Agatocles de Siracusa
Agatocles es una figura de las muchas que pulularon a lo largo del siglo IV a. de C. en la isla de Sicilia., años en la que la ambición de Cartago en apoderarse de la isla, supusieron numerosos enfrentamientos con las ciudades greco-sicilianas, (ciudades cuyos habitantes eran originarios de la Grecia continental) las cuales no estaban dispuestas a dejarse avasallar por el invasor.
En líneas generales, Agatocles puede decirse que fue un hombre hecho a sí mismo., efectivamente, su condición era humilde, por lo que no tuvo como otros personajes famosos de la Hélade, gozar de la ventaja de una familia poderosa que le diera una educación esmerada y acceso a los resortes necesarios para acceder en un futuro al poder.
Agatocles tuvo unos inicios humildes, su padre llamado Carcino, era un alfarero originario de la región de Calabria, concretamente de una ciudad llamada Rhegium, (No olvidemos que en el sur de Italia también hubo numerosas colonias de origen griego, conocida la zona como “la Magna Grecia”) situada en el sur de Italia y lindando con la costa del Noroeste de Sicilia.
Es posible que a su padre el negocio no le fuera muy bien por entonces, por lo que decidió buscar nuevos horizontes para trasladarse la Isla de Sicilia, donde la riqueza desarrollada por las ciudades greco-sicilianas era muy fructífera.
El padre de Agatocles decidió establecerse en la pequeña ciudad de Termes, en el Oeste de Sicilia, y en la zona controlada por Cartago, que por aquel entonces (y durante mucho tiempo) dominaba el tercio Occidental de la isla.
Allí nació Agatocles en el año 361 a. de C., y allí empezó a forjar su destino., la niñez de Agatocles transcurrió plácidamente., no obstante, parece que Carcino no vivía a gusto bajo el dominio cartaginés. Decidió buscar un nuevo lugar en el que asentarse y decidió trasladarse a la ciudad de Siracusa cuando Agatocles tenía siete años.
Con la familia nuevamente reasentada en la ciudad más importante de Sicilia, Carcino como muchos otros padres, decidió enseñar su oficio al pequeña Agatocles., pero no por mucho tiempo, ya que la muerte le sorprendió de manera inesperada.

Acrópolis en maqueta de la antigua Rhegium
El pequeño Agatocles creció sano y robusto y ya en su adolescencia, empezó a dar muestras de lo que sería en el futuro., nuestro personaje pronto desarrolló una ambición sin límites, la cual unida a la posesión de una inteligencia natural, le sirvieron para forjar su propio destino.
El joven Agatocles veía claro su destino, en su mente bullían numerosas empresas, pero era consciente de que su origen humilde no le facilitaría nada las cosas., decidió abrirse camino poco a poco en los resortes del poder, buscando alguien que le facilitara el camino.
Aunque nuestro personaje era un ser de vida licenciosa, libertina y amoral, nunca molestó a quien no debía, consciente de que su carrera político-militar, no debía ser empañada con actos que sobrepasasen y escandalizasen más de lo debido.
Agatocles trabó amistad con un hombre llamado Damas, hombre rico y acaudalado de Siracusa, con el cual cultivó su amistad, ya que podía ser el hombre que le introdujese en los círculos de poder de la ciudad.
La muerte de Damas podía haber sido el fin para nuestro personaje, pero Agatocles no se arredró por la adversidad., dado que había tenido contacto con la mujer de Damas y de que el joven no era mal parecido, decidió jugar sus bazas consolando a la desdichada viuda, con lo que con el tiempo y seduciéndola arteramente, convirtió pronto en su esposa en el año 333 a. de C.
Agatocles ya tenía en sus manos los necesarios medios económicos para llegar al poder en la ciudad de Siracusa. Con su acceso a la clase dirigente de la ciudad, pronto se convirtió en un personaje notorio, interesado en ganarse a la clase alta de la ciudad para sus futuros designios.
Pero suele ocurrir que cuando una persona se encumbra con demasiada rapidez, no faltan personajes que envidien su fama y fortuna y porque no, ¡su buena estrella!. Agatocles halló a un individuo que le opuso no poca resistencia, al cual desagradaba sobremanera el encumbramiento de una persona de orígenes humildes.
Sosístrato era un personaje perteneciente a la clase oligarca (o aristocrática) de la ciudad, y pronto demostró ser el peor opositor a nuestro personaje. En la ciudad de Siracusa había dos partidos políticos que competían por el poder en la ciudad, el “Oligarca” y el “Demócrata”.
La muerte de un famoso personaje llamado Timoleón en el año 337 a. de C., había sumergido la tranquila ciudad de Siracusa en un periodo turbulento donde las disputas por el poder eran sangrantes.
Agatocles vio en la carrera militar un acceso que le daría la popularidad necesaria para alcanzar sus fines., cuando Siracusa entró en guerra con la ciudad de Henna, el joven vio la oportunidad que se le presentaba para alcanzar sus fines. Se alistó en el ejército siracusano y pronto demostró sus dotes militares para la batalla.

Guerreros griegos
Agatocles demostró ser un soldado muy valeroso, lo cual pronto le valió varios ascensos en el cuerpo expedicionario siracusano, que le supusieron ocupar un alto puesto en el ejército. Sin embargo, el celoso Sosístrato vigilaba con celo el progreso de nuestro personaje.
Dado que ocupaba un alto puesto en la oligarquía que mandada en la ciudad de Siracusa, Sosístrato desplegó todo su poder e influencias para perjudicar a Agatocles en lo posible, y logró sus propósitos. Agatocles vio como no se reconocían sus méritos militares en batalla., la inquina llegó a tal punto de que logró desposeer a nuestro personaje del mando en el ejército.
Agatocles era una personal cruel y calculadora, la venganza sobre Sosístrato caería sin temor a recurrir a todos los medios posibles., sin embargo estaba claro que para anular a su oponente un ataque frontal estaba fuera de sus posibilidades, ya que era poderosos personaje, y él aunque era un personaje notorio, no tenía el acceso al poder que su contrario.
La política era el mejor remedio con el que acceder al verdadero poder, a la par que le permitiría abatir a su aborrecido rival. Dado que el partido en el que militaba Sosístrato era el partido oligárquico, el partido rival llamado de los “demócratas”, sería el que decidiría cortejar para poder llevar a buen puerto los fines de Agatocles.
No obstante al principio, los contactos que realizó Agatocles con el partido demócrata, los realizó con tiento y mesura, ya que había sufrido las iras de Sosístrato y no quería ser de nuevo objeto de atención de su enemigo., posiblemente este se había contentado con acabar con la carrera político-militar de Agatocles, y había olvidado a su rival.
Agatocles adoptó no obstante la inteligente posición de cortejar de manera velada al partido oligárquico, aprovechando los contactos que la riqueza de su mujer le habían proporcionado para entrar en los círculos de poder de Siracusa.
Esta aptitud también sirvió para que Sosístrato no sospechase que la verdadera intención de Agatocles era la de militar en el bando demócrata y que podía convertirse en un serio opositor suyo.
La Siracusa de por aquel entonces bajo el poder del partido oligárquica, había desplegado en la isla de Sicilia un poder hegemónico predominante sobre el resto de ciudades greco-sicilianas, (salvo las que se encontraban en el tercio Occidental bajo el poder de Cartago) las cuales llevaron muy mal el peso de Siracusa bajo su férula.

