se retiró a descansar, Antípatro por la mañana, hizo que sus tropas cruzaran el río para pillar desprevenidos a los tesalios.
¡La treta funcionó a la perfección!, las tropas macedonias irrumpieron en la desprevenida ciudad justo en el momento en que los soldados de Tesalia se disponían a desayunar; la ciudad fue tomada desprevenida y casi sin lucha, con lo que los macedonios ya tenían una base en la que protegerse del ejército aliado de los griegos.
La ciudad fue sitiada sin demora por la coalición griega, pero Antípatro resistió denodadamente en la ciudad, apoyado por sus poderosas murallas. Los sitiadores languidecieron y perdieron un tiempo precioso en el sitio, mientras Antípatro reunía fuerzas para levantar el asedio.

Filósofo y orador Demóstenes
Parece que los sitiadores intentaron minar las murallas con objeto de hacer caer alguna zona amurallada; el caso es que los macedonios realizaban salidas periódicas con el objeto de acosar a los zapadores. En una de estas salidas, el general Leóstenes que estaría visitando o alentando a los zapadores fue herido de muerte.
La pérdida del comandante en jefe de las fuerzas sitiadoras sumió a los coaligados en la confusión; por lo que optaron por abandonar el sitio de Lamia. Leóstenes fue remplazado por otro general llamado Antífilo; esto supuso un balón de oxígeno para Antípatro y sus fuerzas, las cuales recibieron un refuerzo considerable de la zona de Asia Menor.
En efecto, el general macedonio Leonato (uno de los generales de Alejandro) desembarcó un ejército para apoyarle, 20.000 infantes y 1.500 jinetes. El desembarco de este ejército había dejado en evidencia a la flota ateniense, ya que esta anteriormente había sido derrotada en una acción naval con los macedonios en Amorgos. Junto a esta otra acción, dejaba en muy mal lugar la operatividad ateniense.
Ahora Antípatro tenía fuerzas suficientes para librarse de la tenaza que sufría en la ciudad de Lamia; procedió a romper el anillo sitiador que sufría y marchó a Macedonia para reagrupar sus tropas, para volver a lanzarse contra la coalición griega.
Antípatro tenía inferioridad de fuerzas de caballería respecto a su oponente (los jinetes tesalios de la coalición griega), pero nuevamente recurrió a la sagacidad para eludir el problema.
Utilizó como caballos de guerra a todas las bestias de carga de que disponía, estas, alineadas detrás de los jinetes reales, hicieron creer a los griegos que los macedonios disponían de mas jinetes de los que en verdad tenían, rehuyendo entonces el combate.
Finalmente en la batalla de Crannón, en el centro se Tesalia, se dirimió la gran batalla que haría prevalecer a uno de los dos bandos enfrentados. Antípatro contó con la valiosa ayuda de un general macedonio llamado Crátero, el cual al mando de una flota se había dirigida de Cilicia a Grecia para ponerse a sus órdenes.
Esta ayuda fue bien recibida por Antípatro, a lo cual se sumó que el general Leonato había muerto recientemente en un choque de caballería con los atenienses (Leonato planeaba sustituir a Antípatro en la regencia de Macedonia), ¡la suerte se aliaba con el Regente macedonio!. Las fuerzas macedonias se habían dirigido a Tesalia, fara forzar a los coaligados griegos a que aceptaran el envite, hecho que estos aceptaron.
Las fuerzas coaligadas griegas comandadas por Antífilo y Menón de Farsalia, habían reunido un ejército de 25.000 infantes y 3.500 jinetes, pero las fuerzas macedonias eran mucho más numerosas, muy reforzadas por las tropas que Leonato trajo de Asia Menor:
- 6.000 veteranos macedonios.
- 4.000 reclutas.
- 1.500 jinetes.
- 1.000 arqueros persas.

Hoplita ateniense
En total Antípatro podía alinear a 42.000 infantes, 5.000 jinetes y 3.000 arqueros y honderos, mandados por Antípatro y Crátero, ¡50.000 hombres en total!.
Con los dos ejércitos frente a frente, el general Antífilo propuso una estrategia; enfrentaría su caballería con la del adversario (esto le había funcionado cuando derrotó a Leonato en un combate anterior). Los macedonios aceptaron el reto y las caballerías de ambos bandos trabaron un reñido combate.
Acto seguido, Antípatro ordenó a su infantería que cargara contra la del enemigo, el combate fue muy disputado, pero las fuerzas macedonias, muy superiores en número, inclinaron a su favor la balanza; la infantería coaligada fue obligada a retroceder y retrocedió a unas colinas cercanas, desde cuyas alturas esperaba contener a los infantes macedonios.
Por desgracia para los coaligados, la retirada de su infantería no pasó desapercibida para su caballería; estos creyeron que era una franca huida lo que estaban viendo y no un repliegue a un terreno más táctico, por lo que optaron por huir del campo de batalla.
La infantería coaligada teniendo que hacer ahora frente a la caballería e infanterías macedonia juntas, optó por una prudente retirada, dejando la victoria para las fuerzas de Antípatro; las bajas no fueron ostentosas, 500 para los coaligados y 130 para los macedonios, pero sí fue decisiva la victoria moral macedonia.
Llegó ahora un “impasse” para establecer unas condiciones de paz honorables para los coaligados, ya que estos aun conservaban el ejército intacto; al día siguiente enviaron una embajada a los macedonios para establecer un armisticio. Antípatro se negó a firmarlo, ya que establecía la paz con el conjunto de las ciudades coaligadas rebeldes, y Antípatro quería firmarlo por separado con cada oponente.
Parece que con el objeto de aumentar la presión por parte de Antípatro para que los coaligados aceptaran sus términos, capturó varias ciudades de Tesalia; esta treta funcionó a la perfección.
Los tesalios de la coalición griega empezaron a abandonar en masa la alianza y a negociar por separado con Antípatro, el cual ofrecía unos tratados de paz, más suaves de lo esperado.