Agatocles de Siracusa
Sosístrato no se había dejado engañar con los manejos de Agatocles, el cual a pesar de maniobrar con habilidad e intentar medrar para ocupar un sitio de poder de la ciudad, no había dejado de ser vigilado por su rival.
La atmósfera llegó a ser tan irrespirable para nuestro personaje, que optó por abandonar la ciudad y buscar nuevos aires en otros lugares. La carrera miliar que le era tan querida fue un medio para empezar a adquirir fama y fortuna en el extranjero., marchó al sur de Italia donde gracias a su fortuna, reclutó un ejército privado que le ayudada en sus designios.
Las ciudades de Brucia en la región de Calabria, estaban en malas relaciones con sus vecinos de la ciudad de Crotona, la cual era una ciudad aliada de Siracusa., Agatocles fue contratado por los brucios para defender las posesiones, algo que nuestro personaje realizó encantado, ya que nuestro personaje vio una manera indirecta de perjudicar a su opositor, enfrentándose a una ciudad aliada suya y sin que Sosístrato pudiera perjudicarlo directamente, ya que no estaba al alcance de sus garras.
Posteriormente Agatocles pasó al servicio de la ciudad de Tarento, donde se hizo cargo de la milicia de la ciudad., finalmente los mismos ciudadanos que le contrataron lo expulsaron de mala manera de la ciudad, no se sabe si fue por intrigas entre los políticos que manejaban el poder en la ciudad o debido a que Agatocles realizó según sus ambiciones desmesuradas, algún movimiento calculado que le saliera mal y que despertara odios entre la clase gobernante dirigente.
En la época en que Agatocles había sido expulsado de Tarento, tuvo noticias de que Sosístrato con un ejército siracusano estaba sitiando la ciudad de Rhegium, donde su padre había nacido, ¡qué gran oportunidad donde golpear el orgullo de su odiado enemigo!.
Agatocles en el año 322 a. de C. unió a sus fuerzas militares, numerosos exiliados siracusanos que el partido oligárquico de Siracusa había expulsado de la ciudad y que por aquel entonces residían en el sur de Italia., con las fuerzas conjuntas enfiló directamente a Rhegium, donde felizmente logró levantar el sitio de la ciudad y expulsar de la zona a los siracusanos.
Agatocles confiado con su buena estrella decidió realizar una audaz maniobra., el ejército de Sosístrato todavía no había embarcado a Siracusa tras la fallida expedición a Rhegium, en consecuencia decidió realizar un asalto directo a Siracusa.
De manera audaz y valiente, logró entrar en la ciudad con una pequeña fuerza escogida suya, compuesta por 1.000 hombres. Pero el que Sosístrato no estuviese con su ejército en Siracusa no significaba que los habitantes de Siracusa le recibiesen con los brazos abiertos, a pesar de que Agatocles tuviera apoyos en la ciudad.

Caballería griega
El partido oligárquico en el poder reacción con energía ante la invasión sufrida y desplegando todos los medios militares disponibles en la ciudad., aun cuando Agatocles era ya por entonces un militar destacado, se vio envuelto en numerosos combates callejeros (nada hay más temido que los combates en una ciudad) y ante un enemigo que lo superaba en número.
Agatocles se vio superado y tuvo que salir precipitadamente de Siracusa, con su fuerza militar diezmada con 300 bajas y varias heridas en su cuerpo, ya que se batió como un león en todos los encuentros.
A pesar del fracaso militar de Agatocles, Sosístrato tenía los días contados., su permanencia en el poder y el despótico control que realizaba en la ciudad de Siracusa acabó por cansar a los habitantes de la ciudad, anhelantes de un gobierno más suave entre sus conciudadanos.
Sosístrato y otros 600 de sus seguidores fueron expulsados de la ciudad, tomando las riendas del poder un hombre llamado Acestórides y proveniente de la ciudad de Corinto, el cual fue proclamado jefe de las fuerzas militares de la ciudad siracusana.
Este sujeto decide levantar el veto que tenía Agatocles en la ciudad (además de proclamar una amnistía general para los exiliados de Siracusa) y regresar, pero pronto el general se dio cuenta de su error, ya que pronto Agatocles decidió intentar tomar las riendas de la ciudad., las discusiones políticas entre nuestro personaje y Acestórides y otros personajes subieron de tono y decidieron que Agatocles marchara de la ciudad.
No obstante nuestro personaje era tan peligroso que se decidió que fuera asesinado en su ruta de marcha., pero Agatocles no era menos astuto que sus adversarios, se olió la jugada y decidió que un esclavo suyo muy parecido a él fuera en su lugar, vestido además con sus propias ropas.
El esclavo fue asesinado y Agatocles pudo huir sin ser molestado., Agatocles marchó a la ciudad de Morgantina, donde logró que sus ciudadanos le diesen el poder, ya que cuando se lo proponía, desplegaba todo su encanto y poder de persuasión sobre la gente.
Agatocles gracias a Morgantina y a su pequeño ejército privado, montó una fuerza con la que enfiló el camino directo a Siracusa., logró también el apoyo de las cercanas ciudades de Siracusa, muchas de las cuales sufrían el agobio del poderío siracusano., la ciudad fue puesta bajo sitio, ya que era imposible atacar directamente la ciudad debido a sus poderosas fortificaciones.
Dos veces asaltó la ciudad y las dos veces fue rechazado, por lo que no tuvo más remedio que continuar con un largo sitio agotador., el partido en el poder en Siracusa había establecido buenas relaciones con Cartago y vio aquí Agatocles una manera de poder entrar en la ciudad.

Fronteras en Sicilia en el 362 a. de C.
Agatocles desplegó diplomáticamente ante los cartagineses de Sicilia todo su poder de persuasión, asegurando que no era una amenaza a la ciudad y que solo deseaba regresar tranquilamente a la ciudad para vivir en ella en paz y armonía.
Un cartaginés de gran influencia en Sicilia llamado Amílcar entró en negociaciones con los siracusanos, a los cuales convenció de que Agatocles ya no era una amenaza para la ciudad y de que convenía dejarle entrar libremente en la ciudad.
Era el año 317 a. de C. y Agatocles entra con humildad en la ciudad y bajo la protección de Cartago, la cual nombra a nuestro personaje general y “Custodio de la paz”, prometiendo no tomar represalias de ningún tipo contra nadie. Poco tardó Agatocles en quitarse el disfraz de oveja, para dejar al descubierto la verdadera piel de lobo de la que estaba provisto.
Tras una permanencia en la ciudad, Agatocles tomó las riendas del partido demócrata en la ciudad, agrupando en sus filas a todos los opositores del partido oligárquico, a la par que recaba información de toda persona que fuera o pudiera ser opositora a sus fines.
En el 316 a. de C. y tras una planificada y calculada acción, realizó en la ciudad un sangriento golpe de estado. La crueldad y venganza desplegadas por Agatocles, no escatimaron medios para eliminar directamente a todo posible enemigo durante los dos días que duró la acción, donde el Senado de Siracusa fue reunido por Agatocles y eliminados 200 componentes y otros 600 de ellos que intentaron ayudar a sus compañeros.
Para la acción Agatocles contó con el refuerzo de 5.000 mercenarios de origen africano de los que pululaban en Sicilia y que estaban al servicio de varias ciudades sicilianas a fines a Agatocles.
Más de 4.000 personas murieron en la labor implacable de Agatocles, a la par que otras 6.000 personas lograron trepar las murallas de la ciudad y escapar de la masacre, ya que inteligentemente, Agatocles había ordenado previamente que las puertas de la ciudad permanecieran cerradas al objeto que ningún ratón escapara de la ratonera.
Tras el incruento golpe de estado, Agatocles pudo tomar el poder en la ciudad sin oposición alguna por parte de sus enemigos., no obstante nuestro personaje maniobró con cautela ante sus ciudadanos, para que no pensaran que habían cambiado un “Tirano” por otro.

Hoplitas griegos
Agatocles dio otro golpe de ingenio demostrando su saber estar e inteligencia., una vez limpiada de oposición la ciudad fingió que la labor estaba realizada y dijo que abandonaba el poder en la ciudad convocando al efecto a la Asamblea de la ciudad.
Los ciudadanos temerosos de que otro tirano intentara hacerse con el poder en la ciudad reclamaron desesperadamente la vuelta de Agatocles, el cual decidió acceder a los ruegos de sus conciudadanos con gravedad y seriedad, asumiendo plenamente todos los poderes en la ciudad y convirtiéndose en un ¡“Tirano” de facto!.
Al principio Agatocles desplegó todo su encanto ante los ciudadanos de Siracusa, elaborando leyes de carácter populista que lograran congraciarse con sus conciudadanos. Prometió que todas las deudas en la ciudad serían saldadas, a la par que elaboraría un reparto equitativo de tierras en la ciudad entre la clase más humilde de la ciudad.
Todas estas medidas debieron realizarse realmente, ya que si solo hubieran sido promesas, el pueblo habría reaccionado con violencia a las muestras de una persona que solo realiza promesas vacías, y nuestro personaje se fundamentaba inicialmente en el poder, gracias al apoyo del las clases bajas.
Posiblemente estas acciones se cimentaron en las propiedades de los oligarcas de la ciudad., un reparto equitativo disminuiría el poder de los enemigos de Agatocles, a la par que lograría subir el poder adquisitivo de las clases bajas, consiguiendo el apoyo de esta gente sin fisuras.
Con estas acciones calculadas nuestro personaje buscaba un equilibrio de poder entre los habitantes de Siracusa, con lo cual, Agatocles logró una amplia popularidad en la ciudad, dificultando sobremanera la labor opositora de sus enemigos.
Según los historiadores antiguos Justino, Polieno y Diodoro, los cuales que narraron los hechos realizados por Agatocles, nuestro personaje tuvo en mente que su popularidad en la ciudad y con las clases bajas, era un resorte el poder que había que cortejar fervorosamente si tenía intención de sostenerse en el poder.
¡Y a fe que lo consiguió!, sus 28 años en el gobierno son prueba de ello., los numerosos recursos que consiguió en la ciudad tras la decapitación del poder oligárquico y sus propiedades, le permitieron no solo repartirlas entre la clase menos favorecida de la ciudad, sino guardar una parte para realizar sus propios designios, los cuales inmediatamente eran desarrollar la prosperidad y el comercio de la ciudad.
Así, desarrolló una amplia gama de medidas destinadas a favorecer y desarrollar la ciudad: aumentó la producción de barcos y armamento, reavivó las construcciones públicas para dar empleo a mucha gente y restauró la disciplina y el orden en el ejército siracusano.

Vista aérea de Siracusa
A agatocles los habitantes de la ciudad le exigieron que ostentara los signos de poder de un Tirano (la diadema y la clámide), pero Agatocles demostró una vez más su inteligencia, no queriendo alarmar a algunas personas, por lo que rechazó vivamente ostentar tales signos, así como también rechazó el poseer una Guardia personal.
La residencia de Agatocles estaba cerca de “Demos”, lugar donde estaba establecido el gobierno de la ciudad., (algo que cualquier Tirano nunca hubiera hecho, ya que sus posibles enemigos le hubieran llevado a establecer su vivienda en un lugar mucho más apartado).
¡Al contrario!, Agatocles sabedor que todos sus opositores estaban eliminados o desarticulados, no quería perder el contacto con la gente, (en especial la de la clase baja) la cual le había ayudado a encumbrarse. Agatocles rechazó todos los atributos propios de la tiranía, manteniendo una postura afable con el pueblo siracusano y mostrándose muy accesible a todos ellos.
Creemos que esto es debido a la “popularidad” entre la mayoría del pueblo siracusano, al cual no dejó Agatocles de ayudar en lo posible. La labor del sostenimiento de nuestro personaje en el poder también contó con los buenos oficios de una administración pública muy bien conducida por su persona, con lo que la satisfacción de sus conciudadanos y amigos era elevada, fortaleciendo su posición.
No obstante, la política de fortalecimiento de económico-militar de Agatocles no era obstáculo para la posible expansión territorial de su área de influencia en la isla de Sicilia., ¡al contrario!, esto también favorecería los posibles futuros mercados socio-económicos, con la dependencia de una serie de ciudades satélites de Siracusa, sin ocultar claro, una política de expansión verdaderamente evidente.
Agatocles no esperó mucho para mover ficha, en el año 315 a. de C., nuestro personaje atacó por tierra y mar las ciudades vecinas cercanas a Siracusa, con las estableció tratados de paz que les dejaban sujetas a una especie de protectorado con Siracusa., solo la ciudad de Mesina y Tauromenio resistió tenazmente sus propósitos imperialistas.
Pero ya vimos que si la fuerza militar fallaba, Agatocles no tenía ningún problema para recurrir a la astucia, artimañas y malos manejos para conseguir sus propósitos., reunió en Siracusa a los gobernantes de ambas ciudades con el objeto de negociar un acuerdo razonable, y allí los mató fríamente, con lo que indirectamente lanzaba un mensaje claro al resto de ciudades greco-sicilianas, ¡cualquiera que se le opusiera sufriría su ira!.
La expansión territorial hacia el Oeste de Agatocles se mostraba imparable, siendo todas las ciudades sometidas tarde o temprano a su férula e influencia., en el año 312 a. de C. Mesina fue nuevamente atacada junto con la ciudad de Agrigento, siendo esta última posesión de Cartago.

Peltasta griego
La política expansionista de Agatocles acabó por alarmar a todas las ciudad de Sicilia, (incluidas las que estaban bajo posesión de Cartago) las cuales veían lo que se les venía encima si no se para los pies al agresivo dirigente de Siracusa.
Se formó con el tiempo una coalición de gentes y ciudades entre los que se encontraban los exiliados oligárquicos de Siracusa encabezados por el enemigo mortal de Agatocles, ¡Sosístrato!, amén de numerosas ciudades como Mesina, Agrigento, Gela, Camarina, Leontinos, Catana, Tauromenio, y otras muchas, ¡todas dispuestas a luchar bajo las banderas de Cartago!.
También se obtuvo el concurso de uno de los reyes de Esparta Acrótato I, el cual también acudió en ayuda de las ciudades sicilianas., en definitiva, una poderosa coalición contra la que Agatocles tendría que emplear todos sus recursos.
El año 311 a. de C. se presentaba aciago para Agatocles, se enfrentaba a una coalición de enemigos poderosa, la cual no amenazaba con detener su política de expansión territorial, si deponerle de su cargo y acabar con su vida., pero Agatocles era un hombre que se crecía ante la adversidad, y emplearía toda su influencia y poder en derrotar a sus enemigos.
En primer lugar se avecinaba una campaña larga y de serias proporciones, necesitaba recursos económicos para hacer frente a la amenaza, por lo que decidió reunir todo el dinero que fuera posible, Agatocles se abatió sobre todo ciudadano que pudiera aportar dinero para la campaña de Agatocles, ya en Siracusa, ya en las ciudades aliadas.
Cartago como prometió a la coalición contra Agatocles, desembarcó un numeroso ejército compuesto por cerca de 40.000 hombres (1.000 honderos de las islas Baleares, 10.000 númidas africanos, 2.000 etruscos de Italia y 20.000 mercenarios de otras etnias, todos dirigidos por 2.000 oficiales oriundos de Cartago) en el Oeste de Sicilia, en terreno cartaginés.
Agatocles inició la lucha contra este ejército venciéndolo en combate. Sin embargo la campaña no estaba finalizada ni mucho menos, otra serie de combates se realizaron entre Agatocles y la coalición sin un resultado concluyente, hasta que a mediados del año 310 a. de C., la coalición infligió una dolorosa derrota a Agatocles en la ciudad de Ecnomo.
En la batalla Agatocles sufrió 7.000 muertos entre sus filas, pero también se encontró con que algunas ciudades neutrales que todavía no se habían pasado al enemigo, lo hicieron ahora, fortaleciendo la coalición a la que tenía que hacer frente. En la batalla destacó el cuerpo de hoplitas griegos al servicio de Cartago, los cuales compensaban la debilidad de la infantería cartaginesa nativa.