Batalla de Queronea año 338 a. de C., Atenas sufrió una aplastante derrota a manos de los macedonios
Los atenienses, viéndose en inferioridad, con sus aliados tesalios abandonando su alianza, no tuvieron más remedio que aceptar la rendición incondicional a Antípatro.
Este estableció unas duras condiciones; primero el establecimiento de una guarnición macedonia en Atenas, abandono del sistema democrático por uno de carácter oligárquico bajo influencia macedonia, siendo el mandatario un tal Foción.
Gracias a los oficios de este último personaje, (de probada simpatía hacia los macedonios) los atenienses se salvaron de un acuerdo de paz muchísimo más duro que Antípatro tenía preparado para ellos.
Atenas también tuvo que hacer cargo de todos los gastos que originó la guerra, más el pago de una multa por ser el principal instigador de la rebelión. Con la ayuda de Foción, Antípatro organizó un gobierno con mano de hierro. Además, muchos de los participantes en la rebelión griega (incluido el orador Demóstenes) fueron directa o indirectamente asesinados por orden de Antípatro.
Los atenienses, acostumbrados a las libertades públicas, no estaban por la labor de soportar tales tiranías, por los que varios miles de ellos (unos 12.000) emigraron a Tracia en un obligado exilio, ya que los ciudadanos “pobres” (los que tenían una renta inferior a 2.000 dracmas anuales tenían que irse de la ciudad) fueron expulsados.
Esto en cuestión de estadísticas, representó para la ciudad de Atenas la expulsión del 60 % de sus ciudadanos atenienses; pero fue muy beneficioso para Antípatro en términos de seguridad, porque vació la ciudad de posibles alborotadores, ya que no dudaba de que tarde temprano, los atenienses se levantarían o crearían problemas a las autoridades de la ciudad.

Navíos atenienses evolucionando ante una nave enemiga
Con este triste acto se puso fin al último gesto de Atenas por reivindicar la independencia de la ciudad., aquí no se hablaba de poderío militar ni de imperialismo político. Aquí lo que se hablaba era la independencia política total y a la libertad entre sus ciudadanos de regirse por ellos mismos sin injerencias de nadie, algo que no se podía realizar cuando estaban sometidos a una especie de protectorado de Macedonia, protectorado eso sí, relativamente suave.
Pero una ciudad de Atenas, adalid de la forma de vida política como era la “democracia” y que proclamaba sus virtudes a los cuatro vientos, no podía estar subyugada al poderío macedonio. Se jugó todo a una carta y perdió., las consecuencias fueron nefastas, perdió la guerra y el resultado no podía ser de otro modo.
Antípatro no tuvo piedad, (al contrario que Filipo II o Alejandro Magno en otras guerras) la ciudad fue castigada severamente, perdiendo la forma de vida política que para ellos era todo, ¡la democracia!. Tuvo que soportar un gobierno oligárquico, el cual, era un gobierno “tiránico”, formado por atenienses partidarios de Macedonia, los cuales gobernaban al gusto del país macedonio., en definitiva, un triste final para Atenas, cuya forma de vida política, “la democracia”, nunca fue olvidada y en la que hoy en día y salvando ciertas reformas, es una forma de vida política que es el paradigma de gobierno justo y equitativo, practicado por la mayoría de naciones del mundo.
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Satrapa1.
- http://www.uam.es/proyectosinv/sterea//atlas/alejandro.htm.
- http://www.artehistoria.jcyl.es/.
- Diversas webs de la temática de Atenas.
- Eljoines's blog
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Gracias Coracinero., la verdad es que la medida del "ostracismo" no venía nada mal como medida de corregir a políticos poco escrupulosos, pero en el caso de defenderse, si eras un buen orador convincente, te podías librar si las pruebas no eran muy contundentes o concluyentes.
Claro que esto pasa también hoy en día., si has hecho algo mal y vas a ir a la cárcel, entre que te defienda un abogado con pocas artes a uno muy experimentado, les separa una fina línea de 20 años de condena, que es la que te pueda caer encima, ¡o no!. je,je,je.![]()
saludos
Excelente artículo. Muy didáctico. Felicitaciones
No he encontrado una síntesis más completa que esta. Leerla me ha tomado buena parte de la mañana, pero no he podido parar luego de leer las primeras líneas.
Felicitaciones al autor por este trabajo pues debió haber leido una gran bibliografía. Quizá una edición previa pudo haber ayudado.
Carrera-Ortega
Gracias amigos, me alegra que hos gustara, respuestas como estas le alientan a uno a seguir en la brecha. ![]()
saludos
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Muy bueno ElJoines, es largo y le he echado un vistazo, lo voy a leer ahora otra vez mejor.
Muy buen resumen, sólo decir que el Ostracismo al principio, y según Tucidides lo podemos datar hasta aprox (si no me acuerdo mal) el principio de la Guerra del Peloponeso, era un medida de "honor" y no infamante, por así decirlo.Era como un exilio protocolario, de unos 10 años, por eso del poder desgasta, en una isla, pero luego el politico volvía con honores. Sin embargo hubo uno, el primero, que sale al principio de la obra de Tucidides y no me acuerdo y es exiliado por robar o por corrupción.Ya ahí cambia el ostracismo y es como una pena disciplinaria, por así decirlo.
Como siempre, muy buenos trabajos sobre ésta época.