Trirreme griega
Peor aún, Agatocles tuvo que retirarse de todas sus posesiones a la ciudad de Siracusa, donde acudió la coalición para sitiar la ciudad. La ciudad fue sitiada por tierra y mar en un cerco de hierro, casi imposible de romper., sin embargo Agatocles en realizó una nueva muestra de ingenio, aunque matizando el tono, quizá pueda considerarse la mejor de su vida.
A lo largo de varios decenios en la isla de Sicilia, los cartagineses habían desembarcado varios ejércitos con el objeto de no solo conservar el tercio Occidental de la Isla que estaba en su posesión, sino si la suerte lo propiciaba, la conquista del resto de la isla. Solo la defensa obstinada del resto de ciudades greco-sicilianas, las cuales se defendieron enérgicamente del invasor, evitó tan lamentable suceso.
Aunque no obstante en algunos momentos Cartago conquistó algunas parcelas de poder en el centro de Sicilia, las cuales volvieron a poder de los greco-sicilianos más tarde., este era el destino de las ciudades sicilianas., y ahora, so pretexto de acabar con Agatocles, nada indicaba en el futuro que tal suceso no pudiera volver a ocurrir.
Pero arrinconado como ratón contra la pared, Agatocles ideó un plan que podía aflojar el sitio cartaginés y de sus aliados sicilianos con Siracusa, a la par que dar una propia ración de su medicina a Cartago, ¡invadir el territorio natal de los cartagineses!.
Era sencillamente algo que ningún greco-siciliano había pensado o ideado y tras muchos años de invasiones cartaginesas, el gran Agatocles, aun en un periodo ciertamente angustioso, se consideró capaz de llevar a buen puerto la empresa.
Reunió una parte de sus fuerzas, cerca de 14.000 hombres, (10.000 infantes y 3.500 jinetes, todos mercenarios) junto con un tesoro de 50 talentos para pagar a sus tropas en áfrica y comprar voluntades y posibles aliados que se quisieran aliar con él en Cartago.
Había un problema, aunque contaba con el concurso de una flota respetable, esta no era lo suficientemente poderosa para romper el cerco cartaginés, el cual era fuerte y ceñido., pero un suceso le brindó la posibilidad de romper tal cerco.
Una flota con provisiones se acercaba para aliviar el sitio de los siracusanos., una parte de la flota cartaginesa salió para hacer retroceder a la flota de pertrechos, lo cual provocó una grieta en el cerco, acto que aprovechó Agatocles, el cual estaba al acecho.
Con 60 naves Agatocles se coló por la grieta y acto seguido, las naves cartaginesas que acudían para hacer frente a la flota de pertrechos, viraron para coger a la flota de Agatocles, pero el escurridizo general se les escapó de entre las manos, a la par que la flota de pertrechos entró por la zona no vigilada por la flota de Cartago, aprovisionando con ello a la ciudad, ¡en definitiva!, Agatocles seguía guiado por su buena estrella.

Mercenarios cartagineses
No obstante, conviene hacer observar que antes de partir, Agatocles se había preocupado de dejar en su ausencia a la población bien pertrechada de alimentos para subsistir, en particular de trigo. En la expedición militaban los dos hijos de Agatocles, Arcagatos y Heráclides, mientras que la defensa de la ciudad descansaba en las competentes manos de su hermano Antandro.
El desembarco de Agatocles lo realizó en una zona un tanto apartada de la zona de Cartago, el Cabo Bon, al Noroeste de la actual Túnez, quizá para evitar hacerlo en un territorio densamente plagado de gente hostil a su persona.
Allí encendió Agatocles sus naves, dando a sus soldados la consigna de, ¡victoria o muerte!, sin embargo, el gran ascendente que tenía Agatocles sobre sus hombres evitó que a este lo lincharan por tal acto, ¡tal era la confianza que despertaba este audaz hombre!.
Agatocles empezó atacando las ciudades vecinas con éxito, quizás influenciadas de que como Agatocles había desembarcado en territorio de Cartago, el ejerció que se había mandado por el general Amílcar a Sicilia, había sido derrotado, con lo que más valía no despertar las iras del siciliano.
En una de las ciudades llamada Tynes la Blanca, Agatocles estableció su cuartel general y decidió dar a Cartago la propia medicina que este había recibido en Sicilia, efectuando operaciones de devastación en los territorios cartagineses y convirtiendo áreas fértiles y feraces en campos yermos y estériles.
Aquello no podía ser tolerado por el mando cartaginés, el cual todavía no se había repuesto de la sorpresa y osadía de Agatocles, algo verdaderamente impensable para la mente imperialista cartaginesa, ¡pero muy real!.
Cartago moviliza todos sus recursos en la preparación de un poderoso ejército que abata al ejército de Agatocles de manera definitiva y concluyente., según fuentes antiguas, bajo los generales Hannon y Bomilcar 40.000 infantes, 1.000 jinetes y 2.000 carros de guerra son movilizados para derrotar a Agatocles.
Sin embargo la batalla acaba con un triunfo clamoroso de Agatocles., el general Hannon que mandaba el “batallón Sagrado”, (2.000 soldados de Élite formados por ciudadanos cartagineses perfectamente pertrechados y entrenados) perece en la batalla, ¡Cartago comprueba aterrorizada, se enfrenta a un asunto muy serio!.
Las ciudades circundantes, temerosas del potencial de Agatocles empezaron a rendirse o a pactar con él, más de 200 ciudades y pueblos se entregan al invasor, a la par que varios miles (unos 10.000 hombres) de sus hombres se alistan en las filas del ejército de Agatocles.

Mapa de las operaciones que realiza Agatocles en las ciudades de Cartago, en azul, las ciudades capturadas por él
La situación es tan comprometida que se envían mensajes a Amílcar para que acuda con su escuadra y su ejército para hacer frente a la amenaza. Agatocles decide enviar un mensaje a los cartagineses que sitian Siracusa, enviando la cabeza de Hannon en una nave para ser esta arrojada por encima de las murallas de Siracusa sobre los sitiadores.
¡Dicho y hecho!, el pánico entre los sitiadores en desconcertante, ya que pensaban que Agatocles sería vapuleado en suelo africano, y ahora veían que había salido vencedor en su suelo natal. Bomílcar, un general muy ambicioso, decidió aprovechar el caos existente en su propio beneficio., pretendió llevar a cabo un golpe de Estado en Cartago, que le diera las riendas del poder.
El y sus fieles (500 ciudadanos cartagineses y un millar de mercenarios) fueron derrotados por los habitantes de la ciudad y el Senado de Cartago, los cuales no estaban dispuestos a ser gobernados por un gobierno Tirano, Bomílcar acabó siendo condenado por traidor, muriendo crucificado.
Tras la conquista de ciertos territorios al Norte de Cartago, Agatocles decide operar en el Sur., Neápolis y Hadrumetum caen, y Agatocles establece contactos diplomáticos con el rey de Numidia Ailymas, con el que establece una alianza formal.
La diplomacia es ahora un arma imperante en las manos de Agatocles, el cual decide establecer contactos diplomáticos y alianzas formales con todo pueblo africano cercano a Cartago, con vistas a debilitar la posición de su rival en suelo africano.
Agatocles llega a establecer una alianza interesante con el gobernador de Cirene llamado Ofelas. Este individuo depende nominalmente del imperio egipcio ptolemaico., sin embargo, su forma de gobernar gozaba de una amplia autonomía, incluso la cual le facultaba para declarar la guerra a un enemigo.
Ofelas competía seriamente con Cartago por el comercio en el Mediterráneo, y aunque se puede decir que había mercado de sobra para los dos contendientes, la avaricia no conoce la palabra, ¡suficiente!. Ofelas vio la oportunidad de ahogar o suprimir en parte el activo comercio de Cartago en la zona.
No obstante y a pesar del acuerdo, Agatocles vio en el sujeto a una serpiente astuta que no sería tan manejable como a él le gustaría, así que Agatocles hizo lo que habitualmente hacía cuando un obstáculo se le interponía, eliminó a su rival, (encontrándonos ya en el 309 a. de C.). Sin embargo nuestro personaje no deseaba enemistarse con el imperio ptolemaico, así que estableció contactos con el rey Ptolomeo I.

Partes del armamento de un Hoplita griego
A juzgar por la fructífera diplomacia de Agatocles, es bastante probable que Ofelas no gozara de un inestimable cariño por el rey egipcio, o él mismo vio en Agatocles un temible rival que había abatido a los ejércitos del Cartago, con el cual quizá no convenía enemistarse y que desde luego, Ofelas no valía la tanto la pena para atacar a Agatocles.
Los contactos diplomáticos fueron bastante buenos, al punto de otorgar a Agatocles la mano de la hija de Ptolomeo I, llamada Teóxena.
También Agatocles recibió un refuerzo que fue sumamente bien recibido., la muerte de Ofelas sirvió para que su ejército de 20.000 disciplinados hombres (entre los que destacaban 10.000 hoplitas griegos) se uniera al de Agatocles, con lo que supuso un complemento a sus ejército muy considerable (quizá su ejército fue la perdición para Ofelas, ya que sin duda Agatocles deseaba incorporarlo a sus fuerzas, y Ofelas sin duda no lo hubiera consentido de buen grado, por lo que su muerte facilitó tal trámite).
Quizá las tropas mercenarias hubieran podido armar algún revuelo por la muerte de su jefe y hombre que le pagaban sus sueldos., pero tenían en su contra que eran soldados extranjeros en el país, sin arraigo alguno y sin simpatías entre la población local.
Dado que Agatocles se comprometió a hacerse cargo de ellos a todos los niveles como mercenarios de sus ejércitos, no se lo pensaron mucho en contestar afirmativamente a nuestro personaje.
Justo en ese momento de contactos diplomáticos con el rey Ptolomeo I, en Siracusa las cosas no iban nada bien, el general cartaginés Amílcar estaba sitiando la ciudad con un poderoso ejército., entre las tropas cartaginesas que se habían enviado de Cartago, las que había en Sicilia, junto con las fuerzas de las ciudades aliadas greco-sicilianas, las fuerzas eran imponentes: 120.000 infantes y 5.000 jinetes.
Antandro, el hermano de Agatocles, resistía como podía, solo su pericia y los fuertes muros, junto con la colaboración de todos los habitantes de la ciudad, impedían que Siracusa cayera en manos de Cartago., pero esto no podía durar siempre, y Agatocles estaba demasiado atareado en África para enviar ayuda de algún tipo a su hermano.
Pero Antandro también era una persona astuta, con lo cual demostró que la confianza que Agatocles había depositado en él no era injustificada. Cierta noche Antandro realizó una incursión sorpresiva sobre el campamento cartaginés con una fuerza de 3.000 infantes y 400 jinetes.
La sorpresa fue total, el pánico cundió en el campamento enemigo, con lo que los cartagineses no lograron efectuar una defensa coherente ni restablecer la calma entre sus asustados soldados.

Efigie en moneda de Agatocles
Al punto fue exitosa la empresa que se capturó vivo al jefe de los sitiados Amílcar., Antandro no se anduvo con remilgos, ejecutó al general cartaginés, le cortó la cabeza y le fue enviada a su hermano Agatocles para que este se tranquilizara y prosiguiese su empresa africana con tranquilidad.
Esto fue un golpe moral para Siracusa considerable, pero no fin el del sitio terrestre, ya que este siguió manteniéndose cuando finalmente los cartagineses se recuperaron de la sorpresa, reforzado por el bloqueo naval que realizaban 39 galeras cartaginesas (lo cual no impidió que una nave enviara a Agatocles las nuevas de la muerte de Amílcar y su cabeza).
El golpe era ciertamente moral, Antandro sabía que no podía efectuar un golpe demoledor contra las imponentes fuerzas sitiadoras, sobre todo si se tiene en cuenta que sus fuerzas eran muy inferiores en número respecto a los sitiadores, solo esperaba que los ataques a Siracusa aflojasen un poco hasta que los cartagineses se rehicieran y se encontrara un jefe que dirigiera las operaciones en curso.
En el año 308 a. de C., los sucesos eran positivos para Agatocles, ocupaba grandes porciones del territorio de Cartago, había abatido al ejército cartaginés sin posibilidad de que este se recuperara y había establecido un amplio campo de acción diplomática con los reyezuelos de la zona, estableciendo alianzas con unos, y ejecutando a los que se le oponían, ¡tal era su poder!.
Para completar el cuadro, Siracusa resistía aceptablemente los ataques de los cartagineses y sus aliados greco-sicilianos con lo que todo marchaba bien para nuestro personaje. Ese año del 308 a. de C., Agatocles conquistó la que quizá era la más importante ciudad tras Cartago, ¡Útica!.
Las conquistas de Agatocles no acaban, quiere éste que Cartago capitule o establezca un acuerdo que la obligue a abandonar Sicilia por completo. Una fuerza de 5.000 cartagineses es derrotada por Agatocles, eran tropas que había enviado Amílcar desde Sicilia antes de su captura.
Pero Agatocles está tremendamente preocupado por Siracusa, a pesar del triunfo obtenido por la muerte de su jefe Amílcar, la presión no cede., los greco-sicilianos reclutan en la isla a miles de mercenarios con el objeto de reforzar las fuerzas sitiadoras, por lo que la presión sobre la ciudad es ciertamente angustiosa.
Agatocles decide volver a Siracusa con el objeto de intentar romper el boqueo marítimo-terrestre que lo asfixia., decide que sus tropas en África estén activas para que Cartago no se rehaga en la lucha., envía a su lugarteniente Eumanos al interior del territorio cartaginés y ordena a sus hijos Arcagatos y Heráclides que continúen la lucha con los cartagineses, ¡el volverá en cuanto la situación en Siracusa se normalice!.

Hondero griego
Agatocles embarca en las naves que tiene disponibles junto con 2.000 tropas escogidas para luchar en Siracusa. El desembarco de Agatocles nuevamente es tácticamente sorprendente, en vez de realizarlo en la zona cercana a Siracusa para ayudar a la población, lo realiza en el Suroeste de Sicilia, en plena zona de dominio cartaginés., sin embargo la táctica no está desprovista de astucia.
Con casi todas las tropas disponibles luchando en el asedio de Siracusa, desembarca Agatocles en un lugar lejano y con pocas tropas, ya que era un lugar seguro, y en el que los cartagineses no se esperaban semejante maniobra., pasará un tiempo considerable antes de que se trasladen refuerzos a la zona en peligro.
Agatocles recibe el refuerzo de tropas que operaban en la zona, la de sus generales Leptines y Demófilo. Agatocles opera del Sureste al Noreste de la isla, intentando corroer la estructura cartaginesa en la zona con relativo éxito.
Suscribe un tratado con su ciudad natal, Termes. Elude la poderosa ciudad de Hímera (ya que era imposible tomarla con los medios de que disponía) y toma Cefaledio, donde dejó al general Leptines como jefe de la guarnición. No pudo conquistar la ciudad de Centoripa, pero sí Apolonia.
La llegada de Agatocles a isla de Sicilia burlando el bloqueo cartaginés conmociona a la isla y varias ciudades bajo dominio cartaginés se rebelan debilitando el poder de Cartago sobre los greco-sicilianos, entre ellos se rebela la importante ciudad de Agrigento, la cual expulsa de su territorio a los cartagineses.
Agatocles entre en Siracusa, pero no permanece quieto., maniobra diplomáticamente con habilidad, logrando varias alianzas con ciudades cercanas a Siracusa., sin embargo sus planes de éxito en Sicilia quedan un tanto frustrados, al recibir nuestro personaje un mensaje de que en África las operaciones no se conducen con éxito.
Agatocles tiene que abandonar Siracusa para dirigirse a África para ponerse al mando de las operaciones en curso., va a embarcar en el puerto, pero resulta que el mismo está bloqueado por 30 naves cartaginesas. Sin embargo Agatocles no está solo, tiene aliados, y en este caso 18 naves etruscas acuden a romper el bloqueo de Cartago.
La flota cartaginesa es derrotada por la etrusca en el mismo puerto de Siracusa, y al fin la ciudad puede recibir los alimentos que tanto necesitaba. Agatocles embarca en el puerto de Siracusa con 17 barcos de guerra y marcha raudo a África.
Durante la ausencia de Agatocles en Sicilia, Eumacos había desarrollado una inestimable labor al controlar buena parte del territorio ocupado por Agatocles y de realizar demostraciones de fuerza en la zona para intimidar a la población y de que esta no se rebelara., sin embargo los cartagineses que estaban atentos a los sucesos ocurridos, vieron en la Ausencia de Agatocles una oportunidad para levantarse contra las fuerzas greco-sicilianas, ahora que el gran estratega y alma de la expedición enemiga estaba ausente.

Jinetes tesalios
Los cartagineses eran conscientes de que la ausencia de Agatocles era solo temporal, así que era obligado mostrarse audaz y poner toda la carne en el asador para realizar una ofensiva generalizada con un doble objetivo: derrotar a las fuerzas enemigas y recobrar el apoyo de los antiguos aliados. Era muy posible que los oficiales a cargo de la expedición greco-siciliana no fueran tan hábiles como Agatocles, por lo que había que tentar a la suerte.
Las tropas cartaginesas maniobraron con inteligencia, dividieron sus tropas en tres grupos en una ofensiva con un amplio campo de maniobra, destinado a dividir las fuerzas de Agatocles y que estas no se enfrentaran a los cartagineses en una batalla decisiva., primaba más la táctica de dispersar las fuerzas enemigas para la ofensiva en ciernes.
La ofensiva de Cartago pilló a los greco-sicilianos por sorpresa, ya que la maniobra cartaginesa consistió en atacar en tres columnas de 10.000 hombres cada una., estas, al mando de los generales Adérbal, Hannón e Himilcón atacaron en tres puntos diferentes la zona ocupada por las tropas enemigas: una columna atacó por la zona costera, otra por la zona montañosa y otra por el interior de Cartago.
Los greco-sicilianos se vieron obligados a dispersar sus tropas ante el triple ataque enemigo, con lo que se facilitó su ataque.
Dos choques entre las tropas de Cartago y las fuerzas greco-sicilianas se saldan con un resultado tremendamente favorable a Cartago, ya que la columna cartaginesa al mando de Hannón que opera en el interior, causa 4.000 muertos a los greco-sicilianos, y otra al mando de Himilcón aniquila casi al completo a las tropas del lugarteniente de Agatocles, Eumacos, el cual sufre 8.800 bajas, este consigue escapar con solo 30 infantes y 40 jinetes.
Cuando Agatocles desembarca en África el panorama que encontró fue desolador, su hijo Arcagates tenía a los mercenarios soliviantados, ya que no podía pagar sus soldadas, las pocas tropas que quedaban (unos 12.000 infantes y 1.500 jinetes) estaban hambrientas porque la ofensiva cartaginesa había recuperado terreno y a la vez, dificultado el abastecimiento logístico de las tropas.
Agatocles retoma las operaciones en África con su energía habitual., primero calma a los soliviantados soldados y mercenarios, prometiéndoles hacerse con un cuantioso botín en cuanto logren una gran victoria contra las tropas de Cartago.
Sin embargo la batalla prometida se salda con un desastre, pierde 3.000 hombres en batalla y 5.000 africanos de sus tropas desertan en cuanto ven los nuevos vientos que soplan. Agatocles juzga la situación y comprende que la campaña africana no da más de sí., juzga que la situación de Sicilia es mucho más prioritaria que la aventura en África contra Cartago, así que decide reembarcar para volver a Siracusa.

Restos de la antigua ciudad de Morgantina
Agatocles no es hombre que le tiemble el pulso a la hora de realizar medidas prácticas, aunque estas comporten tomar decisiones terribles, así, a la hora de reembarcar no tiene más que unas poquísimas embarcaciones, por lo que no tiene problema en reembarcar con los más allegados en una nave y dejar al resto de su ejército abandonado a sus suerte, ¡algo que un líder honorable nunca haría!, pero que Agatocles como dije, no le resulta problemática hacer, ya que de escrúpulos anda bastante escaso.
Para que nadie sospechara, Agatocles dejó a sus hijos a cargo de todo, algo que dado lo que podría ocurrir en consecuencia, dije también bastante poco de Agatocles, ya que la tropa al verse abandonada a su suerte y sin dinero, reaccionaron furiosas ante tal trato., asesinaron a los hijos de Agatocles y negociaron con los cartagineses una rendición honorable.
El trato realizado fue bastante bueno para ambas partes, las tropas de Agatocles entregarían las ciudades que ocupaban a Cartago, a cambio, los soldados que quisieran alistarse en el ejército cartaginés serían bien recibidos, y el resto, podría trasladarse en barco a la ciudad de Selinunte en Sicilia, la cual ocuparían bajo su control.
Estamos ya en el 307 a. de C. cuando Agatocles al desembarcar en Siracusa, se entera de la suerte de sus hijos en África., la venganza de Agatocles es fulminante., todo pariente de los soldados y oficiales de la expedición a África y que residían en Siracusa, son asesinados sin compasión, desde abuelos hasta nietos sin distinción de edad o estado de salud.
Salta a la palestra un tal Dinócrates, hombre perteneciente al antiguo partido oligárquica de Siracusa, y que como Sosístrato, había tenido que abandonar Siracusa. Este sujeto tenía mucha influencia entre los cartagineses y los greco-sicilianos enemigos de Agatocles., arma un ejército (con ayuda de sus aliados) de 25.000 hombres, dispuesto a marchar a Siracusa a derrotar a su odiado enemigo.
Agatocles no está acabado ni mucho menos, aunque su aventura africana haya acabado en desastre., comprende que una guerra de dos frentes en imposible de sostener con los escasos recursos disponibles, los cartagineses y los greco-sicilianos unidos es un enemigo poderoso a batir.
Agatocles piensa que tras su expedición a Cartago y las destrucciones que ha llevado a cabo allí, habrá dejado a los cartagineses lo suficientemente agotados para aceptar una paz en condiciones aceptables, establece negociaciones con ellos y, ¡efectivamente!, logra una paz en buenos términos.

Soldados cartagineses
Era en año 306 a. de C. cuando a cambio de la paz con Cartago, Agatocles se compromete a pagar 300 talentos y a suministrar 200.000 medimnoi (antigua medida griega) de trigo a los cartagineses.
Agatocles se asegura su predominio sobre la mayor parte de la isla de Sicilia, y Cartago se queda en posesión de un tercio de la isla, concretamente de la parte Occidental de la misma, las mismas fronteras que antes del inicio de las hostilidades con Agatocles.
Con esta acción se termina el bloqueo marítimo-terrestre de Siracusa, y los alimentos empiezan a fluir a la escasamente abastecida metrópoli., Agatocles reorganiza las tropas de la ciudad y con las tropas disponibles, 5.000 soldados y 800 jinetes, marcha a enfrentarse con el superior ejército de Dinócrates.
El enfrentamiento se realiza en un lugar llamado Gorgonio., la batalla entre ambos bandos es de poder a poder., en medio de la batalla y de manera incomprensible, 2.000 hombres del bando de Dinócrates se pasan al bando de Agatocles., es posible que el bando de Dinócrates se desarticulara por el efecto sorpresa de la deserción., el caso es que las tropas pierden cohesión y son derrotadas por las tropas de Agatocles, siendo muertos o puestos en fuga.
Conociendo a Agatocles se podía esperar un trato durísimo con su odiado enemigo Dinócrates, sin embargo nuestro personaje era antes que cruel, un hombre práctico., algo debió ver de bueno en su oponente o quizá pensó que su alianza era más práctica que su enemistad, así que en el 305 a. de C. firmó un pacto con Dinócrates y mantuvo el resto de su mandato en Siracusa una amistad sincera con su oponente.
Agatocles ese mismo año del 305 a. de C. se proclama rey tras una limpieza a fondo en Siracusa de todos sus enemigos políticos que como no podía ser de otra manera, fueron ajusticiados sin remisión.
Sin embargo la mente de Agatocles estaba siempre activa con la mente puesta en nuevas campañas., sin embargo el tesoro de Siracusa estaba exhausto, tampoco podía apelar a la población de la ciudad, la cual carecía de muchas cosas tras el duro bloqueo de años anteriores por Cartago.
Sin embargo eso no fue óbice para que Agatocles satisficiera una ilusión personal, el hacerse proclamar rey de Siracusa., como tal necesitaba un fastuosos Palacio en el que poder gobernar, el cual construyó en la ciudad con todo lujo de ornamentaciones y en la que el oro y el marfil no estaban exentos.
Esto apretó aun más las mermadas arcas de Siracusa, con lo que Agatocles necesitaba dinero, ¡ya!, la cuestión era, ¿dónde?, aquí también tuvo suerte. Convirtiéndose en un corsario de éxito, Agatocles con sus naves realizó una incursión de depredación sin parangón., las cercanas islas Eolias formadas por las islas: Lipari, Vulcano, Salina, Stromboli, Filicudi, Alicudi y Panarea fueron su primer objetivo.

Mapa de Sicilia en la época del conflicto
Los habitantes fueron despojados de todo dinero, y una vez Agatocles estuvo convencido de que no le ocultaban nada, se lanzó sobre sus templos, todos fueron saqueados a conciencia, llevándose dinero, objetos sagrados y ornamentos de todo tipo y condición. Así, las mermadas arcas de Agatocles se llenaron con el dinero del saqueo, con lo cual pudo dar pie en el futuro para realizar cualquier empresa militar que deseara.
También la isla de Lipari fue sometida a tributo por Agatocles, aunque es bastante posible, que las islas Jónicas de la cual formaban parte la isla de Lipari, fueran anexionadas por nuestro personaje.
Sin embargo Agatocles era un hombre resuelto que no hacía ascos a cualquier maniobra que le diera beneficios suculentos, así que además de las depredaciones en las islas Eolias, también con sus naves saqueó las costas italianas consiguiendo un gran botín.
Como rey que era, decidió rodearse de una Guardia que fuera fiel a su persona., la misma estaría integrada por mercenarios itálicos, principalmente “samnitas” y los célebres “mamertinos”, (en latín significaba “hijos de Marte”) originarios de la región italiana de Campania.
Sin embargo parece que de momento, aplazó la realización de cualquier empresa militar. En el año 300 a. de C., Agatocles se enteró de que Casandro, el hijo del general y Regente de macedonia Antípatro, estaba sitiando la isla de Corcira (Corfú) en las islas Jónicas.
Por el motivo que fuera parece que esta acción no gustó a Agatocles el cual fletó una armada y se presento en el lugar, derrotando a los macedonios y apoderándose temporalmente de la isla, ya que luego la entregó dos años después como dote a su yerno (el cual sería famosísimo) “Pirro de Epiro”, el cual se casó con su hija Lanassa.
Los años pasan, y estos empiezan a pesar en el cuerpo de Agatocles, pero no así en su espíritu, el cual se mantiene joven e intacto como cuanto tenía 20 años., no piensa en el retiro y comienza nuevamente a proyectas nuevas empresas., ya estuvo guerreando por toda Sicilia, también en África.
Por lo tanto decide realizar una campaña en serio en Italia, aunque en su destierro de Siracusa ya guerreo en Italia, como más en calidad de mercenario. Ahora dispone de abundante dinero y lo que desea es realizar una campaña de conquista, para que sus victorias también resuenen en la “bota italiana”.

Peltasta griego
La campaña en las islas Jónicas fue el paso previo a las incursiones en el Sur de Italia, donde Agatocles busco bases donde asentarse y poder cimentar su poder en la zona. Se calcula que fue entre los años 299-98 a. de C. cuando Agatocles empezó a mover ficha en dicho sentido.
Un pretexto para intervenir se lo dio la guerra que sostenían la ciudad de Tarento con las del pueblo de los “lucanos”., Agatocles acudió con éxito en ayuda de Tarento y allí comenzó a intervenir en Italia. Agatocles por aquellas fechas desembarca un ejército mercenario en la región de Bruttium con el propósito de mantenerse firme en la zona y realizar cuantas conquistas pueda.
Sin embargo la ausencia de Agatocles por otros motivos y la falta de paga en el ejército mercenario hacen que las tropas se rebelen contra la situación., suceso que obliga al retorno de Agatocles y que este zanje la cuestión de manera expeditiva, masacrando a sus mercenarios ante la falta de disciplina, con lo cual a continuación pasa a enfrentarse a los brucios de la región de Bruttium, los cuales también se habían revelado por la rebelión mercenaria y el deseo de expulsar al invasor.
Agatocles continua con los planes de expansión por la “Magna Grecia”, (ciudades del Sur de Italia que fueron poblados inicialmente con habitantes de la Grecia continental) conquista la ciudad de Crotona donde establece una poderosa guarnición y convierte dicha ciudad en un enclave importante, ya que es una ciudad estratégica que controla la ruta comercial por el Adriático.
También establece contacto con dos pueblos del Adriático (Iliria), los Yapigios y los peucetios, con los cuales llega a un acuerdo para prestar sus barcos para practicar la piratería por el Adriático, una forma de sacar beneficio a la situación y una manera indirecta de tener bajo control el Adriático.
Las luchas en la región de Bruttium duraron varios años 297-93 a. de C., lo cual obligó a Agatocles a operar ante la resistencia de los nativos del lugar con un poderoso ejército., se calcula que Agatocles envió 30.000 infantes y 3.000 jinetes para su conquista.
En la zona la ciudad costera de Hipponium es cercada y conquistada con el concurso del tren de asedio que disponía Agatocles., el puerto de la ciudad fue mejorado y reforzado, convirtiéndolo en un bastión casi inexpugnable.
Los habitantes de la región de Bruttium enviaron embajadores a Agatocles para que cesara este en las hostilidades en territorio italiano. A cambio de 600 rehenes que quedaron en Hipponium para que la región del Brucio se atuviera a la fidelidad a Agatocles, este se retiró a Siracusa.

Soldados cartagineses
No estoy seguro de cuando ocurrió, quizá fue mucho tiempo después, el caso es que en el futuro los habitantes de Bruttium, reconquistaron la ciudad, asesinando a la guarnición siracusana y salvando de su cautiverio a los rehenes prisioneros de Siracusa.
También de manera indirecta Agatocles tenía serios intereses en la zona que le ayudarían en campañas futuras., La empresa africana de Cartago había acabado con un amargo sabor. Con lo que Agatocles al calor de las conquistas en Italia, fue madurando la invasión del África cartaginesa.
Lo primero de todo era poseer una flota poderosa que pudiera rivalizar con la de su rival., lo cual allanaría la futura invasión. La preparación del ejército de tierra sería iniciada una vez que Agatocles concluyera la flota que estaba preparando.
Nuestro personaje tenía el dinero necesario para financiar la escuadra, pero no así los materiales necesarios su construcción., en particular la madera necesaria para su construcción se estaba convirtiendo en un escollo importante, el cual fue subsanado gracias a la conquista de la región de Bruttium, donde se hallaban uno frondoso bosque llamado “bosque de los Brutios” y mucho más tarde, el “bosque de Sila”, donde Agatocles halló la madera necesaria para la construcción de la flota siracusana.
El control de las rutas comerciales de la zona le brindaron influencia y poder a Agatocles., tanto en el control del Estrecho de Messina como la ruta marítima hacia el Adriático.
A los ojos de los “Diádocos de Oriente”, (antiguos generales de Alejandro Magno que a su muerte se repartieron su imperio macedonio) cuya fortuna se basa en gran medida en el comercio,( sobre todo marítimo) Agatocles se convirtió en el garante de la seguridad en el Mediterráneo Occidental.
En el año 289 a. de C. los preparativos estaban casi terminados, la flota sería poderosa, 200 unidades navales le ayudarían en el ataque a Cartago. Sin embargo Agatocles no vio el final de la construcción de su flota, ya que fue asesinado por su nieto Arcagates.
De este joven se decía que era audaz y valiente, pero como su abuelo, un personaje ambicioso que aspiraba secretamente a suceder a Agatocles., pero no parece que a pesar de que su salud, (la cual se había resentido los últimos años) tuviera intención de legar su cargo a pariente alguno, por lo que Agatocles siguió con las riendas del poder firmemente.
Arcagates temía que su abuelo no lo designara su sucesor, así que contactó con un oscuro personaje llamado Menón de Egesta, el cual asesinó o envenenó a Agatocles, poniéndole veneno en el mondadientes, ya que era imposible hacerlo en la comida, la cual hacía que probaran sus esclavos.

Trirreme cartaginés
Se dice que murió en medio de dolores crueles, con los dientes y las encías consumidas por el efecto del veneno., y hasta se dice que le metieron en la pira funeraria cuando aun respiraba.
Si Arcagates quería suceder a su abuelo lo tuvo mal, ya que Menón se encargó de eliminar al ambicioso nieto.
Por supuesto, otras fuentes hablan de que Agatocles murió por causas naturales, así que resulta a ciencia cierta saber con seguridad la muerte real de Agatocles.
Prólogo:
Agatocles fue un personaje que para alcanzar las cotas de poder y expansión militar de Siracusa no le tembló el pulso para realizar cuantos medios fueran necesarios. Fue astuto, cruel y taimado, no escatimando medios para lograr sus propósitos.
Una vez que alcanzó el poder y llegó a su cénit, parece que se relazó un poco y aunque no perdió un ápice de su ambición, parece que su humanidad se relazó bastante, mostrándose amable y cercano a la gente y sus allegados.
También fue un estratega aventajado, donde en las campañas militares que realizó, dejó pruebas de una sabia táctica militar, que le permitió sortear enfrentamientos que muchas veces hubieran acabado en fracaso.
La diplomacia y la intriga política fueron campos de actuación donde Agatocles se movió como pez en el agua, gracias a las cuales le sirvieron para derrotar o eliminar a sus oponentes políticos en la lucha por el poder.
Si tenemos en cuenta que Agatocles gobernó de manera ininterrumpida durante un periodo de 28 años Siracusa, no hay duda de que su trabajo fue tenso y agotador, no solo para mantener lo retenido, si no para realizar las empresas que dirigió.
No era hombre que tuviera temor a realizar actos que a lo mejor a otro personaje en el poder le repelerían, así que no tuvo empacho con ánimo de recaudar dinero en convertirse en un pirata de fortuna y efectuar incursiones de saqueo por la costa italiana o las islas Eolias.
Agatocles fue todo un personaje y ¡quizá!, el último de los Tiranos de éxito que gobernaron la ciudad de Siracusa., otros le siguieron después, pero no alcanzaron la talla de nuestro Agatocles o de Timoleón o Dionisio el Viejo, por lo que Agatocles fue el último de una estirpe de grandes gobernantes.

Mercenario Hoplita griego
Autor: eljoines
Fuentes:
- http://diarioelsiciliano.com.ar/diario/.
- http://www.artehistoria.jcyl.es/.
- Satrapa1.
- Algunas precisiones sobre el “Golpe de Estado de Agatocles en Siracusa”, por Araceli Güemes Amado.
- http://books.google.es/books.
- Eljoines's blog
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Gracias por el aviso xenophon y, a mi también me pasa como a tí, disfruté mucho del "Tirano" de Manfredi. ![]()
saludos
Joines, Joines!
No puedo menos que repetir lo que te escribo al leer tus post I-M-P-E-R-D-I-B-L-E!!!!. Excelente trabajo. Muy bien redactado. Conseguir información de un personaje como este, debe haber costado lo suyo. Gracias por compartirlo!
Muchas gracias Hartman, encontrar información del personaje a sido buffffffffffffffffffffff y haber acabado el trabajo, ¡idem de idem!, ¡un alivio total!, no veía el fin del mismo, así que cuando llegó, chico, una felicidad inmensa. ![]()
Pero si os a gustado a algunos de vosotros, al menos el esfuerzo habrá valido la pena.
Eljoines, la foto que has puesto de la cabeza esa, es de Pirro de Epiro, no de Agatocles. Por cierto, bonita imagen, la de los soldados cartagineses. Visten la cota de malla y el scutum porque se los han despojado a los romanos. Se supone que representan a los veteranos de Anibal Barca.
Me gusta tu articulo sobre Agatocles. La historia de Siracusa esta algo olvidada, y la verdad que es apasionante. Nunca olvidare "El Tirano" de Manfredi.
Saludos.
Xenophon!!! jajajajaaaaaaaaaa... me matas tio, me matas....
La verdad que eres muy valiente Eljoines, sobre Agatocles no hay casi escrito, así que la documentación habrá sido un nuevo reto, pero tu ya estas curado!! Felicitaciones!!!
Me resulta gracioso, aunque si pasamos por alto la parte dramatica, como cuando veia que sus arcas estaban vacias, se ponia rumbo a robar por unas cuantas islas. Pero creo que aunque lo suyo fuera algo descarado, no se distinguia de ningun otro gobernate en apuros. El caso mas patetico y penoso es el de Antioco III que lo mandaron al otro mundo mientras saqueaba un templo en Susa.
Respecto a la foto del mercenario hoplita griego, siempre me ha asaltado una duda. El trozo de cuero o tela que lleva colgando del escudo se supone que lo utilizaban normalmente en las campañas asiáticas, en Persia, para protegerse de la abundante tropa de proyectil. Pero no entiendo porque no fue ampliamente utilizado en otros muchos teatros, cuando tambien daria cierta proteccion contra espadas, lanzas, etc. No se, no pesaba demasiado, y siempre habian tropas de proyectil en otros escenarios, aun asi no fue su uso extendido.
Marvel77, jejejeje no tengo remedio.
Gracias por las felicitaciones xenophon, ya que tu y marvel sois muy entendidos en el tema, lo cual se agradece. ![]()
Ciertamente xenophon lo de Antíoco III al final fue de cachondeo, robar en los templos suyos para conseguir un poco de dinero, no para enriquecerse, sino para pagar la exorbitante tributo anual que había que pagar a los romanos., pero en una de estas le sorprendieron y le dieron pal pelo, lo cual señala que no le acompañaba una tropa importante, ya que el fue muerto con todos sus acompañantes.
En cuanto a lo de la protección del Hoplita griego la verdad es que no entiendo porqué no tuvo eco, ¿el peso dices?, no creo que fuera para tanto, pero a lo mejor restaba movilidad o el hecho de que se pudiera trabar por ejemplo en arbustos, piedras o cualquier obstáculo del camino., eso en plena batalla podía exasperar a más de uno y su escaso uso quizá fue por tal motivo.
El cachondeo que os traéis tu y marvel con la lámina de marras es comprensible je,je,je ya que el de la época de Aníbal y la referida es un siglo atrás., pero encontrar láminas de soldados cartagineses del siglo IV a. de C., es difícil de narices, así que juego con lo que hay, ¡guasones!.
saludos
No, Eljoines, si Marvel77 se ríe porque me gustaban esos cartagineses porque llevaban despojos romanos que habían matado, y ya sabes que yo soy antirromano, jajaja.
Ya se que es muy dificil encontrar laminas de soldados cartagineses, pero por eso no era.
Muy completo el trabajo eljoines, la verdad muy bueno!!
El ejercito que usaba Agatocles eran de mercenarios griegos solamente??? o de sicilianos y de Siracusa??? Porque en el articulo se menciona el uso de mercenarios por Agatocles pero supongo yo que no formaban todo el ejercito, es decir, seria reforzado por tropas locales, de las ciudades aliadas sicilianas, o no??
las fuentes antiguas hacen más hincapié en los mercenarios griegos wallace, pero ten en cuenta que los mercenarios griegos no solo lo eran de la Grecia continental, sino también de otras colonias de origen griego que habitaban, como por ejemplo en las islas del Egeo, Sicilia o el Sur de Italia, en esta última, las colonias griegas eran conocidas como "La Magna Grecia".
Sicilia también proveyó a los diferentes Tiranos ( no solo de Siracusa, sino de sus principales ciudades) de mercenarios y tropas profesionales, además también de pequeñas milicias de valor relativo. Los griegos que se trasplantaban a sus nuevos hogares, traían con ellos la forma de vida griega, no solo la económica, agrícola o política, también la militar., así una nueva casta de guerreros hoplitas se creaba en las nuevas ciudades.
Eran militares que servían en sus ciudades o se iban a la aventura a servir en nuevos países o ciudades sicilianas, lo cual no está reñido para que el Tirano de turno contratara a gente del extranjero para reclutar nuevos mercenarios, como hizo tiempo después Agatocles, reclutando para su guardia personal a los "mamertinos", aunque parece que estos no eran de origen griego, pertenecientes a la Magna Grecia) sino de la región italiana de Campania.
saludos
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Eljoines, la foto que has puesto de la cabeza esa, es de Pirro de Epiro, no de Agatocles. Por cierto, bonita imagen, la de los soldados cartagineses. Visten la cota de malla y el scutum porque se los han despojado a los romanos. Se supone que representan a los veteranos de Anibal Barca.
Me gusta tu articulo sobre Agatocles. La historia de Siracusa esta algo olvidada, y la verdad que es apasionante. Nunca olvidare "El Tirano" de Manfredi.
Saludos.